Catedral Basílica de Cusco: joya del arte virreinal andino
La Catedral Basílica de la Virgen de la Asunción de Cusco es el templo matriz de la ciudad, edificado entre 1560 y 1664 sobre el palacio inca de Viracocha. Custodia más de 400 pinturas de la Escuela Cuzqueña, la célebre Última Cena con cuy y la imagen del Señor de los Temblores.
Por Quique · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El monumento cumbre de la escuela Cuzqueña
Edificada sobre las ruinas del palacio Kiswarkancha en pleno casco monumental de Cusco, la Catedral conforma un imponente conjunto arquitectónico junto a las iglesias anexas del Triunfo y la Sagrada Familia.
Sus tres naves renacentistas y barrocas albergan la mayor colección de arte pictórico virreinal de Sudamérica, donde los maestros indígenas integraron elementos andinos en iconografías cristianas traídas por la evangelización.
El Señor de los Temblores y la Última Cena andina
Entre sus mayores tesoros destaca el lienzo de 'La Última Cena' pintado en 1753 por el maestro quechua Marcos Zapata, donde Cristo y los doce apóstoles se reúnen frente a una bandeja con un cuy asado andino y copas de chicha de jora.
Asimismo, el templo custodia al 'Señor de los Temblores' (Taitacha Temblores), el Cristo moreno consagrado como el santo patrón tutelar de la ciudad tras apaciguar el devastador terremoto de 1650.
Coro catedralicio: Admira la sillería del coro tallada en cedro con imágenes de santos, doctores de la Iglesia y motivos vegetales barrocos.
Un templo levantado sobre la capital inca
La catedral ocupa uno de los lados de la Plaza de Armas, el antiguo Haukaypata, la gran plaza ceremonial de la capital inca. Tras la conquista, los españoles se repartieron los palacios y templos que la rodeaban y decidieron levantar el principal templo cristiano de la ciudad sobre los restos de una construcción vinculada al inca Wiracocha. La elección no fue casual: construir encima de los edificios del poder inca era una forma muy visible de afirmar el nuevo orden político y religioso.
Para su construcción se reutilizó gran cantidad de piedra procedente de edificios incas, y la tradición sostiene que muchos de esos bloques se trajeron desde Sacsayhuamán, el gran complejo situado sobre la ciudad. Las obras se prolongaron durante más de un siglo, interrumpidas por problemas económicos y por los terremotos que sacudieron la región. Por eso la catedral combina rasgos de distintos momentos, desde la planta y la estructura de tradición renacentista hasta una fachada y un interior cargados de decoración barroca.
Recorrido por el conjunto catedralicio
Lo que desde la plaza parece un solo edificio es en realidad un conjunto de tres templos comunicados entre sí. A la derecha, mirando la fachada, se encuentra la iglesia del Triunfo, considerada el primer templo cristiano de Cusco. Se levantó en el lugar donde los españoles resistieron el cerco de la ciudad durante la rebelión de Manco Inca, en 1536, y su nombre recuerda la victoria que atribuyeron a la intervención divina. En una de sus capillas reposan parte de los restos del Inca Garcilaso de la Vega, el cronista mestizo nacido en Cusco.
A la izquierda se halla la iglesia de la Sagrada Familia, posterior y de líneas más sobrias, que completa la simetría del conjunto. Entre ambas, la catedral propiamente dicha despliega sus naves, capillas laterales y altares. Estos son algunos de los elementos en los que vale la pena detenerse:
El altar mayor, revestido de plata labrada, que brilla al fondo de la nave central.
La sillería del coro, tallada en madera con un nivel de detalle que merece una mirada pausada.
Las capillas laterales, cada una con su retablo dorado y sus imágenes de devoción.
El lienzo que representa la ciudad durante el terremoto de 1650, un valioso documento visual del Cusco colonial.
La campana María Angola, en una de las torres, una de las más célebres de América del Sur.
Cómo mirar la pintura cusqueña
La llamada escuela cusqueña surgió de la enseñanza de pintores europeos a artistas indígenas y mestizos, que pronto desarrollaron un estilo propio. Sus rasgos son fáciles de reconocer cuando sabes qué buscar: vírgenes con mantos triangulares cubiertos de brocados dorados, paisajes con montañas y aves andinas, y una perspectiva menos preocupada por el realismo que por la riqueza decorativa. Muchas obras son anónimas, porque se entendían como trabajo de taller más que como creación individual.
En la catedral, esa mezcla de tradiciones se aprecia en los detalles. Además del célebre cuy de la Última Cena, verás frutas, flores y animales del entorno andino integrados en escenas bíblicas, y personajes vestidos con prendas que recuerdan a la nobleza local. Fíjate también en los marcos dorados, en los ángeles con atuendos de lujo y en los santos patronos de la ciudad. Recorrer las naves con esa mirada convierte la visita en una lección sobre cómo el arte religioso se adaptó al mundo andino.
La procesión del Señor de los Temblores
El Señor de los Temblores es mucho más que una imagen dentro del templo: es el centro de una de las devociones más profundas de Cusco. Cada Lunes Santo, la imagen sale en procesión por las calles del centro, acompañada por miles de fieles, bandas de música y autoridades. Durante el recorrido, los asistentes arrojan flores rojas de ñucchu, una planta andina cuyo color recuerda a la sangre de Cristo, y la plaza se llena de un ambiente de recogimiento difícil de olvidar.
El tono oscuro del Cristo, al que debe su apelativo de Cristo moreno, suele explicarse por el humo de las velas que lo han rodeado durante siglos. Sea cual sea su origen, para muchos cusqueños la imagen simboliza la protección de la ciudad frente a los sismos, una amenaza muy presente en su historia. Si coincides con la Semana Santa, ver la salida de la procesión es una de las experiencias más intensas que ofrece la ciudad.
Consejos para la visita
Dedica al menos una hora a la catedral si quieres recorrer con calma las tres iglesias y detenerte en las obras principales; con una audioguía o un guía local entenderás mucho mejor la iconografía. Habitualmente no se permite fotografiar el interior, así que conviene preguntar al entrar y respetar las indicaciones. La entrada puede comprarse por separado o dentro de un circuito religioso que incluye otros templos y museos de la ciudad; consulta los horarios y precios en la web oficial antes de ir, porque las misas pueden limitar el acceso turístico.
La catedral está en plena Plaza de Armas, así que encaja con facilidad en cualquier recorrido por el centro. En la misma plaza se encuentra la iglesia de la Compañía de Jesús, con una fachada que rivaliza en elegancia con la de la catedral. A pocas cuadras puedes visitar el Qorikancha, el antiguo templo del Sol, y subir hacia el barrio de San Blas, completando así un paseo que une el Cusco inca con el colonial.





