De Balsa romana a Tabira árabe, la historia que esconde Tavira

Cerca de la actual Tavira existió la ciudad romana de Balsa, en la ruta entre Ossonoba (la actual Faro) y Baesuris, dedicada a la pesca y el salazón. Durante el dominio musulmán pasó a llamarse 'Tabira', raíz del nombre actual. Su puente sobre el Gilão, pese a atribuirse a origen romano, la mayoría cree que se construyó en la ocupación árabe, con su estructura de siete arcos ya del siglo XVII.

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Ubicación
Este del Algarve, cerca de Faro
Fundación romana
Balsa, ciudad romana cercana
Nombre árabe
Tabira, durante el dominio musulmán
Puente sobre el Gilão
Estructura actual, principalmente del siglo XVII

Tavira es una de las ciudades con más historia acumulada del Algarve.

El puente antiguo sobre el río Gilão en Tavira.
Maragato1976 (CC BY-SA 3.0)

De balsa romana a Tabira musulmana

La ciudad de Balsa se levantó, a poca distancia de la actual Tavira, en la ruta comercial entre Ossonoba, la actual Faro, y Baesuris, con la pesca y el salado de pescado como principales actividades económicas de sus habitantes.

Durante el dominio musulmán, el asentamiento pasó a llamarse 'Tabira', un nombre que con el tiempo evolucionó hasta convertirse en el actual Tavira.

Un puente de origen incierto sobre el río Gilão

El llamado puente romano, o Ponte Antiga, cruza el río Gilão en pleno centro de Tavira, conectando ambos lados de la ciudad.

Pese a que su nombre popular sugiere un origen romano, la mayoría de historiadores coincide en que la estructura se construyó realmente durante la ocupación árabe, entre los siglos VIII y XIII, aunque el puente de siete arcos que puede verse hoy data principalmente de una reconstrucción del siglo XVII sobre esos cimientos medievales.

La ciudad conserva además numerosas iglesias históricas, como la Igreja de Santa Maria do Castelo, del siglo XIII, y la Igreja de Santiago, que reflejan siglos de influencia religiosa sucesiva.

Planifica tu viaje a Faro y el Algarve:

• Guía de Faro

• Cidade Velha de Faro

• Ria Formosa

Una ciudad a orillas del Gilão

Tavira se extiende a ambos lados del río Gilão, y esa división natural marca el carácter de la ciudad.

El curso de agua, que desemboca en la laguna poco más abajo, fue durante siglos la puerta de entrada al mar, y a su alrededor se organizaron el puerto, los muelles y las casas de los pescadores y comerciantes.

Hoy los paseos de ambas orillas, con sus terrazas y sus puentes, son el mejor lugar para empezar a entender cómo se ha vivido aquí.

Además del puente antiguo, otras pasarelas unen las dos riberas, y caminar de una a otra permite ir descubriendo ángulos distintos de los tejados y las fachadas.

Si te gusta fotografiar, la luz de última hora del día suele ser muy agradecida con las fachadas blancas y las orillas del río.

La memoria del atún y la sal

Durante siglos, el mar fue el sustento de la ciudad. La pesca del atún mediante grandes sistemas de trampas fijas fue una actividad importante de esta costa, y su recuerdo sigue presente en la historia local y en algunos nombres del litoral.

La sal obtenida en las salinas de la laguna fue otra fuente de riqueza, y las salinas que aún se conservan son hoy un paisaje valioso para la observación de aves y el paseo tranquilo.

Esa tradición marinera se refleja en la mesa. Aquí el pescado y el marisco ocupan un lugar central, y en la cocina de la región aparecen también ingredientes como los higos, las almendras y los productos de la huerta.

Si te sientas a comer, pregunta por lo que haya de temporada y deja que el camarero te oriente; es la mejor manera de acercarte al sabor local.

Qué ver en el casco histórico

El casco antiguo de Tavira tiene un aire reposado, con calles empedradas, plazas pequeñas y casas encaladas que a menudo conservan detalles de azulejo y hierro forjado. Entre sus rasgos más característicos están los tejados de varias vertientes, que dan una silueta muy reconocible a las cubiertas de la ciudad.

Dedica tiempo a pasear sin rumbo fijo y a levantar la vista, porque muchos de los mejores detalles están en los remates de las casas.

Sobre la parte alta se conserva el castillo, hoy rodeado de un jardín tranquilo desde el que se disfruta de una buena vista de los tejados y del río.

Muy cerca está la Igreja de Santa Maria do Castelo, vinculada a la reconquista cristiana de la ciudad a mediados del siglo XIII, un episodio clave en la historia del Algarve.

Las iglesias de Tavira son numerosas y varias merecen una mirada rápida por dentro si están abiertas, siempre respetando el culto y la vestimenta adecuada.

La isla de Tavira y las playas cercanas

Una de las excursiones más populares desde la ciudad es cruzar la laguna hasta la Ilha de Tavira, una larga franja de arena con playas abiertas al Atlántico.

El trayecto se hace en barco desde puntos cercanos a la ciudad y desde algunas localidades vecinas, y los servicios cambian según la temporada, de modo que conviene informarse en el momento sobre cómo y cuándo salen.

Si prefieres un entorno más tranquilo, hacia el este está Cacela Velha, un pequeño pueblo blanco asomado a la laguna con vistas muy fotogénicas. Es un lugar sencillo, ideal para un paseo corto y para observar cómo se mezclan el mar, la arena y los canales.

Consejos para organizar tu día

Tavira se recorre cómodamente a pie, así que lleva calzado que aguante el empedrado, que puede resultar resbaladizo cuando está mojado. Una buena rutina consiste en dedicar la mañana al casco histórico, comer cerca del río y reservar la tarde para la playa o para un paseo por las salinas.

Fuera del verano el ambiente es más sosegado y resulta más fácil encontrar sitio en las terrazas.

Si llegas desde Faro, el desplazamiento es sencillo por carretera o en transporte público, y puedes decidir si haces una escapada de un día o te quedas a dormir para disfrutar de la ciudad con menos prisa.

Antes de ir, consulta en la web oficial de turismo los horarios y las condiciones de los monumentos que quieras ver por dentro.

Qué ver cerca

Desde Tavira puedes enlazar con la Ria Formosa y con Cacela Velha hacia el este, y con Olhão y Faro hacia el oeste. Si te interesa la historia, completa el recorrido con la Cidade Velha de Faro, que ofrece otra mirada al pasado romano, árabe y cristiano de la región.

Para saber más