Por la Vía Egnacia, de Durrës a Constantinopla pasando por Elbasan
La Vía Egnacia es la gran calzada romana que unía Durrës con Tesalónica y Constantinopla, y que dio origen a Elbasan como estación de paso (Scampis). Tramos visibles se conservan cerca de Librazhd y Peqin. Justiniano I reconstruyó las defensas de la ciudad en el siglo VI para proteger esta ruta.
Por Florencia · Publicado el 7 de septiembre de 2026
Elbasan existe, en buena medida, gracias a un camino: la Vía Egnacia, la gran calzada romana que desde el siglo II a.C. conectaba Dyrrachium (la actual Durrës) con Tesalónica y Constantinopla, cruzando toda la península balcánica de oeste a este.
De Scampis a Justiniano
La propia Elbasan nació como Scampis, una estación romana (mansio) sobre ese trazado, en un punto donde la calzada cruzaba el valle del río Shkumbin.
En el siglo VI, el emperador bizantino Justiniano I ordenó reconstruir las defensas de la ciudad, sobre todo para proteger ese tramo estratégico frente a las invasiones que por entonces amenazaban los Balcanes.

Tramos visibles cerca de Librazhd y Peqin
Hoy pueden verse tramos conservados de la calzada original en los alrededores de Elbasan, especialmente cerca de Librazhd y de Peqin, donde se conservan tramos cortos, algunos alterados por obras recientes.
La propia red de carreteras modernas de Albania central sigue, a grandes rasgos, ese mismo corredor histórico, dos mil años después de que las legiones y los mercaderes de la Antigüedad lo recorrieran por primera vez.
- Ubicación
- Alrededores de Elbasan, hacia Librazhd y Peqin
- Construcción original
- Desde el siglo II a.C.
- Reconstrucción bizantina
- Siglo VI, bajo Justiniano I
- Ruta histórica
- Durrës - Elbasan - Tesalónica - Constantinopla
Cómo era una calzada romana
Una calzada romana no era un simple camino de tierra. Se construía con varias capas de materiales, con un firme de piedra bien asentado, cunetas para el agua y, en los tramos más cuidados, un empedrado de losas.
A lo largo del recorrido se levantaban mojones con la distancia, y a intervalos regulares había estaciones donde los viajeros podían descansar, cambiar de caballos o pasar la noche.
La Vía Egnacia seguía ese modelo. Su función era militar y administrativa, pero también comercial: por ella circulaban legiones, funcionarios, mercancías y correos. Conectaba el mar Adriático con el mundo oriental, y eso la convirtió en una de las rutas más importantes de la península balcánica durante siglos.
Elbasan en la ruta
El valle del río Shkumbin ofrecía un pasillo natural entre la costa y el interior, y los romanos lo aprovecharon. En ese tramo surgió Scampis, una parada en la que los viajeros se aprovisionaban antes de afrontar las montañas.
Con el tiempo, aquel puesto en el camino se transformó en ciudad, y por eso se dice que Elbasan existe gracias a la calzada.
La importancia estratégica del lugar se mantuvo mucho después de la época romana. Bizantinos, otomanos y otros poderes disputaron el control del corredor del Shkumbin, y las fortificaciones de la ciudad reflejan esa historia.
Entender la Vía Egnacia ayuda a leer el paisaje: la geografía explica por qué las ciudades, los puentes y los castillos están donde están.
Qué esperar al buscar los tramos
Conviene ir con expectativas realistas. Los restos que se conservan no son un monumento monumental, sino fragmentos de calzada que asoman entre campos y vegetación. Para muchas personas, su valor está en la sensación de pisar un camino recorrido durante siglos, más que en la espectacularidad.
Es una visita que gusta sobre todo a quienes disfrutan de la historia y de los paseos tranquilos.
Antes de ir, pregunta por la ubicación exacta en la oficina de turismo local o con tu alojamiento, porque no siempre hay señalización clara. Lleva calzado cerrado y agua, y recuerda que conviene respetar el entorno: no te lleves piedras ni muevas elementos del trazado.
Cómo combinarla con otras visitas
Esta parada encaja bien con una jornada dedicada al pasado de Elbasan. Por la mañana puedes recorrer el castillo, la torre del reloj y el museo etnográfico, y reservar la tarde para acercarte a los tramos de calzada en coche o con un guía local.
Así comprenderás de dónde viene la ciudad y cómo se conectaba con el resto de los Balcanes.
Viajar por la Vía Egnacia: comerciantes, soldados y peregrinos
La Vía Egnacia no fue solo una obra militar. Por ella circularon soldados, funcionarios, mercaderes con sus mulas, mensajeros y, siglos más tarde, peregrinos y viajeros que cruzaban los Balcanes.
A lo largo del camino se organizaban paradas donde descansar, cambiar animales y avituallarse, y esas estaciones fueron el origen de muchas poblaciones.
Elbasan es un ejemplo claro: su situación en el valle del Shkumbin la convirtió en una escala natural entre la costa del Adriático y el interior de la península.
Imaginar ese ir y venir ayuda a mirar con otros ojos el paisaje actual. El valle por el que discurría la calzada sigue siendo un corredor de comunicación, y las carreteras modernas repiten en gran medida la lógica del trazado antiguo.
Al detenerte en la ciudad, piensa en cuántas lenguas y culturas pasaron por ese mismo pasillo y en cómo el comercio y los intercambios dejaron huella en la gastronomía, la arquitectura y las costumbres locales.
La ruta histórica te ofrece un hilo para conectar los distintos puntos de interés de la zona.
¿Por qué existe Elbasan gracias a la Vía Egnacia?
Porque la ciudad nació como Scampis, una estación romana sobre esa calzada, en el punto donde cruzaba el valle del río Shkumbin, mucho antes de que existiera el castillo otomano actual.
¿Dónde se conservan tramos visibles de la calzada?
Cerca de Librazhd y de Peqin, en los alrededores de Elbasan, donde se conservan tramos cortos, algunos alterados por obras recientes.
Sigue conociendo Elbasan: el castillo de Elbasan, la iglesia de San Juan Vladimir y toda la guía de Elbasan.





