Azufre amarillo y salmuera turquesa en los manantiales de Dallol
Emplazado muy por debajo del nivel del mar en el norte del Danakil, Dallol es un campo hidrotermal hiperácido de colores surrealistas y alienígenas. Géiseres sulfurosos, terrazas de salmuera turquesa, costras de azufre amarillo fosforescente y fumarolas humeantes crean uno de los paisajes más extremos, hostiles y visualmente hipnóticos del planeta.
Por Daniel

Emplazado muy por debajo del nivel del mar en el norte del Danakil, Dallol es un campo hidrotermal hiperácido de colores surrealistas y alienígenas.
Géiseres sulfurosos, terrazas de salmuera turquesa, costras de azufre amarillo fosforescente y fumarolas humeantes crean uno de los paisajes más extremos, hostiles y visualmente hipnóticos del planeta.
Datos clave de la atracción
- Altitud
- Muy por debajo del nivel del mar (una de las zonas emergidas más bajas)
- Naturaleza geológica
- Estructura de colapso de cráter freático y campo geotermal hiperácido
- Temperaturas ambientales
- Calor extremo durante casi todo el año
- Química del agua
- Salmuera sobresaturada con pH cercano a cero (ácido concentrado)
- Condición especial
- Media anual de 34,6 °C registrada entre 1960 y 1966, de las más altas en un lugar habitado
Una paleta mineral irreal de azufre, hierro y sal
El suelo de Dallol cruje bajo las botas como una fina costra de caramelo salino.
Los manantiales termales subterráneos bombean agua caliente cargada de cloruro de sodio, hierro oxidado en tonalidades ocre y rojizas, y azufre nativo de amarillo brillante que tiñe los estanques de un verde esmeralda y turquesa sobrenatural.
Chimeneas de sal y géiseres activos
Entre las lagunas ácidas se elevan diminutos cuernos volcánicos y chimeneas de evaporita salina de las que emana salmuera hirviendo y vapores clorados. La evaporación instantánea provocada por el viento caliente moldea caprichosas formaciones de coral mineral que evolucionan semana a semana.
Precauciones extremas de tránsito
Caminar por Dallol exige concentración constante y seguir exactamente las huellas del guía afar. Ciertas costras salinas son meras cáscaras quebradizas que ocultan pozas de ácido caliente bajo la superficie capaces de corroer el calzado al instante.
Historia y origen de Dallol
Dallol se asienta sobre un gran domo de sal levantado por la actividad volcánica que se produce en profundidad.
Bajo la superficie, el magma calienta el agua que circula entre las capas de sal y otros minerales acumulados durante miles de años, y esa agua sube cargada de sustancias disueltas hasta brotar en forma de manantiales.
Es el mismo proceso que alimenta todo el campo hidrotermal y que mantiene el paisaje en cambio permanente.
El nombre de Dallol suele traducirse del idioma afar como algo parecido a disolución o desintegración, una descripción muy acertada para un lugar donde la sal se disuelve y vuelve a cristalizar sin pausa.
En la primera mitad del siglo XX se registró en la zona una erupción de tipo freático, es decir, causada por el contacto del agua con el calor volcánico, que dejó un cráter visible y forma parte de la historia geológica reciente del lugar.
La zona también tiene un pasado humano singular. En distintos momentos del siglo XX hubo intentos de explotar sus recursos minerales, especialmente la potasa, y en las inmediaciones llegó a existir un pequeño asentamiento ligado a esa actividad.
Los registros meteorológicos tomados allí a mediados de siglo situaron a Dallol entre los lugares habitados con temperaturas medias anuales más altas del planeta.
Colores que cambian con el tiempo
Una de las claves para entender Dallol es que sus colores no son fijos.
Cuando el agua brota, deposita minerales de tonos blancos y verdosos muy claros; a medida que se expone al aire y el hierro se oxida, esos depósitos pasan al amarillo intenso, luego al naranja y finalmente a tonos ocres y marrones.
Por eso, en una misma visita puedes ver zonas recién formadas junto a otras más antiguas y apagadas.
Esa transformación hace que el paisaje cambie de una semana a otra y que ninguna visita sea idéntica a la anterior. Los manantiales activos se desplazan, algunos se apagan y otros nuevos aparecen, de modo que las fotografías tomadas hace pocos meses pueden mostrar un aspecto bastante distinto.
Pregunta al guía qué sectores están más activos en ese momento: suelen ser los de colores más vivos.
Vida en el límite: Dallol y la ciencia
La combinación de acidez extrema, salinidad muy alta y temperaturas elevadas convierte a Dallol en uno de los ambientes más hostiles conocidos. Por eso atrae a investigadores que estudian los límites de la vida y que buscan entender en qué condiciones pueden sobrevivir los microorganismos.
Distintos estudios han analizado sus estanques y han llegado a la conclusión de que los más extremos podrían estar prácticamente libres de vida, mientras que en zonas algo menos agresivas sí se han encontrado microbios adaptados.
Este interés se relaciona con la búsqueda de vida fuera de la Tierra. Lugares como Dallol sirven de referencia para imaginar cómo pudieron ser ciertos ambientes en Marte y qué señales convendría buscar.
Para quien lo visita, saber esto añade una capa de significado: el paisaje no solo es hermoso, también ayuda a responder preguntas científicas de primer orden.
Consejos para la visita
La visita a Dallol suele hacerse a primera hora de la mañana, saliendo desde Hamad Ela antes del amanecer, para aprovechar las horas menos calurosas.
Desde donde se dejan los vehículos hay que subir caminando un tramo corto hasta la zona de los manantiales; el recorrido completo suele durar entre una y dos horas. Lleva agua suficiente para todo ese tiempo y bebe a pequeños sorbos aunque no tengas sed.
El olor a azufre y los vapores pueden resultar molestos, sobre todo cerca de los manantiales más activos. Un pañuelo o una mascarilla ligera ayudan, y si tienes asma o problemas respiratorios conviene llevar tu medicación y avisar al guía.
Usa calzado cerrado que no te importe estropear, porque la sal y los ácidos pueden dañarlo, y no toques el agua ni los depósitos minerales en ningún caso.
Sal antes del amanecer para evitar el calor más intenso.
Lleva agua, sombrero, gafas de sol y protector solar.
Protege la cámara y el teléfono del polvo salino y los vapores.
Camina siempre detrás del guía y no te salgas de su recorrido.
Qué ver cerca de Dallol
Junto al campo hidrotermal se encuentran los cañones y montañas de sal, un laberinto de pináculos y paredes esculpidas por la erosión que suele recorrerse en la misma mañana.
En las inmediaciones quedan también los restos de la antigua actividad minera, que ayudan a imaginar cómo fueron los intentos de explotar la zona.
A poca distancia se extienden la gran llanura blanca del lago Karum, donde se ve el corte artesanal de la sal y el paso de las caravanas, y el pequeño lago hidrotermal de Gaet'ale, de salinidad extrema.
Con base en Hamad Ela, todos estos lugares se recorren cómodamente en una o dos jornadas antes de seguir hacia el sur o regresar a Mekele.
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