Una Victoria Alada de siete metros corona el Ángel de la Independencia
El Ángel de la Independencia (Monumento a la Independencia) es uno de los monumentos más conocidos de la Ciudad de México. Situado en la glorieta de Paseo de la Reforma, está coronado por una estatua dorada de la Victoria Alada de siete metros de altura.
Por Natalia · Publicado el 11 de septiembre de 2026
- Inauguración
- 16 de septiembre de 1910 por el presidente Porfirio Díaz
- Altura total
- 45 metros en total, incluida la estatua
- Ubicación
- Glorieta de Paseo de la Reforma y Río Tíber / Florencia, Colonia Juárez
- Escultor y arquitecto
- Arquitecto Antonio Rivas Mercado y escultor Enrique Alciati
Emplazado en la glorieta más célebre de la avenida Paseo de la Reforma, el Ángel de la Independencia es el símbolo cívico, deportivo y de orgullo nacional indiscutible de Ciudad de México y de todo México.

La Victoria Alada y la arquitectura de Antonio Rivas mercado
Inaugurado en 1910 para conmemorar el primer centenario del Grito de Dolores, el monumento consta de una esbelta columna corintia de 45 metros en total, coronada por la estatua de la Victoria Alada, fundida en bronce y recubierta con pan de oro.
La efigie sostiene en su mano derecha una corona de laurel (símbolo de la victoria) y en su izquierda una cadena rota de tres eslabones que representa la liberación del dominio español.
En la base cuadrangular reposan esculturas de mármol de Carrara que personifican la Paz, la Guerra, la Justicia y la Ley, acompañadas por la estatua de un león conducido por un niño que simboliza al pueblo mexicano fuerte en la guerra y dócil en la paz.
Mausoleo de los héroes patrios y punto de celebración ciudadana
En el interior de la base se encuentra un solemne mausoleo que custodia los restos mortales de catorce héroes insurgentes de la patria, entre ellos Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Ignacio Allende, Juan Aldama y Vicente Guerrero.
Además de su relevancia histórica, el Ángel es el gran punto de convergencia popular de la metrópolis, donde millones de ciudadanos se reúnen espontáneamente para festejar los triunfos de la Selección Mexicana de fútbol, conciertos masivos y marchas cívicas.
Paseo dominical en bicicleta: Los domingos por la mañana, Paseo de la Reforma se cierra al tráfico para el ciclotón dominical 'Muévete en Bici', siendo el momento perfecto para fotografiar el Ángel sin coches.
Una construcción accidentada
El Ángel fue uno de los grandes proyectos del gobierno de Porfirio Díaz para celebrar el centenario del inicio de la guerra de Independencia.
La obra comenzó a principios del siglo XX, pero sufrió un tropiezo serio: cuando la columna ya estaba bastante avanzada, se detectó que el suelo cedía y la estructura empezaba a inclinarse.
El problema obligó a desmontar buena parte de lo construido, reforzar la cimentación y volver a levantarla, lo que retrasó los trabajos y encareció el proyecto.
El episodio no fue casual. La Ciudad de México se asienta sobre el lecho de un antiguo sistema de lagos, con suelos arcillosos y blandos que se hunden lentamente, y muchos edificios históricos han sufrido hundimientos e inclinaciones.
En el caso del Ángel, el hundimiento de las calles que lo rodean ha ido dejando la base a mayor altura respecto al nivel de la glorieta, y con el tiempo fue necesario añadir escalones para acceder al monumento.
Si te fijas, la escalinata dice mucho del suelo sobre el que está construida la ciudad.
El terremoto de 1957 y la cabeza original
En julio de 1957, un fuerte terremoto sacudió la capital y derribó la Victoria Alada, que cayó desde lo alto de la columna y quedó muy dañada.
La imagen de la escultura rota en el suelo de la glorieta impresionó a los habitantes de la ciudad, que ya consideraban el monumento uno de sus grandes símbolos.
La figura quedó destrozada: se colocó una nueva Victoria Alada, reinaugurada en septiembre de 1958, con trabajos de refuerzo para que resistiera mejor futuros sismos.
Durante la restauración, solo unas pocas partes de la escultura original pudieron reutilizarse, y la cabeza original se conserva hoy en el Archivo Histórico de la Ciudad de México. La que se ve hoy en lo alto es, por tanto, resultado de aquella reconstrucción.
El episodio forma parte de la memoria colectiva de la ciudad y es un buen ejemplo de cómo la actividad sísmica ha marcado la historia de sus monumentos y edificios.
Paseo de la Reforma, el escenario del monumento
La avenida en la que se levanta el Ángel tiene su propia historia. Su trazado se remonta a la época del emperador Maximiliano, en la década de 1860, cuando se abrió un gran paseo para unir el Castillo de Chapultepec, donde residía la corte, con el centro de la ciudad.
Tras la caída del Segundo Imperio, el paseo recibió el nombre de Reforma en homenaje a las leyes liberales del siglo XIX, y a lo largo de las décadas se fue llenando de esculturas, glorietas y edificios.
Hoy Reforma combina monumentos del siglo XIX y principios del XX con algunos de los rascacielos más altos del país, sedes corporativas, hoteles y embajadas.
Recorrerla a pie entre el Ángel y otras glorietas permite ver ese contraste entre la ciudad porfiriana, que miraba a París como modelo, y la metrópoli financiera contemporánea. Las banquetas amplias y los camellones arbolados hacen que sea uno de los paseos urbanos más agradables de la capital.
Consejos para la visita
El Ángel está en medio de una glorieta con mucho tráfico, así que cruza siempre por los pasos peatonales y respeta los semáforos.
Las mejores fotos se consiguen desde los camellones cercanos, con la columna recortada contra el cielo, y la luz de primera hora de la mañana o del atardecer favorece el dorado de la escultura.
Los domingos por la mañana, cuando la avenida se cierra parcialmente al tráfico de vehículos, el entorno es mucho más tranquilo.
El acceso al interior del monumento y al mausoleo no siempre está abierto al público y puede requerir trámites o visitas organizadas, por lo que conviene consultar la información oficial antes de ir.
Ten en cuenta también que el Ángel es punto habitual de manifestaciones, celebraciones deportivas y eventos multitudinarios: si coincides con alguno, el ambiente puede ser muy animado, pero los accesos y el transporte pueden verse afectados. Con media hora tienes suficiente para ver el monumento con calma.
Qué ver cerca
Siguiendo Reforma hacia el poniente llegas a la Fuente de la Diana Cazadora y, más adelante, al Bosque de Chapultepec, donde están el Castillo de Chapultepec y el Museo Nacional de Antropología.
En dirección contraria, hacia el centro, la avenida pasa por otras glorietas con esculturas y se acerca al Monumento a la Revolución y a la Alameda Central, junto al Palacio de Bellas Artes.
Alrededor del Ángel se extienden barrios con mucha vida, como la colonia Juárez, con calles llenas de restaurantes y cafés, y, un poco más al sur, las colonias Roma y Condesa, conocidas por su arquitectura de principios del siglo XX, sus parques y su oferta gastronómica.
Un buen plan es combinar una caminata por Reforma con un paseo por estas colonias y terminar el día en alguno de sus parques, como el Parque México.
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