Murallas bizantinas y la Torre Veneciana del Castillo de Durrës

El Castillo de Durrës es un conjunto de murallas bizantinas del siglo VI reforzadas por Venecia en el siglo XV con nuevas torres, entre ellas la Torre Veneciana que hoy se conserva mejor. El acceso a las murallas es libre y gratuito; la torre tiene horario reducido según temporada.

Por · Publicado el 6 de septiembre de 2026

En pleno casco histórico de Durrës, junto al frente marítimo, un tramo de murallas de 1.500 años sigue en pie: el Castillo de Durrës, construido por orden del emperador bizantino Anastasio I —nacido en la propia ciudad— y reforzado siglos después por la República de Venecia con nuevas torres de defensa.

Murallas tan anchas que 'cuatro jinetes cabalgaban juntos'

La construcción original data de finales del siglo V y comienzos del VI, cuando Dyrrachium era una plaza estratégica clave del Imperio Bizantino sobre la ruta marítima hacia Italia.

La cronista y princesa bizantina Ana Comnena, en su crónica del siglo XII 'La Alexíada', llegó a describir estas murallas como tan anchas que permitían cabalgar a cuatro jinetes uno junto a otro sobre ellas: una hipérbole que, aun así, da una idea real de la magnitud de la obra defensiva.

El refuerzo veneciano del siglo XV

Tras tomar la ciudad en 1392, la República de Venecia reforzó las viejas fortificaciones bizantinas con nuevas torres de guardia y artillería, entre ellas la Torre Veneciana que hoy es el elemento mejor conservado de todo el conjunto: una estructura circular de unos 16 metros de diámetro y 9 metros de altura, con muros de piedra caliza local y escaleras internas de ladrillo que conducen a un mirador superior.

Los muros del castillo de Durrës, de origen bizantino.
Avi1111 dr. avishai teicher, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Originalmente equipada con cañones para proteger el puerto de ataques navales, la torre fue construida sobre los cimientos de una torre bizantina anterior, en una lógica de reutilización defensiva que se repite en buena parte de las fortificaciones adriáticas de la época.

La caída de 1501: una ciudad ya debilitada por la peste

El dominio veneciano llegó a su fin el 17 de agosto de 1501, cuando una fuerza otomana al mando de Gazi Mehmet Bey Çelebi tomó la ciudad.

Durrës llegaba a ese momento ya muy debilitada: la peste negra de 1348, sumada a las fiebres de los pantanos cercanos y años de guerra continua, habían reducido tanto su población que entre octubre de 1500 y abril de 1501 la ciudad apenas podía sostener una guarnición de 200 hombres para unos 1.000 habitantes en total.

Los propios habitantes pidieron refuerzos a la administración veneciana, que rechazó enviar siquiera 40 soldados adicionales.

Además, la defensa se preparó pensando que el ataque llegaría por mar, mientras que la fuerza otomana avanzó por una dirección que la ciudad no esperaba: una combinación de abandono político y error táctico que explica, más que cualquier debilidad de las murallas, la caída relativamente rápida de una plaza fuerte que había resistido durante más de un siglo.

Dañada por el terremoto, restaurada con fondos europeos

El terremoto de magnitud 6,3 del 26 de noviembre de 2019 afectó a la Torre Veneciana, cuya restauración se llevó a cabo con financiamiento del programa europeo EU4Culture, ejecutado por UNOPS en coordinación con las autoridades albanesas de patrimonio: la torre funciona hoy como centro de interpretación del patrimonio, con exposiciones multimedia.

Ubicación
Casco histórico, junto al frente marítimo
Murallas bizantinas
Finales del siglo V y comienzos del VI, bajo el emperador Anastasio I
Torre Veneciana
Siglo XV, sobre una torre bizantina anterior
Diámetro / altura de la torre
Unos 16 metros de diámetro, 9 metros de altura
Acceso a las murallas
Libre y gratuito
Restauración reciente
Tras el terremoto de 2019, con fondos EU4Culture

Una muralla para la ciudad natal de un emperador

Anastasio I, que gobernó el Imperio bizantino entre finales del siglo V y comienzos del VI, había nacido en Dyrrachium, y la tradición le atribuye el impulso de dotar a su ciudad de un cinturón defensivo a la altura de su importancia.

No era un capricho: el puerto era la cabeza occidental de la Via Egnatia y el punto de paso obligado entre Italia y Constantinopla, una pieza que el imperio no podía permitirse perder frente a los pueblos que presionaban sobre los Balcanes.

Las murallas tuvieron que demostrar su valor muchas veces. A finales del siglo XI, los normandos de Roberto Guiscardo cruzaron el Adriático y pusieron sitio a la ciudad, y el emperador Alejo I Comneno acudió a defenderla.

Ese episodio es precisamente el que relata su hija, Ana Comnena, en la Alexíada, y explica por qué la cronista dedicó tanta atención a describir unas fortificaciones que su padre conocía de primera línea de batalla.

Qué ver a lo largo de las murallas

Lo que queda del recinto no forma un castillo cerrado como el que uno imagina, sino una serie de tramos de muralla y torres repartidos por el casco antiguo, entre calles y edificios modernos.

Fíjate en los cambios de aparejo: en varios sectores se distinguen las hiladas de ladrillo bizantino alternadas con piedra, y en otros los añadidos posteriores, más toscos, que revelan las sucesivas reparaciones tras asedios y terremotos.

La Torre Veneciana es el punto que concentra la visita. Su silueta redonda y maciza responde a una época en la que la artillería ya condicionaba la forma de las fortificaciones: muros gruesos, menos altura y planta circular para desviar mejor los impactos.

Desde arriba se obtiene una buena vista del puerto y del paseo marítimo, que ayuda a entender por qué esta esquina de la ciudad era la que más interesaba vigilar.

Caminando junto a los muros en dirección al interior del casco viejo llegas enseguida al anfiteatro romano, que quedó muy cerca del trazado defensivo. Esa proximidad resume bien la ciudad: en pocos metros conviven la Dyrrachium romana, la fortaleza bizantina y el refuerzo veneciano, cada capa apoyada sobre la anterior.

Curiosidades del castillo

  • El recinto no se levantó de una sola vez: es el resultado de reformas bizantinas, venecianas y otomanas a lo largo de casi mil años.

  • Durante siglos la muralla marcó el límite de la ciudad habitada: buena parte de la Durrës moderna creció fuera de ese perímetro, hacia la bahía y las playas del sur.

  • Los terremotos que han sacudido Durrës a lo largo de su historia explican buena parte de los tramos perdidos, además de la expansión de la ciudad moderna.

Consejos para la visita

El recorrido por las murallas es breve: entre media hora y una hora alcanza para ver los tramos principales y subir a la torre si está abierta.

La luz del final de la tarde es la más agradable, porque el sol baja sobre el mar y el calor afloja, algo que se agradece en verano. Lleva calzado cómodo, ya que las escaleras internas de la torre son estrechas y algunos tramos de suelo son irregulares.

Lo más práctico es integrar el castillo en un paseo a pie por el casco histórico: el anfiteatro, el foro bizantino, la Gran Mezquita y el Museo Arqueológico quedan a pocos minutos caminando.

Si quieres cerrar la jornada junto al agua, el paseo marítimo arranca casi al pie de la Torre Veneciana. Como el acceso a la torre cambia según la temporada, conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir.

¿Desde cuándo existen las murallas de Durrës?

Desde el siglo VI, construidas por orden del emperador bizantino Anastasio I. La República de Venecia las reforzó en el siglo XV con nuevas torres, entre ellas la Torre Veneciana que hoy se conserva mejor.

¿Se puede subir a la Torre Veneciana?

Sí, aunque con horario reducido y variable según la temporada: conviene confirmar el mismo día si está abierta antes de acercarse.

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