Mármol de Carrara y murales de Rivera en el Palacio de Bellas Artes
El Palacio de Bellas Artes es el máximo recinto cultural de México, situado en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Destaca por su fachada de mármol blanco de Carrara en estilo Art Nouveau, su cúpula policromada y los murales cumbre de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.
Por Natalia · Publicado el 11 de septiembre de 2026
- Ubicación
- Av. Juárez s/n, esquina Eje Central Lázaro Cárdenas, Centro Histórico
- Muralistas cumbre
- Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Rufino Tamayo
El monumental Palacio de Bellas Artes es el templo supremo de la cultura, la ópera y las artes visuales en la Ciudad de México y el edificio más fotografiado de México.

De Adamo Boari a Federico Mariscal: Art Nouveau y Art Déco
Encargado por el presidente Porfirio Díaz (las obras comenzaron en 1904) al célebre arquitecto italiano Adamo Boari para conmemorar el Centenario de la Independencia, su construcción se vio interrumpida durante más de dos décadas por el estallido de la Revolución Mexicana.
El arquitecto mexicano Federico Mariscal retomó las obras en 1932, culminando un edificio singular que fusiona un exterior de mármol blanco italiano de Carrara en estilo Art Nouveau con un suntuoso interior Art Déco revestido de mármoles nacionales.
Su cúpula central remata la silueta urbana de la Alameda Central.
En su sala principal destaca el telón de cristal mosaico de casi un millón de piezas de cristal opalescente fabricado por Tiffany Studios de Nueva York, que reproduce los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl.
Los grandes murales del siglo XX
En los pisos superiores del palacio se admiran algunos de los murales más trascendentales de la historia del arte universal, incluyendo 'El hombre controlador del universo' (1934) de Diego Rivera —recreación del mural destruido en el Rockefeller Center de Nueva York—, 'La nueva democracia' de David Alfaro Siqueiros y 'Catarsis' de José Clemente Orozco.
La mejor vista panorámica: Para obtener la foto aérea icónica de la cúpula amarilla y naranja de Bellas Artes, sube al mirador de la Torre Latinoamericana, a pocos pasos.
La fachada y sus esculturas
Antes de entrar, dedica unos minutos a recorrer el exterior con calma, porque la fachada es una obra en sí misma. Adamo Boari quiso un edificio cargado de simbolismo, y para ello reunió a escultores europeos de prestigio.
Sobre la entrada principal destaca un grupo escultórico dedicado a la armonía, obra del italiano Leonardo Bistolfi, y por todo el perímetro aparecen máscaras, figuras alegóricas y motivos vegetales propios del modernismo de comienzos del siglo XX.
En la explanada que rodea el palacio se encuentran los pegasos del escultor catalán Agustí Querol, caballos alados que hoy enmarcan las fotos de quienes pasean por la zona.
La cúpula, revestida de escamas de colores amarillos y naranjas, responde al diseño del húngaro Géza Maróti, que también intervino en la decoración del interior, incluido el plafón de cristal de la sala principal.
Un edificio que se hunde
Una de las curiosidades más conocidas del palacio es que se ha ido hundiendo de forma notable desde su construcción.
La Ciudad de México se levanta sobre el antiguo lecho del lago de Texcoco, un suelo arcilloso y blando que cede bajo el peso de los edificios, y una estructura de mármol tan pesada como esta lo sufrió desde el principio.
Por eso, si te fijas, el nivel de la entrada queda por debajo de las calles que lo rodean.
Este problema obligó a hacer trabajos de cimentación y refuerzo en distintas épocas, y es una de las razones por las que la obra se alargó tanto. No es un caso aislado: muchos edificios del centro, incluida la Catedral Metropolitana, presentan inclinaciones y hundimientos visibles por la misma causa.
Mirar el palacio con esta idea en mente ayuda a entender lo difícil que fue construir una gran ciudad sobre un lago.
Más murales que no conviene pasar por alto
Además de las obras de Rivera, Siqueiros y Orozco, los muros del palacio reúnen otros nombres clave del arte mexicano del siglo XX.
Rufino Tamayo pintó dos grandes murales, conocidos como Nacimiento de nuestra nacionalidad y México de hoy, con un lenguaje más cercano a la abstracción y a sus colores característicos.
Jorge González Camarena aportó una obra de gran formato sobre la liberación de la humanidad, y Siqueiros tiene también una serie dedicada a Cuauhtémoc, el último gobernante mexica.
Recorrer los murales en orden permite comparar estilos y discursos muy distintos: el didactismo político de Rivera, la fuerza dramática de Orozco, el dinamismo casi cinematográfico de Siqueiros y la búsqueda más personal de Tamayo.
Las plantas superiores albergan además el Museo del Palacio de Bellas Artes, que organiza exposiciones temporales de primer nivel, y en el último piso se encuentra el Museo Nacional de Arquitectura.
Rufino Tamayo: Nacimiento de nuestra nacionalidad y México de hoy.
David Alfaro Siqueiros: serie dedicada a Cuauhtémoc.
Jorge González Camarena: mural sobre la liberación de la humanidad.
Museo Nacional de Arquitectura en el último piso.
Espectáculos y homenajes
El palacio no es sólo un museo: su sala principal sigue siendo un teatro activo donde se programan ópera, conciertos y danza.
El espectáculo más conocido para los visitantes es el del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández, que lleva décadas presentando bailes de distintas regiones del país en este escenario.
Ver una función es además la mejor manera de conocer la sala, su plafón y el telón de cristal en su contexto.
Por su valor simbólico, Bellas Artes también ha sido el lugar elegido para despedir a grandes figuras de la cultura. En su vestíbulo se rindieron homenajes póstumos a personajes como Frida Kahlo o Gabriel García Márquez, entre muchos otros artistas, escritores y músicos. Esa función ceremonial refuerza su papel como el gran escenario cultural del país.
Consejos para la visita
Para ver los murales con calma, calcula al menos una hora y media; si además quieres ver alguna exposición temporal, reserva más tiempo. Las mañanas entre semana suelen ser más tranquilas, y los domingos, con mucho público, el ambiente es más animado pero también más concurrido.
Las funciones de ballet y ópera tienen boletos propios que conviene comprar con antelación. Horarios y precios, siempre en la web oficial.
Qué ver cerca
Bellas Artes está en el extremo oriental de la Alameda Central, uno de los parques públicos más antiguos de América, con fuentes, el Hemiciclo a Juárez y mucho ambiente los fines de semana.
Al otro lado del parque, el Museo Mural Diego Rivera guarda su célebre Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central. Enfrente está el Palacio Postal, y a pocos pasos la Torre Latinoamericana, con mirador en lo alto.
Por la calle Tacuba se llega al Museo Nacional de Arte y a la plaza Tolsá, con la estatua ecuestre de Carlos IV conocida como El Caballito.
Si prefieres seguir hacia el Zócalo, la calle peatonal Madero te lleva en pocos minutos, pasando por la Casa de los Azulejos, uno de los edificios más fotogénicos del centro.
Sigue explorando los museos, monumentos y barrios de la Ciudad de México: Guía completa de Ciudad de México, Zócalo y Catedral Metropolitana, Palacio Postal de CDMX y Guía de México.








