Poblados zulúes y colinas sin fin en el Valle de las Mil Colinas
El Valle de las Mil Colinas (Valley of a 1000 Hills), situado a cuarenta minutos tierra adentro de Durban siguiendo el curso del río Umgeni, es un enclave paisajístico de interminables colinas onduladas cubiertas de vegetación verde. Es el epicentro de la cultura zulú tradicional, con poblados culturales como PheZulu Safari Park y miradores infinitos.
Por Daniel
- Ubicación
- Comarca de Drummond y Botha's Hill, a 45 km al oeste de Durban
- Centro cultural clave
- PheZulu Safari Park (chozas tradicionales colmena e indumentaria tradicional)
- Actividades
- Danzas guerreras zulúes con tambores, santuario de cocodrilos y tren histórico
- Ruta panorámica
- Comrades Marathon Route (carretera de colinas escénicas)
El Valle de las Mil Colinas despliega el alma rural y espiritual de la nación zulú a las puertas de Durban. Este laberinto orográfico es uno de los paisajes más cantados y reverenciados de Sudáfrica.

Poblado cultural PheZulu y las danzas con tambores
En PheZulu Safari Park los visitantes se adentran en chozas tradicionales de paja en forma de colmena ('gqashu') para conocer las costumbres familiares, la poligamia ancestral, los rituales de adivinación de las sangomas y el significado de los collares de cuentas.
El momento cumbre es la representación de las danzas guerreras zulúes al ritmo atronador de los tambores de cuero de vaca, con patadas de salto vertical que emulan las tácticas militares del rey Shaka Zulu.
El tren histórico Umgeni Steam Railway
El valle se puede explorar a bordo del tren histórico Umgeni Steam Railway, con locomotoras de vapor de época que resoplan los fines de semana remontando desfiladeros de montaña desde Kloof hasta Inchanga.
Las colinas están salpicadas de granjas artesanales de queso, talleres de alfarería y acogedoras terrazas con vistas al río.
Cómo se formó el paisaje
El valle es obra del río Umgeni y de sus afluentes, que durante millones de años fueron excavando el terreno entre el interior de KwaZulu-Natal y el océano Índico.
La erosión no avanzó de forma uniforme: las rocas más blandas se desgastaron con rapidez, mientras que las más duras resistieron y quedaron en pie.
El resultado es un relieve de lomas redondeadas, crestas y barrancos que se extiende hasta donde alcanza la vista y que, desde los miradores, parece no tener fin.
El nombre de Mil Colinas no es una cifra exacta, sino una forma de expresar esa sensación de laberinto ondulado.
En los días claros se distinguen varios planos de colinas que se van difuminando hacia el horizonte, y por las mañanas no es raro que la niebla quede atrapada en el fondo del valle, dejando asomar las cimas como islas.
Es uno de los paisajes más fotografiados de la provincia, y cambia mucho según la luz y la estación.
Historia y vida en el valle
Las laderas del valle están habitadas desde hace siglos por comunidades zulúes, y todavía hoy se ven sus viviendas dispersas por las colinas, rodeadas de pequeños huertos y zonas de pastoreo.
La vida rural convive con el crecimiento de los pueblos situados en la parte alta, como Hillcrest y Botha's Hill, que con los años se convirtieron en zonas residenciales para quienes buscaban el aire más fresco del interior sin alejarse demasiado de Durban.
Por la parte alta del valle discurre la antigua carretera que unía Durban con Pietermaritzburg, la capital provincial. Este trazado histórico es también el escenario de la Comrades Marathon, una de las carreras de ultrafondo más antiguas y famosas del mundo, que se disputa desde 1921 entre ambas ciudades.
Miles de corredores atraviesan cada año las localidades del valle, y la zona de Drummond, situada aproximadamente a mitad de recorrido, se llena de público para animarlos.
Qué ver en la ruta
La forma más sencilla de conocer el valle es recorrer en coche la carretera que atraviesa Hillcrest, Botha's Hill y Drummond. A lo largo del camino aparecen miradores sobre el valle, cafés con terraza, tiendas de artesanía y pequeños negocios familiares donde comprar cerámica, tejidos o productos locales.
Merece la pena parar varias veces, porque cada tramo ofrece una perspectiva diferente de las colinas y del cauce del río.
Si te gusta caminar, la reserva natural de Krantzkloof, en la localidad de Kloof, protege un conjunto de gargantas profundas, cascadas y bosques autóctonos con senderos de distinta dificultad.
En el fondo del valle se encuentra además la presa de Inanda, un gran embalse sobre el Umgeni rodeado de colinas, que se ve muy bien desde algunos miradores.
Los miradores sobre el valle a lo largo de la carretera
Los centros culturales zulúes y sus demostraciones de danza
Las tiendas de artesanía y los cafés de Botha's Hill y Drummond
La reserva natural de Krantzkloof, con gargantas y cascadas
Las vistas sobre la presa de Inanda
Curiosidades del valle
Cerca de Drummond se encuentra un pequeño hueco excavado en el talud junto a la carretera, conocido como Arthur's Seat, ligado a una de las tradiciones más curiosas de la Comrades Marathon.
Según la leyenda, un célebre corredor de las primeras ediciones solía descansar allí, y muchos participantes dejan una flor o le dan los buenos días al pasar para atraer la suerte.
En la misma zona hay un muro con placas que recuerda a los corredores que completaron la carrera en numerosas ocasiones.
Otro detalle interesante es la variedad de climas en tan poca distancia. Al subir desde la costa hacia el valle, la temperatura baja y el aire se vuelve más seco, por lo que muchos habitantes de Durban se escapan aquí los fines de semana buscando algo de frescor en verano.
Consejos para la visita
Para recorrer la ruta con calma, visitar un centro cultural y comer en alguno de los restaurantes con vistas, dedica medio día o, mejor, un día completo.
Lo más práctico es ir en coche o con una excursión organizada desde Durban, ya que el transporte público hacia la zona es limitado.
El invierno austral suele ofrecer cielos más despejados y vistas más amplias, mientras que en verano las tormentas de la tarde son frecuentes, así que conviene madrugar para aprovechar la mejor luz.
En los centros culturales, pide permiso antes de fotografiar a las personas y escucha con atención las explicaciones de los guías, que suelen ser miembros de las comunidades locales. Los horarios de los espectáculos y las condiciones de visita varían, por lo que es recomendable consultarlos con antelación.
Lleva una chaqueta ligera: en el valle refresca más que en la costa, sobre todo a primera hora y al atardecer.
Qué ver cerca
Siguiendo hacia el interior por la misma ruta se llega a Pietermaritzburg, la capital de KwaZulu-Natal, con su centro de arquitectura colonial y su ayuntamiento de ladrillo rojo.
Más allá se extienden las Midlands, una región de granjas, talleres artesanos y pueblos tranquilos que muchos viajeros recorren antes de seguir hacia la cordillera del Drakensberg. De vuelta a Durban, puedes terminar el día en el Jardín Botánico o en el paseo marítimo de la Golden Mile.
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