Las colinas de Tsodilo, el Louvre del desierto del pueblo San

Las colinas de Tsodilo emergen abruptamente de las arenas del Kalahari en el noroeste de Botsuana. Declaradas Patrimonio Mundial de la UNESCO y conocidas como el 'Louvre del Desierto', albergan más de 4.500 pinturas rupestres concentradas en un área de diez kilómetros cuadrados, sagradas para el pueblo San.

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Las colinas de Tsodilo emergen abruptamente de las arenas del Kalahari en el noroeste de Botsuana. Declaradas Patrimonio Mundial de la UNESCO y conocidas como el 'Louvre del Desierto', albergan más de 4.500 pinturas rupestres concentradas en un área de diez kilómetros cuadrados, sagradas para el pueblo San.

Estatus de protección
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (2001)
Número de pinturas
Más de 4.500 pinturas rupestres
Cuatro colinas sagradas
El Hombre (máxima altitud), La Mujer, El Niño y El Bebé
Colina más alta de Tsodilo
Unos 1.400 m sobre el nivel del mar
Presencia humana continuada
Más de 100.000 años de ocupación humana
Pinturas rupestres prehistóricas en las paredes sagradas de las Colinas de Tsodilo, Patrimonio UNESCO.
Deborah Tjituka (CC0)

La cuna espiritual de la creación del mundo

Para los cazadores-recolectores San y los pastores Hambukushu, Tsodilo es el lugar sagrado donde el Gran Espíritu creó por primera vez a los seres vivos y donde habitan los ancestros.

Las rocas de cuarcita están impregnadas de una atmósfera de reverencia espiritual que conmueve a quien asciende por sus senderos.

Los misteriosos paneles de pinturas rojas y blancas

Siluetas de elands sagrados, rinocerontes blancos, jirafas y representaciones abstractas de geometrías cósmicas fueron pintadas con óxido de hierro y grasa.

Los arqueólogos han documentado que el culto a la serpiente de pitón en estas cavernas se remonta a tiempos muy antiguos, aunque las dataciones concretas son objeto de debate entre los especialistas.

Miles de años de presencia humana

Las colinas de Tsodilo son mucho más que un conjunto de pinturas. Los yacimientos arqueológicos excavados en sus abrigos rocosos y al pie de las laderas muestran que el lugar fue ocupado por seres humanos durante un periodo larguísimo, desde la Edad de Piedra hasta tiempos recientes.

Esa continuidad es una de las razones por las que la UNESCO las inscribió en la lista del Patrimonio Mundial: pocos sitios del sur de África permiten seguir la relación entre las personas y un mismo paisaje a lo largo de tanto tiempo.

En las cercanías se han estudiado también aldeas de la Edad del Hierro, como las de Divuyu y Nqoma, cuyos habitantes criaban ganado, trabajaban el metal y mantenían intercambios con otras regiones.

En las propias colinas hay huellas de antiguas minas de especularita, un mineral de hierro brillante que se usaba como cosmético y en rituales. Todo ello convierte a Tsodilo en un punto de encuentro entre cazadores-recolectores, pastores y agricultores durante siglos.

Quién pintó las rocas y cómo

Los estudiosos suelen distinguir dos grandes tradiciones pictóricas. Las pinturas rojas, en su mayoría animales y figuras humanas trazadas con el dedo, se atribuyen generalmente a los antepasados de los San.

Las pinturas blancas, más esquemáticas y a menudo con escenas de ganado o figuras geométricas, se relacionan con pueblos pastores llegados más tarde. Esta diferencia ayuda a leer los paneles como un archivo de distintas culturas que compartieron las colinas.

Datar el arte rupestre con precisión es difícil, porque los pigmentos minerales no siempre conservan material orgánico. Por eso, para la mayoría de los paneles se habla de franjas amplias de tiempo y no de fechas concretas.

Lo que sí está claro es la variedad temática: además de elands, jirafas y rinocerontes aparecen manos, signos abstractos y algunas imágenes sorprendentes, como una ballena y un pingüino pintados a cientos de kilómetros de cualquier costa.

Qué ver en cada colina

La colina Masculina es la más alta y la que concentra los senderos más exigentes, con abrigos pintados repartidos por sus laderas y vistas amplias sobre el Kalahari desde la parte superior.

La colina Femenina, más extensa y de relieve más complejo, guarda muchos de los paneles más conocidos, cuevas, grietas y un pequeño manantial ligado a las tradiciones locales. La colina Niño, mucho más pequeña, completa el conjunto junto a un cuarto cerro diminuto.

  • El panel de Laurens van der Post, uno de los más fotografiados del conjunto.

  • Los paneles de rinocerontes y elands en la colina Femenina.

  • Los abrigos excavados, donde se entiende mejor la secuencia de ocupación humana.

  • El pequeño museo y centro de visitantes, con información sobre la arqueología del lugar.

Curiosidades y leyendas

El escritor sudafricano Laurens van der Post contó en su libro The Lost World of the Kalahari su visita a Tsodilo en los años cincuenta.

Su libro dio a conocer las colinas a un público amplio, pero hoy se lee con distancia crítica por la mirada romántica con que retrata a los San.

El panel que lleva su nombre es hoy uno de los más fotografiados del conjunto.

Para las comunidades que viven junto a las colinas, en especial los Ju/'hoansi y los Hambukushu, Tsodilo sigue siendo un espacio vivo y no un simple yacimiento. Hay lugares considerados moradas de los espíritus y otros donde todavía se acude a rezar o a pedir lluvia.

Visitarlas con esa conciencia cambia la experiencia: se camina por un santuario, no por un museo al aire libre.

Un paisaje que se levanta de la arena

Parte de la fuerza de Tsodilo está en el contraste.

Alrededor, el Kalahari es una llanura de arena cubierta de matorral y de antiguas líneas de dunas fijadas por la vegetación; de pronto, las colinas de cuarcita se elevan varios cientos de metros sobre ese mar plano, con paredes de tonos grises, ocres y violáceos que cambian de color según la hora.

Vistas desde lejos, se entiende por qué durante milenios funcionaron como un punto de referencia y un lugar de reunión.

La roca de las colinas retiene algo de humedad en grietas y pequeñas cavidades, lo que permite la presencia de vegetación y fauna que escasean en la llanura.

En los arenales cercanos crecen árboles de mongongo, cuyos frutos secos han sido durante generaciones un alimento básico para los San del noroeste del Kalahari. Al caminar por los senderos es fácil ver lagartos, aves rapaces y huellas de pequeños mamíferos.

Consejos para la visita

Tsodilo está en el noroeste de Botsuana, cerca de la frontera con Namibia y al oeste de la franja del Okavango, y lo habitual es llegar desde la zona de Shakawe o Sepopa.

Antes de salir, consulta el estado de la carretera de acceso y lleva combustible suficiente, porque en los alrededores los servicios son escasos. Junto al centro de visitantes hay zonas de acampada sencillas, y dormir en las colinas permite caminar en las mejores horas de luz.

Empieza los senderos a primera hora de la mañana, cuando el calor todavía es soportable y la luz rasante resalta los colores de las pinturas. Lleva agua abundante, sombrero y calzado cerrado, porque hay tramos de roca suelta.

Nunca toques los paneles ni los mojes para que los colores salgan mejor en las fotos: el agua y la grasa de las manos los deterioran. Con uno o dos días tienes tiempo para recorrer las rutas principales sin prisa.

Qué ver cerca

La visita a Tsodilo combina muy bien con la franja del Okavango, el tramo en que el río discurre encajonado entre papiros antes de abrirse en el delta, donde es posible navegar, pescar o alojarse en campamentos junto al agua.

Más al sur, por pistas de arena que requieren todoterreno, se encuentran las colinas de Aha y las cuevas de Gchwihaba, que permiten seguir explorando el lado menos visitado del Kalahari.

Preguntas frecuentes

Para seguir leyendo sobre Desierto del Kalahari:

¿Es obligatorio contratar un guía local en Tsodilo?

Lo habitual es contratar un guía local en el centro de visitantes, algo muy recomendable para recorrer los senderos y cuidar las pinturas.

¿Cuánto tiempo se tarda en recorrer los senderos?

Existen varias rutas a pie, entre ellas Rhino Trail, Lion Trail y Cliff Trail, que llevan unas horas cada una.

¿Cómo se accede a Tsodilo desde Maun o Shakawe?

Desde Shakawe hay unos 40 km, en buena parte por pista de grava y arena; conviene un 4x4 o un vehículo alto.