Cuando llueve, el lago Karum se vuelve un espejo del cielo
El Lago Karum, también conocido como Lago Assale, es una gigantesca planicie salina situada a 120 metros bajo el nivel del mar. Cubierto por una reluciente costra blanca sobre depósitos de sal de cientos de metros de espesor, este lecho salado ancestral funciona como un descomunal espejo del cielo cuando una fina lámina de agua de lluvia lo cubre.
Por Daniel

El Lago Karum, también conocido como Lago Assale, es una gigantesca planicie salina situada a 120 metros bajo el nivel del mar.
Cubierto por una reluciente costra blanca sobre depósitos de sal de cientos de metros de espesor, este lecho salado ancestral funciona como un descomunal espejo del cielo cuando una fina lámina de agua de lluvia lo cubre.
Datos clave de la atracción
- Altitud
- 120 metros bajo el nivel del mar
- Superficie
- Gran llanura salina
- Espesor de la costra
- Cientos de metros de sedimentos evaporíticos acumulados
- Actividad humana
- Extracción manual tradicional de sal por comunidades tigriñas y afar
- Espectáculo fotográfico
- Puesta de sol con reflejos en la costra de sal húmeda
La inmensidad blanca del antiguo mar interior
Hace más de cien mil años, las aguas del Mar Rojo inundaban periódicamente esta depresión geológica. Al cerrarse la barrera volcánica del triángulo de Afar, el mar quedó atrapado y se evaporó bajo el sol implacable, legando una de las capas de sal más profundas y extensas del planeta.
Extracción manual del Amolé con Hachuelas
En el extremo del lago Karum, cuadrillas de trabajadores bajan bajo temperaturas asfixiantes para quebrar la costra salina con varas de madera y hachuelas. Con destreza milimétrica, tallan bloques uniformes rectangulares denominados 'amolé', que históricamente circularon como moneda en toda Etiopía.
Atardeceres y brindis sobre la sal
Las expediciones suelen cerrar la jornada contemplando la caída del sol en el horizonte plano de Karum. Las mesas de viaje se montan directamente sobre el manto blanco mientras el cielo pasa del azul profundo al magenta, duplicándose simétricamente en el suelo húmedo.
El lago a lo largo del año
El lago Karum no tiene siempre el mismo aspecto. Durante buena parte del año es una llanura seca de sal endurecida, de un blanco intenso, por la que se puede caminar y circular con vehículos por las rutas que conocen los guías.
Cuando llegan las lluvias a las montañas cercanas o caen tormentas ocasionales en la depresión, parte de esa superficie se cubre de una lámina de agua muy fina, y es entonces cuando aparece el famoso efecto espejo que refleja el cielo y las siluetas de quienes lo atraviesan.
Esa variación hace que cada visita sea distinta.
Si encuentras el lago seco, te sorprenderán los dibujos de la costra y la sensación de inmensidad; si lo encuentras con algo de agua, el reflejo convierte el horizonte en una línea difusa donde cuesta distinguir dónde termina el suelo y dónde empieza el cielo.
En ambos casos, la luz es intensa y cambia mucho a lo largo del día, así que conviene tener la cámara preparada.
Qué mirar en la llanura de sal
Uno de los detalles más llamativos del lago son los polígonos que se forman en la superficie. Al secarse y cristalizar, la sal se contrae y se expande, y dibuja celdas de bordes ligeramente elevados que se repiten hasta perderse de vista.
Agacharte para observarlos de cerca permite ver la estructura cristalina, mientras que desde un punto algo elevado se aprecia el patrón geométrico que cubre la llanura.
En la zona donde se trabaja la sal verás también las marcas del corte: placas levantadas, montones de bloques ya tallados y herramientas apoyadas en el suelo.
Ese contraste entre la geometría natural de la costra y la huella del trabajo humano es una de las imágenes más características del Danakil. Si hay agua en superficie, observa cómo se forman pequeños charcos de tonos verdosos o turquesa en los bordes, donde la concentración de minerales es distinta.
Los polígonos naturales de la costra salina.
Las zonas de corte con bloques apilados listos para cargar.
Los espejismos en el horizonte durante las horas de más calor.
El reflejo del cielo al atardecer cuando hay una lámina de agua.
Quiénes trabajan en las salinas
El trabajo en el lago Karum reúne a distintos grupos con funciones bien repartidas. Hay quienes levantan la costra con palancas, quienes tallan los bloques hasta darles su forma regular y quienes se encargan de cargarlos en los animales o en los vehículos.
Muchos trabajadores proceden de las tierras altas de Tigray, mientras que la población afar mantiene un papel central en la organización, el transporte y el control del territorio.
Es una labor durísima: se realiza bajo un sol abrasador, con el reflejo de la sal multiplicando la radiación y con muy pocas zonas de sombra. Por eso las jornadas se concentran en las horas menos calurosas.
Si tienes ocasión de ver el proceso, hazlo con discreción, sin interrumpir y siguiendo las indicaciones de tu guía, que suele saber en qué sector se está trabajando y cómo acercarse de forma respetuosa.
Consejos para visitar el lago Karum
La protección frente al reflejo es lo más importante.
Unas gafas de sol de buena calidad, preferiblemente envolventes, evitan la fatiga visual, y un sombrero de ala ancha y protector solar aplicado también en zonas que normalmente no se exponen, como bajo la barbilla, ayudan a soportar la radiación que rebota en el suelo.
Ropa ligera de manga larga y un pañuelo para el cuello completan el equipo básico.
Si el lago tiene agua, lleva sandalias o calzado que no te importe mojar, porque la sal se pega y puede estropear el cuero.
Al volver al vehículo, sacude bien el calzado y limpia la cámara o el teléfono con un paño seco: la sal fina se mete en todas partes y resulta corrosiva para los aparatos electrónicos. Guarda los equipos en bolsas cerradas cuando no los uses.
Para fotografiar, el final de la tarde es el momento más agradecido. La luz baja dibuja sombras largas sobre los polígonos y el cielo se tiñe de colores que se reflejan en la superficie.
Las siluetas de personas o camellos en el horizonte funcionan muy bien para dar escala a una llanura que, sin referencias, parece no tener fin.
Qué ver cerca del lago Karum
El lago está muy cerca de la aldea de Hamad Ela, donde duermen la mayoría de las expediciones, y es habitual visitarlo al final de la misma jornada en la que se recorren el campo hidrotermal de Dallol y los cañones de sal.
En sus orillas se cruzan a menudo las caravanas de camellos que transportan los bloques hacia el altiplano.
Muy cerca se encuentra también el pequeño lago hidrotermal de Gaet'ale, conocido por su salinidad extrema y sus emanaciones de gas, que se visita brevemente y con precaución.
Combinar todos estos lugares en una o dos jornadas permite hacerse una idea completa del norte del Danakil, antes de continuar hacia el sur o regresar al altiplano de Tigray.
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