La Montaña Quemada, una cresta negra cocida por el magma

La Montaña Quemada (Verbrannte Berg en afrikáans) es una desolada cresta montañosa de doce kilómetros de longitud ubicada en las inmediaciones de Twyfelfontein. Debe su aspecto carbonizado y ennegrecido a intrusiones de magma volcánico ardiente que hace ciento veinte millones de años cocieron y metamorfosearon los estratos ricos en pizarra y lutita bituminosa.

Por

Ubicación
A 10 km al sur de Twyfelfontein por la pista D3254
Origen geológico
Metamorfismo térmico de contacto por lava basáltica ardiente
Monumento nacional
Declarado Monumento Nacional de Namibia en 1956
Tiempo de visita
Aproximadamente 30 minutos (parada en mirador panorámico)

A muy corta distancia de los petroglifos de Twyfelfontein en Damaraland, la Montaña Quemada ofrece una impactante panorámica de geología ígnea en Namibia. Su superficie oscura parece haber sido arrasada por un fuego colosal de proporciones bíblicas.

Laderas oscuras y rocas volcánicas de basalto en la Montaña Quemada de Damaraland.
Daniel Kraft (CC BY-SA 3.0)

Un horno magmático subterráneo prehistórico

Durante la fragmentación del antiguo supercontinente de Gondwana, gigantescas fracturas tectónicas expulsaron lava basáltica a más de mil grados de temperatura, calentando y transformando por contacto los sedimentos carbonosos y sulfurosos subterráneos.

Bajo la luz directa del mediodía, las laderas lucen completamente negras como escoria de carbón; sin embargo, al atardecer los minerales de calcita y manganeso refractan la luz, generando destellos violáceos, rojizos y ocres de gran belleza.

Qué ocurrió realmente bajo la montaña

Aunque su aspecto haga pensar en un incendio, la Montaña Quemada no ardió nunca en el sentido literal. Lo que vemos es el resultado de un proceso que los geólogos llaman metamorfismo de contacto.

Las rocas originales eran sedimentos, sobre todo lutitas y calizas, depositados en el fondo de antiguas cuencas y lagos.

Mucho tiempo después, el magma procedente del interior de la Tierra se abrió paso a través de esas capas y quedó atrapado entre ellas en forma de diques y láminas de dolerita.

El calor de esas intrusiones transformó los sedimentos que tocaba: los coció, alteró su composición química y cambió por completo su color. El resultado es una ladera cubierta de fragmentos negros, grises, morados y rojizos que crujen bajo los pies, con muy poca vegetación capaz de arraigar en ella.

Ese tapiz de tonos oscuros, sin apenas una planta que lo interrumpa, es lo que da al lugar su apariencia de terreno calcinado y explica el nombre que le pusieron los primeros colonos.

Una pieza del rompecabezas de Gondwana

La actividad magmática que dio origen a este paisaje está relacionada con la fragmentación de Gondwana, el gran continente del que formaban parte África y Sudamérica.

Cuando ambos empezaron a separarse, hace más de cien millones de años, enormes volúmenes de lava salieron a la superficie a ambos lados de la futura grieta.

En el noroeste de Namibia esas coladas se conocen como basaltos de Etendeka, y tienen su gemelo al otro lado del Atlántico, en las mesetas basálticas del sur de Brasil.

Por eso, cuando contemplas las mesas oscuras que rodean el valle del Aba-Huab, estás viendo parte del mismo episodio geológico que hoy se estudia en ambas orillas del océano.

La Montaña Quemada, los Organ Pipes y las coladas de basalto que coronan muchas colinas de la zona son, en cierto modo, capítulos de una misma historia. Entenderlo convierte una parada que podría parecer breve en una pequeña lección de geología al aire libre.

Cómo leer el paisaje durante la visita

Desde el mirador, fíjate en la transición de colores a lo largo de la cresta. Las zonas más negras corresponden a las rocas que sufrieron una alteración más intensa, mientras que los tonos rojizos y ocres aparecen donde los minerales de hierro se han oxidado con el tiempo.

Si te acercas a los derrubios del pie de la ladera, verás que muchos fragmentos tienen un brillo casi metálico y bordes cortantes, muy diferentes de las areniscas suaves de Twyfelfontein, a pocos kilómetros.

Es importante no llevarte piedras como recuerdo. La zona está protegida y el atractivo del lugar depende precisamente de que esa capa de fragmentos siga intacta. Tampoco conviene subir por la ladera: el material es inestable, resbala con facilidad y las aristas pueden provocar cortes.

Una buena perspectiva se obtiene desde el propio mirador y desde la pista que discurre a sus pies, que permite ver la cresta en toda su longitud.

Curiosidades

  • El nombre en afrikáans, Verbrande Berg, significa literalmente «montaña quemada», y fue el que se impuso entre los colonos de la zona.

  • Prácticamente no crece nada en sus laderas, lo que acentúa el contraste con las acacias y los arbustos del valle que la rodea.

  • Su color cambia mucho a lo largo del día, de un negro mate al mediodía a tonos violáceos y cobrizos al atardecer.

  • La cercanía de los Organ Pipes permite ver en un mismo paseo la roca que se coció y la roca que provocó el calor.

Consejos para la visita

La Montaña Quemada no requiere mucho tiempo: entre media hora y una hora es suficiente para recorrer el mirador, hacer fotos y acercarte a los Organ Pipes.

Lo ideal es incluirla en el mismo día que la visita a Twyfelfontein, dejándola para última hora de la tarde, cuando la luz rasante saca a relucir los tonos rojizos y morados de las rocas.

A mediodía, en cambio, el paisaje resulta plano y el calor reflejado por la piedra oscura es intenso.

El acceso es por pistas de grava en buen estado general, aunque conviene informarse sobre su estado después de las lluvias del verano austral. Lleva agua, sombrero y calzado cerrado, aunque no vayas a caminar mucho.

Si te interesa la geología, unos prismáticos o un teleobjetivo ayudan a distinguir las vetas de dolerita que atraviesan la cresta. Consulta en tu alojamiento si hay alguna tasa de acceso vigente, ya que estas condiciones pueden cambiar.

En cuanto a la época del año, la estación seca, de mayo a octubre, ofrece cielos despejados y una luz muy limpia que favorece las fotografías, además de temperaturas más llevaderas por la mañana.

Tras las lluvias del verano, en cambio, el valle que rodea la montaña puede teñirse de verde durante unas semanas, y ese contraste entre la hierba nueva y la ladera oscura regala imágenes muy diferentes a las habituales.

Qué ver cerca de la Montaña Quemada

Los Organ Pipes están literalmente al lado: un pequeño barranco donde la dolerita, al enfriarse, se fracturó en columnas verticales de sección poligonal que recuerdan los tubos de un órgano. Se baja por un sendero corto y se puede caminar por el fondo del cauce entre las columnas.

Juntos, ambos lugares ofrecen una visión muy completa de la actividad volcánica que modeló esta parte de Damaraland.

A pocos kilómetros quedan los grabados de Twyfelfontein, Patrimonio de la Humanidad, y un museo vivo damara donde se muestran costumbres y artesanías tradicionales.

Hacia el este, la ruta hacia Khorixas pasa por el Bosque Petrificado, otro testimonio de un pasado geológico muy distinto, con troncos de árboles convertidos en piedra hace millones de años. Con estos lugares se completa fácilmente una jornada entera en la región.

Planifica tu viaje por Damaraland y Namibia:

• Guía de Damaraland

• Organ Pipes

• Twyfelfontein