Bo-Kaap, casas pastel en la falda de Signal Hill
Bo-Kaap ('Sobre el Cabo'), recostado en las faldas de Signal Hill sobre el centro de Ciudad del Cabo, es el histórico barrio malayo y el corazón espiritual musulmán de la ciudad. Famoso en el mundo entero por sus hileras de casas victorianas y georgianas pintadas en brillantes tonos pastel y colores flúor, encierra una rica cultura culinaria Cape Malay y la mezquita más antigua de Sudáfrica.
Por Daniel
- Ubicación
- Faldas de Signal Hill, a 5 minutos a pie de Bree Street y Greenmarket
- Acceso
- Paseo libre peatonal por calles públicas (Wale St, Rose St, Chiappini St)
- Hito religioso
- Mezquita Auwal (fundada en 1794, primera mezquita de Sudáfrica)
- Cultura
- Comunidad Cape Malay (descendientes de artesanos de Malasia e Indonesia)
El Barrio Bo-Kaap es la estampa urbana más alegre y fotogénica de Ciudad del Cabo. Sin embargo, detrás de sus llamativas fachadas rosas, turquesas y amarillas late una historia de resistencia y dignidad que marcó el destino de Sudáfrica.

El significado de las fachadas de colores
Durante el dominio colonial holandés y británico, las viviendas de los esclavos y artesanos traídos de Batavia, Java y Ceilán solían estar pintadas de blanco mientras eran de alquiler.
Según la explicación más repetida, tras el fin del apartheid los propietarios decidieron pintar sus casas con colores vivos como símbolo explícito de libertad, identidad y celebración del fin de la opresión.
Cocina Cape Malay y Museo de Bo-Kaap
Un recorrido por sus empinadas calzadas adoquinadas debe incluir una parada en el Bo-Kaap Museum, ambientado en una vivienda del siglo XVIII, y una experiencia culinaria degustando las delicias locales: samosas especiadas, koesisters (rosquillas de canela con coco rallado) y el aromático bobotie (pastel de carne picada gratinado con huevo y laurel) en restaurantes tradicionales como Biesmiellah.
Historia del barrio: de las casas de alquiler al Malay Quarter
Las primeras casas de Bo-Kaap se levantaron en la segunda mitad del siglo XVIII en las laderas de Signal Hill, entonces en las afueras de la ciudad que había fundado la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales.
Eran viviendas sencillas, de una planta y techo plano, que se alquilaban a esclavos liberados, artesanos y trabajadores. Muchos de ellos procedían del sudeste asiático, de la India, de Madagascar y de otras regiones del océano Índico, y fueron llevados al Cabo como esclavos, presos políticos o exiliados.
Con el tiempo, esa población diversa compartió una misma fe, el islam, y una cultura que mezclaba elementos asiáticos, africanos y europeos. De ahí surgió la comunidad conocida como Cape Malay, aunque el nombre simplifica bastante un origen mucho más variado.
Por eso el barrio se llamó durante décadas Malay Quarter, el barrio malayo, y todavía hoy muchos vecinos descienden de aquellas familias.
En el siglo XX, la política del apartheid y la Ley de Áreas de Grupo declararon el barrio zona reservada para la población clasificada como malaya, y otras familias tuvieron que marcharse.
A diferencia del vecino Distrito Seis, Bo-Kaap no fue demolido, lo que explica que conserve su trazado y su arquitectura.
En los últimos años, el aumento de los precios inmobiliarios y la llegada de nuevos residentes abrieron un debate intenso sobre cómo proteger la identidad del barrio frente a la gentrificación.
Qué ver en un paseo por Bo-Kaap
El barrio es pequeño y se recorre a pie sin prisa. Wale Street es la calle principal y la forma más cómoda de entrar desde el centro; desde allí puedes subir por Rose Street, Chiappini Street o Dorp Street, que concentran las fachadas más fotografiadas.
Fíjate en los detalles de la arquitectura: frontones curvos, molduras sobre las puertas, ventanas de guillotina y pequeños escalones o stoeps frente a la entrada, donde los vecinos se sientan a conversar al caer la tarde.
La mezquita Auwal, en Dorp Street, está considerada la más antigua de Sudáfrica. Su fundación se asocia a Tuan Guru, un imán y erudito originario de la isla de Tidore, en las Molucas, que fue desterrado al Cabo y estuvo preso en Robben Island.
Según la tradición, durante su cautiverio escribió de memoria varias copias del Corán. En el barrio hay otras mezquitas históricas, y a determinadas horas se oye la llamada a la oración, uno de los sonidos que mejor define el ambiente de Bo-Kaap.
El Bo-Kaap Museum, instalado en una de las casas más antiguas del barrio, muestra cómo era una vivienda de una familia musulmana del siglo XIX y cuenta la historia de la comunidad.
Es una buena primera parada para entender lo que verás después en la calle. Conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir, porque cambian según la temporada.
Curiosidades de Bo-Kaap
Algunos de los primeros textos escritos en afrikáans se redactaron con alfabeto árabe en las escuelas religiosas de la comunidad musulmana del Cabo, una tradición conocida como afrikáans árabe.
Sobre el barrio, en la ladera de Signal Hill, se dispara el Noon Gun, un cañón que marca el mediodía desde 1806. Su estampido se oye en buena parte del centro.
Los kramats, santuarios que honran a líderes religiosos de la comunidad, forman un círculo de lugares sagrados alrededor de la ciudad, y uno de ellos está en las laderas sobre el barrio.
Los coros malayos y los Kaapse Klopse, las comparsas de músicos que desfilan por el centro a comienzos de enero, tienen fuertes raíces en Bo-Kaap.
Las tiendas de especias del barrio son otra pequeña curiosidad: venden mezclas preparadas para curries, bredies y bobotie, y son un recuerdo práctico y ligero para llevar en la maleta.
Si te interesa la cocina, en el barrio se ofrecen clases en casas de familias locales, donde aprendes a preparar samosas, rotis o koesisters y luego compartes la comida en la mesa.
Consejos para la visita
Ten presente que Bo-Kaap es un barrio residencial, no un decorado. Las casas de colores son viviendas de familias que viven allí desde hace generaciones, así que evita sentarte en los escalones de las entradas, subirte a los muros o fotografiar a las personas sin pedir permiso.
Si visitas el barrio durante el Ramadán o un viernes al mediodía, cuando se celebra la oración principal de la semana, mantén un tono discreto cerca de las mezquitas y viste de manera respetuosa si quieres entrar en alguna.
La luz de la mañana es la más agradable para las fotos, con las calles todavía tranquilas y el sol iluminando las fachadas que miran hacia la ciudad. Un recorrido tranquilo, con visita al museo y una parada para comer, lleva entre dos y tres horas.
Las calles son empinadas y empedradas en algunos tramos, así que usa calzado cómodo. Muchos visitantes prefieren hacer un tour a pie con un guía local, que suele vivir en el barrio y explica historias que no aparecen en ningún cartel.
Como en cualquier zona céntrica de Ciudad del Cabo, conviene no dejar objetos de valor a la vista y moverse por las calles principales, sobre todo al anochecer. Lo más sencillo es combinar la visita con un paseo por el centro histórico, que queda a pocos minutos caminando.
Qué ver cerca de Bo-Kaap
Bo-Kaap está pegado al centro de Ciudad del Cabo, de modo que en una misma mañana puedes bajar hasta Greenmarket Square, con su mercado de artesanía, recorrer los Company's Gardens, el antiguo huerto de la Compañía Neerlandesa, y acercarte al Castillo de Buena Esperanza, la construcción colonial más antigua del país que sigue en pie.
Bree Street y Long Street, muy cerca, reúnen cafés y restaurantes para hacer una pausa.
Hacia arriba, la carretera de Signal Hill lleva a uno de los miradores más populares de la ciudad para ver el atardecer, y también al punto de partida del sendero de Lion's Head.
Para completar la visión de la historia de la ciudad, el Museo del Distrito Seis cuenta lo que ocurrió en el barrio vecino que sí fue arrasado durante el apartheid, y es un complemento muy valioso al paseo por Bo-Kaap.
Planifica tu viaje por Ciudad del Cabo y Sudáfrica:





