Pasarelas por el bosque de dunas hasta la laguna de Umhlanga

La Reserva Natural de Umhlanga Lagoon (Umhlanga Lagoon Nature Reserve) es un santuario ecológico virgen de veintiséis hectáreas situado al final del paseo de Umhlanga Rocks. Protege un relicto de bosque dunar costero subtropical atravesado por pasarelas elevadas de madera que desembocan en una laguna virgen y playas solitarias.

Por Daniel

Ubicación
Extremo norte de Lagoon Drive, Umhlanga Rocks, Durban
Distancia sendero
Ruta circular de 2 km por pasarelas de madera y arena
Patrimonio arqueológico
Concheros prehistóricos y restos de un horno de piedra de la Edad del Hierro

La Reserva Natural de Umhlanga Lagoon es el gran refugio de biodiversidad litoral en Durban. Caminar por su dosel vegetal permite comprender cómo era la costa salvaje de Sudáfrica antes de la colonización humana.

Pasarela de madera serpenteando a través del bosque costero y dunas en Umhlanga Lagoon.
JMK (CC BY-SA 3.0)

Pasarelas de madera bajo el bosque de duna

El recorrido discurre por pasarelas de madera elevadas sobre el suelo arenoso bajo un denso dosel de árboles autóctonos de la leche (Mimusops caffra) y palmeras silvestres.

El ambiente fresco y sombreado es hogar de más de doscientas especies de aves, incluyendo turacos de cresta púrpura, martines pescadores pigmeos y bandadas de mariposas tropicales multicolores.

La laguna del río Ohlanga y playas desiertas

Al final del sendero se cruza un rústico puente de madera sobre las aguas calmas de la laguna del río Ohlanga, donde habitan garzas reales y martinetes.

Tras atravesar el cordón de dunas fósiles se accede a una kilométrica playa salvaje de arena dorada totalmente desprovista de edificaciones, idónea para desconectar contemplando el vuelo de los alcatraces.

Historia y origen de la reserva

El nombre de Umhlanga procede del zulú y suele traducirse como lugar de juncos, una referencia a la vegetación que crece en las orillas del río Ohlanga y de su laguna.

Mucho antes de que existieran los hoteles y las torres de apartamentos de la costa norte, esta franja de dunas y bosque fue habitada y recorrida por comunidades que vivían de la pesca y de la recolección de mariscos.

Los restos de conchas acumuladas que se han encontrado en la zona son testimonio de ese aprovechamiento del litoral durante siglos.

Con el crecimiento urbano del siglo XX, buena parte de la costa al norte de Durban se transformó en zona residencial y turística. La protección de este pequeño enclave permitió conservar un fragmento del paisaje original: el bosque de duna, la desembocadura del río y una playa sin construcciones.

Por eso la reserva tiene un valor que va más allá de su tamaño, ya que funciona como una ventana a cómo era esta costa antes de la urbanización.

Qué ver en el recorrido

El sendero empieza al final de Lagoon Drive y se adentra enseguida en el bosque. En los primeros tramos te rodean árboles de copas densas, lianas y helechos, y la temperatura baja de forma notable respecto a la calle.

Avanza despacio y mira hacia arriba: entre las ramas es habitual ver monos vervet, muy comunes en toda la región de Durban, y escuchar el canto de aves forestales que son más fáciles de oír que de ver.

A medida que te acercas a la desembocadura, el paisaje se abre y aparece la laguna, cuyo aspecto cambia según la época y las lluvias. A veces está separada del mar por una barra de arena y otras veces el río rompe esa barrera y fluye directamente al océano.

Las orillas son un buen lugar para observar aves acuáticas que pescan en las aguas tranquilas, sobre todo a primera hora.

El tramo final conduce a la playa, una franja larga y abierta donde el oleaje del Índico rompe con fuerza. Desde allí puedes caminar hacia el norte por la arena o volver por el sendero.

La sensación de aislamiento, a pocos minutos del centro de Umhlanga, es una de las grandes sorpresas del lugar.

  • El bosque de duna costero y su sombra fresca

  • Los monos vervet y las aves forestales

  • La laguna del río Ohlanga y su barra de arena

  • La playa abierta, sin edificios a la vista

Curiosidades del bosque de duna

El bosque de duna costero es uno de los ecosistemas más presionados de la costa de KwaZulu-Natal, porque ocupa justamente el terreno más codiciado para construir.

Sus árboles crecen sobre arena y dependen de una capa de materia orgánica muy delgada, de modo que cualquier alteración del suelo los afecta con rapidez.

Las pasarelas de madera no son sólo una comodidad para el visitante: evitan que el paso continuo de personas compacte la arena y dañe las raíces.

Otro detalle curioso es que las lagunas de la costa de KwaZulu-Natal funcionan como estuarios temporales. Durante buena parte del año quedan cerradas al mar y su agua se vuelve más dulce, y cuando llegan las lluvias fuertes se abren y se mezclan con el océano.

Ese ciclo marca la vida de los peces jóvenes, los cangrejos y las aves que dependen de la laguna para alimentarse.

Desde la playa, si miras hacia el mar en los meses del invierno austral, con suerte puedes ver pasar ballenas jorobadas en su migración a lo largo de la costa este de Sudáfrica, y durante todo el año no es raro distinguir grupos de delfines nadando cerca de la rompiente.

Unos prismáticos pequeños en la mochila marcan la diferencia, tanto para el mar como para las aves del bosque.

Consejos para la visita

Las mañanas son el mejor momento: hace menos calor, hay más actividad de aves y la luz entre los árboles es especialmente bonita. Calcula entre una hora y una hora y media para recorrer el sendero con calma, más si quieres quedarte un rato en la playa.

Lleva calzado cerrado o sandalias firmes, agua, protector solar y repelente de insectos, sobre todo en verano. Como las condiciones de acceso pueden variar, conviene consultar la información oficial antes de ir.

La playa de la reserva no cuenta con socorristas ni con las redes de protección de las playas vigiladas de Umhlanga, y las corrientes pueden ser fuertes. Lo prudente es no bañarse allí y reservar el chapuzón para las zonas señalizadas del paseo principal.

También es buena idea hacer el recorrido acompañado y no dejar objetos de valor a la vista en el coche.

No des de comer a los monos ni dejes comida al alcance: se acostumbran con facilidad a las personas y pueden volverse insistentes. Respeta los senderos marcados y llévate tu basura para que este pequeño refugio siga en buen estado.

Qué ver cerca

La reserva se combina de forma natural con un paseo por el frente marítimo de Umhlanga, que lleva hasta el faro y al muelle con forma de esqueleto de ballena.

En Umhlanga Ridge, en la parte alta, tiene su sede la junta que gestiona las redes antitiburones de la provincia, que organiza actividades divulgativas sobre los tiburones y la seguridad en las playas.

Para quienes buscan más naturaleza, la reserva de manglares de Beachwood, junto a la desembocadura del río Umgeni, ofrece otro ecosistema costero muy distinto a poca distancia en coche.

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