Pilares de halita como catedrales en los cañones de sal de Dallol
A escasa distancia del cráter hidrotermal de Dallol se eleva una formación geológica de fantasía conocida como las Montañas o Cañones de Sal. Esculpidas por la esporádica acción erosiva del agua de lluvia torrencial, sus pilares puntiagudos de halita pura, grietas verticales y arcos recuerdan a catedrales góticas esculpidas en mineral cristalino.
Por Daniel

A escasa distancia del cráter hidrotermal de Dallol se eleva una formación geológica de fantasía conocida como las Montañas o Cañones de Sal.
Esculpidas por la esporádica acción erosiva del agua de lluvia torrencial, sus pilares puntiagudos de halita pura, grietas verticales y arcos recuerdan a catedrales góticas esculpidas en mineral cristalino.
Datos clave de la atracción
- Ubicación
- Inmediaciones del cerro volcánico de Dallol
- Composición mineral
- Halita (sal gema) pura con trazas de óxido de hierro y yeso
- Morfología kárstica
- Pináculos afilados, túneles y dolinas
- Microclima
- Efecto horno térmico con reverberación solar en paredes blancas
- Dificultad de paso
- Paseo a pie sencillo sobre terreno seco y agrietado
Catedrales kársticas de halita pura
El karst salino de Dallol es uno de los pocos ejemplos mundiales donde macizos enteros de sal gema afloran a cielo abierto. Las raras pero intensas tormentas estivales disuelven las paredes superiores creando estrías verticales afiladas como cuchillas de cristal que deslumbran bajo la luz solar.
Túneles subterráneos y cuevas Sombrías
El agua de disolución ha excavado galerías y bóvedas oscuras donde los viajeros encuentran un fugaz respiro del sol abrasador. En su interior, el techo está cuajado de estalactitas salinas y eflorescencias minerales de blancura inmaculada.
Vestigios del poblado minero italiano
En las colinas adyacentes descansan los restos oxidados y abandonados de un campamento minero italiano de potasa de principios del siglo XX. Rieles de ferrocarril retorcidos y calderas comidas por el óxido atestiguan los titánicos e infructuosos intentos industriales de someter este rincón indomable.
Cómo se formaron las montañas de sal
Para entender estos cañones hay que mirar muy atrás en el tiempo. La depresión de Danakil forma parte del triángulo de Afar, una zona donde la corteza terrestre se está separando lentamente por el movimiento de varias placas tectónicas.
Esa fractura dejó una cuenca muy por debajo del nivel del mar que, en distintos momentos, recibió aguas procedentes del mar Rojo. Cada vez que esas aguas quedaban aisladas y se evaporaban, dejaban capas de sal que con el paso del tiempo alcanzaron un espesor enorme.
En el sector de Dallol, la actividad volcánica que se produce en profundidad empuja y calienta esos depósitos salinos. El resultado es un abombamiento del terreno donde la sal, el yeso y otros minerales quedan expuestos al aire.
Sobre esa base actúan después la lluvia escasa pero violenta, el viento y los enormes contrastes de temperatura, que van tallando paredes, grietas, agujas y pasadizos. Lo que hoy recorres es, en realidad, un paisaje en transformación constante.
Recorrido por los cañones: qué mirar
El paseo suele hacerse a pie por senderos marcados por los guías, entre paredes de sal que en algunos puntos parecen láminas plegadas y en otros, columnas aisladas.
Fíjate en los colores: aunque la sal pura es blanca, aquí abundan los tonos crema, ocres, rojizos y marrones, debidos a la presencia de óxidos de hierro, arcillas y otros minerales mezclados con la halita.
Con la luz rasante de primera hora o del final de la tarde, esos matices se intensifican y las sombras dibujan relieves muy marcados.
Otro detalle que merece atención es la textura de las superficies. En algunas zonas la sal forma costras finas y quebradizas; en otras, capas estratificadas que dejan ver cómo se fueron depositando los sedimentos a lo largo de miles de años.
En las paredes erosionadas aparecen formas caprichosas que la imaginación convierte en figuras, torres o animales, y que cambian ligeramente de una temporada a otra según la acción del agua.
Las agujas y pináculos aislados, especialmente fotogénicos a contraluz.
Las capas estratificadas visibles en las paredes de los cañones.
Los contrastes de color entre la sal blanca y los minerales rojizos.
Las grietas profundas que permiten asomarse al interior del macizo salino.
Un paisaje que interesa a la ciencia
El entorno de Dallol atrae desde hace años a geólogos, microbiólogos y especialistas en ciencias planetarias. La combinación de sal, acidez, calor extremo y actividad hidrotermal hace que la zona se utilice como análogo terrestre para estudiar condiciones parecidas a las que pudieron darse en Marte.
Los cañones de sal forman parte de ese conjunto de paisajes que ayudan a entender cómo se comportan los minerales y el agua en ambientes muy hostiles.
Para el viajero, ese interés científico se traduce en una sensación muy concreta: la de estar caminando por un lugar que no se parece a casi nada conocido.
La ausencia de vegetación, el silencio y la luz cegadora refuerzan esa impresión de paisaje de otro planeta, que explica por qué tantas fotografías de la zona parecen tomadas fuera de la Tierra.
Consejos para recorrer los cañones
Calzado cerrado, cómodo y con buena suela es necesario: la sal es abrasiva y algunas aristas cortan con facilidad.
Unas gafas de sol de calidad te protegerán del reflejo intenso de las paredes claras, y un sombrero de ala ancha y ropa ligera de manga larga ayudan a soportar el calor.
Lleva siempre agua contigo, aunque el vehículo quede cerca, porque el esfuerzo de caminar sobre suelo irregular deshidrata más de lo que parece.
Lo habitual es dedicar a los cañones una visita de una o dos horas, normalmente combinada en la misma jornada con el campo hidrotermal de Dallol. Las primeras horas de la mañana son las más llevaderas por temperatura, y el final de la tarde ofrece la mejor luz para fotografiar.
No te separes del grupo ni explores grietas por tu cuenta: hay zonas inestables y pasajes estrechos donde es fácil desorientarse o resbalar.
Evita tocar o arrancar formaciones salinas como recuerdo. Algunas estructuras son frágiles y tardan mucho en formarse, y el respeto por el paisaje es fundamental en un lugar que recibe cada vez más visitantes.
Qué ver cerca de los cañones de sal
Los cañones están en el mismo sector que los manantiales hidrotermales de Dallol, el gran atractivo del norte del Danakil, con sus estanques de colores y sus formaciones de azufre. Muy cerca se encuentran también los restos de la antigua actividad minera, que añaden un contraste humano al paisaje mineral.
A poca distancia se extiende el lago Karum, donde se puede observar la extracción artesanal de bloques de sal y el paso de las caravanas, y el pequeño lago de Gaet'ale, conocido por su salinidad extrema.
La mayoría de las expediciones utilizan la aldea de Hamad Ela como base para visitar todos estos puntos en una o dos jornadas.
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