Zog I veraneaba en la Villa Real de Durrës, sobre el golfo

La Villa Real de Durrës fue la residencia de verano de Zog I, único rey de la Albania moderna, construida entre 1927 y 1937 en una colina con vista al golfo. Hoy se puede visitar solo el exterior y los jardines; el interior permanece cerrado tras los daños de los disturbios de 1997.

Por · Publicado el 6 de septiembre de 2026

En lo alto de una colina a las afueras de Durrës, con vista panorámica sobre el golfo y el mar Adriático, se levanta la Villa Real: la residencia de verano del único rey que tuvo la Albania moderna, un edificio que resume en pocos años toda la brevedad de la monarquía albanesa del siglo XX.

Un palacio para un rey que se coronó a sí mismo

Ahmet Zogu, político y militar albanés, se proclamó rey con el nombre de Zog I en 1928, tras años ejerciendo como presidente de la joven república.

La construcción de esta villa había arrancado antes, en 1927, y se terminó en 1937, apenas unos meses antes de su boda: un proyecto arquitectónico pensado explícitamente para proyectar la imagen de una monarquía moderna y europea.

El diseño combina un exterior de líneas racionalistas italianas —volúmenes y terrazas monumentales— con interiores neoclásicos de mármol importado, dorados y ornamentación simbólica: un contraste deliberado entre la sobriedad exterior y el lujo puertas adentro, típico de buena parte de la arquitectura de poder de la Europa de entreguerras.

La Villa Real de Durrës en 1938, residencia de verano del rey Zog I.
Autor desconocido, Wikimedia Commons (dominio público)

Una boda real y una monarquía que duró poco más de un año

La villa se terminó pocos meses antes de la boda de Zog I con la condesa húngara Geraldine Apponyi, celebrada en Tirana el 27 de abril de 1938 en una ceremonia civil —él musulmán, ella católica— que reunió a buena parte de la aristocracia europea de la época.

La monarquía tuvo, sin embargo, una vida muy corta: la invasión italiana del 7 de abril de 1939 forzó al rey al exilio apenas once meses después de la boda.

De residencia real a casa de huéspedes del estado

Tras la caída de la monarquía, el edificio sirvió sucesivamente como residencia de las autoridades de ocupación italiana y, después, alemana, durante la Segunda Guerra Mundial.

Ya bajo el régimen comunista de posguerra, pasó a funcionar como casa de huéspedes del Estado para visitas oficiales, un uso bastante alejado de su propósito original pero que, paradójicamente, ayudó a mantener el edificio en pie durante décadas.

El episodio más dañino de su historia reciente llegó recién en 1997, durante los disturbios generalizados que sacudieron Albania tras el colapso de varios esquemas financieros piramidales: la villa fue vandalizada y saqueada, y buena parte de su interior permanece cerrado al público hasta hoy como consecuencia directa de esos daños.

Pese a ese cierre parcial, la colina donde se asienta la villa sigue siendo uno de los miradores más completos sobre el golfo de Durrës: desde los jardines exteriores, todavía accesibles, se domina de un vistazo el puerto, el frente de playa y buena parte del casco histórico, la misma panorámica que llevó al arquitecto original a elegir precisamente este emplazamiento para la residencia real.

Ubicación
Kodër Vilë, colina a las afueras de Durrës
Construcción
1927 a 1937
Estilo
Racionalismo italiano exterior, interiores neoclásicos
Boda real
27 de abril de 1938, Zog I y Geraldine Apponyi
Acceso actual
Solo exterior y jardines; interior mayormente cerrado

Por qué un rey eligió Durrës

La elección de Durrës para la residencia de verano no fue casual.

La ciudad había sido capital de Albania durante el breve reinado del príncipe Guillermo de Wied, en 1914, y volvió a serlo temporalmente entre 1918 y 1920, hasta que el Congreso de Lushnjë trasladó la capitalidad a Tirana.

Además, era el principal puerto del país y la puerta de entrada natural desde Italia, al otro lado del Adriático. Instalar aquí una villa real reforzaba el vínculo de la nueva monarquía con la costa y con la imagen de una Albania abierta a Europa.

Esa misma condición de puerto principal tuvo un reverso amargo.

Cuando las tropas italianas invadieron Albania en abril de 1939, Durrës fue uno de los puntos de desembarco, y la resistencia que se organizó en la ciudad, con figuras como el marino Mujo Ulqinaku, forma parte de la memoria histórica albanesa.

Mirar el golfo desde la colina de la villa permite imaginar aquel episodio: el puerto que se ve abajo fue, en pocos años, escenario tanto de la ambición de un rey como del final de su reinado.

Cómo mirar el edificio desde fuera

Como el interior permanece cerrado en su mayor parte, la visita se centra en la arquitectura exterior, y vale la pena dedicarle atención.

Fíjate en la manera en que el edificio se escalona sobre la colina, con terrazas y volúmenes que buscan imponerse sobre el paisaje sin perder la sobriedad de líneas.

Es un lenguaje muy propio del racionalismo italiano de entreguerras, que en aquellos años marcaba también buena parte de la arquitectura oficial de Tirana. Rodear el edificio despacio te permite apreciar cómo cambia su silueta según el ángulo y la luz.

Los jardines y las explanadas que rodean la villa conservan algo del carácter de residencia de recreo para el que fue pensada. Desde allí se entiende bien la intención original: aprovechar la altura para dominar el golfo y disfrutar de la brisa marina en los meses de calor.

El estado de conservación es irregular y se notan las huellas del abandono y de los daños de 1997, algo que conviene tener presente para no llegar con expectativas de un palacio restaurado. Su interés está precisamente en esa mezcla de grandeza y deterioro.

Consejos para la visita

La villa está en una colina a las afueras del centro, así que la forma más cómoda de llegar es en taxi o en coche.

Subir a pie es posible si te gusta caminar, pero la cuesta se hace pesada en pleno verano, cuando Durrës registra temperaturas altas y mucha humedad.

Las primeras horas de la mañana y el final de la tarde son los mejores momentos: hace menos calor y la luz sobre el golfo es más agradable para las fotos. Lleva agua, calzado cómodo y algo para protegerte del sol, porque hay pocos puntos de sombra en el recorrido.

El acceso a la zona puede variar según las obras o las decisiones de las autoridades, y de vez en cuando se habla de proyectos para recuperar el edificio.

Antes de subir, conviene informarse en la oficina de turismo o en tu alojamiento sobre si el recinto está abierto y qué partes se pueden recorrer. Con una hora suele bastar para rodear la villa, recorrer los jardines y disfrutar con calma del mirador sobre la ciudad y el puerto.

Qué ver cerca

Al bajar de la colina tienes a mano casi todo lo que hace interesante a Durrës. El anfiteatro romano, en pleno casco antiguo, es la visita principal de la ciudad; muy cerca están la torre veneciana, los restos de las murallas bizantinas y el Foro bizantino.

El Museo Arqueológico, junto al paseo marítimo, ayuda a poner en contexto los más de dos mil años de historia del lugar, desde la colonia griega de Epidamnos hasta la Dyrrachium romana.

Si te queda tiempo, el paseo marítimo y la larga playa urbana son el remate natural de la jornada.

¿Se puede entrar a la Villa Real de Durrës?

Solo al exterior y los jardines: el interior permanece cerrado en la mayor parte de su superficie desde los daños sufridos durante los disturbios de 1997.

¿Cuánto duró la monarquía de Zog I?

Poco más de una década desde su coronación en 1928, y apenas once meses desde su boda de 1938: la invasión italiana de abril de 1939 lo forzó al exilio y puso fin a la única experiencia monárquica de la Albania moderna.

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