Gaet'ale, un lago nacido de un terremoto y más salado que el Mar Muerto
Surgido en 2005 tras un terremoto, según cuentan los vecinos de la zona, Gaet'ale es un pequeño lago hidrotermal con una concentración salina del 43,3%, lo que lo sitúa entre los cuerpos de agua más salinos del planeta, por encima del Mar Muerto.
Por Daniel

Datos clave de la atracción
- Salinidad récord
- 43,3% de sales disueltas (principalmente cloruro de calcio y magnesio)
- Origen
- Formado tras un terremoto en enero de 2005, según los vecinos de la zona
- Temperatura del agua
- Oscila continuamente entre 50 °C y 55 °C
- Profundidad y diámetro
- Aproximadamente 60 metros de diámetro
- Peligro letal
- Emisión de gases, probablemente dióxido de carbono, en la orilla
Un récord absoluto de la Limnología mundial
El agua de Gaet'ale no es agua ordinaria: es una salmuera espesa y viscosa de color amarillo verdoso que parece aceite al tacto. El cloruro de calcio predomina de forma aplastante en su composición química, impidiendo cualquier forma de vida bacteriana convencional.
Los gases silenciosos de Gaet'ale
Gaet'ale es peligroso por los gases que emanan de él. Burbujas de gas incoloro emergen incesantemente a la superficie; se trata, probablemente, de dióxido de carbono de origen volcánico, y alrededor del lago se han hallado restos de aves e insectos muertos.
Normas estrictas de visita
La observación de Gaet'ale debe realizarse siempre a favor del viento y durante un lapso de tiempo breve. Queda terminantemente prohibido descender a nivel del agua o bañarse, ya que la combinación de calor, sustancias químicas cáusticas y asfixia por gas resulta letal.
Cómo nació el lago
La historia de Gaet'ale ilustra muy bien lo viva que está la tierra en el Danakil. La depresión se encuentra en una zona donde la corteza se está estirando y fracturando, y los movimientos sísmicos son frecuentes.
Uno de esos episodios abrió una vía por la que comenzó a brotar agua caliente cargada de sales procedentes del subsuelo, y en una hondonada del terreno se fue formando el pequeño lago que hoy conocemos.
Desde entonces, el manantial que lo alimenta sigue activo. El agua que surge del fondo se calienta en contacto con las rocas profundas y disuelve a su paso grandes cantidades de minerales de los depósitos salinos que rellenan la depresión.
Al llegar a la superficie, el calor intenso favorece la evaporación y concentra todavía más las sales. Por eso el lago es tan denso y tiene ese aspecto espeso y aceitoso que llama la atención a primera vista.
Qué ver en Gaet'ale
Al acercarte, lo primero que notarás es el color del agua, con tonos que van del amarillo al verde según la luz y la hora del día.
En la superficie aparecen burbujas que suben de forma continua desde el fondo, señal de la actividad del manantial y de los gases que se desprenden. Alrededor del lago, la orilla está cubierta por costras salinas y depósitos minerales que forman bordes irregulares, a veces con aspecto húmedo y pegajoso.
El entorno inmediato es árido y silencioso, con el suelo claro de la depresión extendiéndose en todas direcciones. Ese contraste entre la calma aparente del paisaje y el burbujeo constante del agua crea una atmósfera inquietante, muy distinta de la explosión de colores de Dallol.
Fíjate también en las marcas del terreno que rodea el lago, donde la sal cristalizada dibuja texturas que cambian con cada episodio de evaporación.
El color amarillo verdoso del agua y sus variaciones con la luz.
El burbujeo continuo que delata la actividad del manantial.
Las costras minerales que forman la orilla.
El contraste con el paisaje llano y blanco que lo rodea.
Por qué interesa a los científicos
Gaet'ale se ha convertido en un objeto de estudio para quienes investigan los ambientes extremos. La combinación de salinidad muy elevada, temperatura alta y una composición química dominada por sales distintas de las del agua de mar plantea preguntas interesantes sobre los límites en los que puede existir la vida.
Lagos de este tipo ayudan a comparar ambientes terrestres con los que se especula que pudieron existir en otros planetas.
Para el viajero, esa dimensión científica añade interés a una visita que, en apariencia, consiste solo en contemplar una pequeña laguna.
Saber que se trata de un cuerpo de agua joven, todavía alimentado por la actividad del subsuelo y con características químicas fuera de lo común, ayuda a mirarlo con otros ojos y a entender por qué figura en casi todas las rutas por el norte del Danakil.
Consejos para la visita
La visita a Gaet'ale es breve y conviene tomarla con calma y sentido común. Sigue en todo momento las indicaciones del guía sobre hasta dónde acercarte y por dónde caminar.
Las costras de la orilla pueden ser poco firmes y ocultar zonas húmedas, así que es mejor no salirse del recorrido que te marquen. Evita tocar el agua o los depósitos minerales: además del calor, su composición puede irritar la piel y los ojos.
Lleva calzado cerrado y, si tienes la piel sensible o problemas respiratorios, coméntalo antes con tu guía. Un pañuelo o una mascarilla ligera puede hacer más cómoda la estancia si el olor o el ambiente te molestan.
Protege la cámara y el teléfono del polvo salino, y no intentes bajar a la orilla para conseguir una foto más cercana: desde una distancia prudente se obtienen imágenes igual de llamativas.
Lo habitual es dedicar al lago un rato corto dentro de la jornada en la que se visitan Dallol y el lago Karum.
Las primeras horas de la mañana o el final de la tarde son las más llevaderas por temperatura, aunque el calor en la zona es intenso casi siempre.
Qué ver cerca de Gaet'ale
Gaet'ale se encuentra en el norte del Danakil, en el mismo sector que el campo hidrotermal de Dallol, los cañones de sal y la gran llanura blanca del lago Karum.
Desde la aldea de Hamad Ela, base habitual de las expediciones, todos estos lugares quedan a poca distancia y suelen recorrerse en una o dos jornadas.
Si tu itinerario incluye también el sur de la depresión, la ruta continúa hacia el lago Afrera, donde sí es posible bañarse y flotar en agua salada, y hacia el volcán Erta Ale.
Ver Gaet'ale y Afrera en el mismo viaje permite comparar dos lagos salinos muy distintos: uno peligroso y solo para observar, y otro donde el baño forma parte de la experiencia.
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