Azul por fuera y verde por dentro, así es Bab Bou Jeloud

Bab Bou Jeloud, conocida popularmente como la 'Puerta Azul', es el acceso monumental más célebre a la medina histórica de Fes el-Bali. Construida en 1913 en estilo morisco con tres arcos de herradura simétricos, presenta azulejos azules hacia el exterior (color de Fez) y verdes hacia el interior (color del Islam).

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Año de construcción
1913 (Protectorado Francés respetando el estilo tradicional)
Estructura
Triple arco de herradura apuntado
Simbolismo cromático
Azul cobalto hacia fuera; verde esmeralda hacia dentro
Ubicación
Entrada oeste de Fes el-Bali, Plaza Bou Jeloud

Casi cualquier incursión en el fascinante laberinto peatonal de Fez comienza cruzando el umbral de Bab Bou Jeloud. Es la frontera simbólica entre la ciudad moderna y el universo medieval congelado en el tiempo más extraordinario de Marruecos.

Monumental puerta Bab Bou Jeloud revestida de cerámica azul por fuera y verde por dentro en la entrada a la medina de Fez.
Fabos (Public domain)

Iconografía y bicromía cerámica

Lo que hace única a esta puerta es su elegante dualidad cromática. La fachada exterior que da la bienvenida al viajero luce teselas de loza esmaltada en el célebre azul de Fez.

Al cruzar el umbral y contemplar la fachada posterior, los mosaicos mudan a verde esmeralda, color sagrado que simboliza la fe y la paz del Islam.

La plaza y las dos arterias principales

A través de los arcos de Bab Bou Jeloud se vislumbra en la lejanía el esbelto minarete de la Madraza Bou Inania. Nada más traspasar la puerta se bifurcan las dos vías espinales que descienden por toda la medina: Talaa Kebira ('la gran cuesta') a la izquierda y Talaa Seghira ('la pequeña cuesta') a la derecha, repletas de teterías y puestos de comida tradicional.

Terrazas para cenar: En la placita interior de la puerta se concentran restaurantes tradicionales con terrazas en la azotea desde las que se ve la puerta, ideales para degustar una pastilla de pollo y almendras mientras se contempla el ir y venir de la gente.

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Una medina mucho más antigua que su puerta

Aunque Bab Bou Jeloud parece eterna, la puerta actual es una construcción del siglo XX, levantada durante el Protectorado francés con la intención de imitar el repertorio decorativo tradicional.

La ciudad que cobija, en cambio, es de otra escala temporal: Fez se fundó a finales del siglo VIII bajo la dinastía idrisí, y Fes el-Bali, su medina, fue creciendo durante los siglos siguientes hasta convertirse en el conjunto urbano que la UNESCO inscribió como Patrimonio de la Humanidad en 1981.

Esa diferencia de edades resulta reveladora. La puerta funciona como un marco de bienvenida contemporáneo para un tejido urbano medieval, y precisamente por eso su aspecto, limpio y vistoso, contrasta con las callejuelas que empiezan justo detrás.

Si te fijas bien, notarás que los acabados son más uniformes que los de las puertas realmente antiguas de otras ciudades marroquíes.

Dos cuestas, dos ritmos

Al cruzar los arcos, la calle se bifurca en dos ejes que descienden hacia el corazón de la medina. A la izquierda, Talaa Kebira es la vía más ancha y concurrida, con tiendas de cuero, babuchas, cerámica y especias.

A la derecha, Talaa Seghira es algo más estrecha y suele resultar más tranquila, lo que la hace apropiada para empezar si no te gusta el gentío. Ambas terminan acercándote a la zona de la mezquita y universidad de al-Qarawiyyin.

No pienses en elegir una y descartar la otra: lo más recomendable es bajar por una y volver por la otra, porque cada cuesta enseña oficios y rincones distintos.

Ten en cuenta que el pavimento es irregular y empinado, y que las bestias de carga siguen siendo el medio de transporte habitual en estos callejones. Cuando oigas el aviso «balak», hazte a un lado sin pensarlo.

La Madraza Bou Inania, justo al lado

Muy cerca de la puerta, siguiendo Talaa Kebira, se encuentra la Madraza Bou Inania, una de las joyas de la arquitectura meriní del siglo XIV. Su patio con revestimiento de zellige, la madera de cedro tallada y el estuco trabajado en las paredes justifican por sí solos una visita.

Su minarete, recubierto de azulejos verdes, es el que ves recortado en el centro del arco cuando miras hacia la medina desde la plaza.

Si quieres entender cómo se relacionan la puerta moderna y el patrimonio histórico, haz el ejercicio de comparar ambos. En la puerta, los tonos azules y verdes son un recurso decorativo muy visible.

En la madraza, el color se integra en un conjunto arquitectónico que tenía una función religiosa y educativa. Sin necesidad de leer ningún panel, la diferencia de intención se aprecia a simple vista.

Cuándo cambia el ambiente de la plaza

La plaza que se abre frente a la puerta cambia de carácter a lo largo del día. Por la mañana predomina el movimiento de la gente que entra a trabajar o a comprar, con carros, mulas y vendedores ambulantes cruzando los arcos.

Al caer la tarde, las terrazas se llenan de viajeros y vecinos, y el lugar se convierte en un punto de encuentro donde apetece sentarse a mirar cómo se enciende la ciudad.

Después de cenar, la plaza sigue animada, aunque conviene mantener la atención sobre tus pertenencias, como en cualquier espacio muy concurrido.

Si vas a regresar tarde a tu alojamiento por las callejuelas, es buena idea memorizar el camino de vuelta hasta la puerta, que sirve de referencia y permite orientarte aunque la medina se haya vaciado.

Consejos para moverte por el entorno

Fez tiene fama de laberinto, y no es exageración. Antes de adentrarte en la medina, descarga un mapa sin conexión y marca la puerta como punto de regreso.

Es frecuente que alguien se ofrezca a guiarte: puedes aceptar si te interesa, pero conviene acordar las condiciones desde el principio y no dejarte llevar a tiendas que no habías pedido ver.

Para la fotografía, la fachada exterior funciona mejor cuando hay luz lateral, que resalta el relieve de los azulejos. Prueba también a encuadrar el minarete verde a través de los arcos, una imagen muy característica de la ciudad.

Después, tómate un té de menta en una de las terrazas y deja que la puerta te sirva de punto de partida hacia el resto de la medina.

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