Maximiliano vivió en el Castillo de Chapultepec, sobre Paseo de la Reforma

El Castillo de Chapultepec es uno de los pocos castillos de América que albergó a un monarca, situado en lo alto del cerro de Chapultepec. Antigua residencia virreinal y del emperador Maximiliano I de Habsburgo, alberga el Museo Nacional de Historia y miradores hacia Paseo de la Reforma.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Ubicación
Primera Sección del Bosque de Chapultepec, Miguel Hidalgo
Hito histórico
Uno de los pocos palacios de América que fueron residencia de monarcas

Entronizado en la cumbre del cerro del saltamontes a más de 2.300 metros de altitud, el Castillo de Chapultepec es uno de los monumentos con más historia de Ciudad de México y de todo México.


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Raúl Ponce, Wikimedia Commons (CC BY 3.0)

De residencia virreinal al Imperio de Maximiliano y Carlota

Iniciado en 1785 por el virrey Bernardo de Gálvez como casa de descanso virreinal, el castillo desempeñó múltiples funciones trascendentales: fue sede del Heroico Colegio Militar durante la célebre batalla de 1847 contra las tropas estadounidenses (recordada por el sacrificio de los Niños Héroes) y alcanzó su máximo refinamiento palaciego en 1864 cuando el emperador Maximiliano I de Habsburgo y su esposa Carlota de Bélgica lo eligieron como residencia imperial.

El emperador ordenó trazar en línea recta el monumental 'Paseo de la Emperatriz' (actual Paseo de la Reforma) para conectar directamente el castillo con el Palacio Nacional en el Zócalo, dotando al recinto de suntuosos salones neoclásicos, tapices flamencos, muebles dorados traídos de Europa y un jardín inglés en la azotea del Alcázar.

El Museo Nacional de Historia y los salones presidenciales

En 1939, el presidente Lázaro Cárdenas decretó que el castillo se convirtiera en la sede permanente del Museo Nacional de Historia.

Al recorrer sus elegantes galerías se aprecian carruajes de gala dorados de Maximiliano y de Benito Juárez, salas dedicadas a la Independencia, la Reforma y la Revolución, así como magníficos murales de Juan O'Gorman, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.

Vistas del Alcázar: Desde la terraza del Alcázar y los jardines superiores se obtienen las vistas panorámicas más amplias de la arboleda del Bosque de Chapultepec y los rascacielos de Paseo de la Reforma.

El cerro de Chapultepec antes del castillo

Mucho antes de que se levantara el castillo, el cerro ya era un lugar sagrado. Su nombre viene del náhuatl y suele traducirse como cerro del chapulín, el saltamontes que todavía aparece en los símbolos del bosque.

Para los mexicas tenía un valor doble: era un sitio ceremonial y, sobre todo, la fuente de agua dulce de Tenochtitlan. De sus manantiales partía un acueducto que llevaba el agua hasta la isla, una obra vital en una ciudad rodeada de lagos salobres.

Los gobernantes mexicas también eligieron este cerro para dejar su memoria, y en sus laderas se tallaron en la roca imágenes de algunos tlatoanis, de las que se conservan restos muy desgastados.

Tras la conquista, el bosque siguió siendo un espacio reservado para el descanso de las autoridades virreinales, lo que explica que, a finales del siglo XVIII, se eligiera la cima para construir una residencia de recreo con vistas a todo el valle.

Del imperio a la residencia presidencial

La historia del castillo no termina con Maximiliano. Tras la caída del Segundo Imperio, el edificio tuvo usos muy distintos: en el último tercio del siglo XIX albergó durante un tiempo el Observatorio Astronómico Nacional, aprovechando su altura y su cielo despejado.

Después, Porfirio Díaz lo convirtió en residencia presidencial y emprendió reformas que le dieron buena parte del aspecto que conserva el Alcázar, con salones afrancesados, mobiliario europeo y una galería de vitrales.

Varios presidentes posteriores vivieron en el castillo hasta que Lázaro Cárdenas decidió trasladar la residencia oficial a Los Pinos, una casa más modesta situada en el mismo bosque, y destinar el edificio a museo.

Esa decisión explica por qué hoy conviven en el recorrido dos mundos: las salas de historia, que repasan desde la conquista hasta la Revolución, y las habitaciones amuebladas del Alcázar, que muestran cómo vivían emperadores y presidentes.

Qué mirar en el recorrido

El recorrido suele dividirse en dos partes. La primera corresponde al museo propiamente dicho, instalado en las salas que ocupó el Colegio Militar, con pinturas, documentos, armas, banderas y objetos que narran la historia del país.

Aquí están los grandes murales: el retablo de la Independencia de Juan O'Gorman, el mural de Siqueiros dedicado al paso del porfirismo a la Revolución y la obra de Orozco sobre Benito Juárez. Merece la pena detenerse frente a ellos con calma, porque están llenos de personajes y escenas.

La segunda parte es el Alcázar, la zona residencial en lo alto del cerro. Allí se visitan las habitaciones de Maximiliano y Carlota, los salones de la época de Porfirio Díaz, el comedor, los baños y el jardín de la azotea con su torre.

Uno de los rincones más fotografiados es la galería de vitrales de estilo europeo, con figuras femeninas que representan diosas clásicas y que filtran una luz muy especial a media mañana.

  • Murales de O'Gorman, Siqueiros y Orozco en las salas del museo.

  • Habitaciones de Maximiliano y Carlota en el Alcázar.

  • Galería de vitrales y jardín de la azotea.

  • Terrazas con vistas al Paseo de la Reforma.

Los Niños Héroes y la memoria de 1847

Durante la guerra entre México y Estados Unidos, el castillo fue uno de los últimos puntos defendidos antes de la toma de la capital.

La tradición recuerda a seis cadetes del Colegio Militar que murieron en la defensa, y uno de ellos, Juan Escutia, protagoniza la escena más conocida: la del joven que se arroja desde lo alto envuelto en la bandera para que no cayera en manos enemigas.

Los historiadores discuten los detalles de este relato, pero su peso simbólico en la identidad mexicana es enorme.

Dentro del castillo, la escalera principal tiene un mural en el techo que representa precisamente esa caída, y al pie del cerro se levanta el Monumento a los Niños Héroes, un conjunto de columnas de mármol blanco que preside una de las entradas principales al bosque. Cada septiembre, en torno al aniversario de la batalla, se celebran allí ceremonias oficiales.

Consejos para la visita

El acceso al castillo se hace a pie por una rampa que sube desde la entrada del bosque. La subida no es difícil, pero lleva un rato, así que conviene llevar calzado cómodo, agua y algo de paciencia si vas con niños pequeños o personas mayores.

Calcula entre dos y tres horas para ver el museo y el Alcázar sin prisas, y algo más si quieres pasear después por el bosque. Consulta horarios, tarifas y días de cierre en la web oficial del museo antes de ir.

Los domingos el castillo recibe mucho público local, por lo que entre semana y a primera hora la visita resulta más tranquila. Las terrazas del Alcázar lucen especialmente en días despejados, frecuentes en la temporada seca, cuando se distinguen mejor la avenida Reforma y los rascacielos del centro financiero.

Qué ver cerca en el Bosque de Chapultepec

El castillo está en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec, uno de los grandes parques urbanos de América, y a su alrededor se concentran algunos de los mejores museos de la ciudad.

A pocos minutos a pie están el Museo Nacional de Antropología, el Museo de Arte Moderno y el Museo Tamayo, dedicado al arte contemporáneo. El lago de Chapultepec, con sus botes de pedales, y el zoológico son opciones sencillas para descansar entre visita y visita.

También dentro del bosque se puede visitar Los Pinos, la antigua residencia presidencial, abierta al público como espacio cultural.

Y si sales por el Paseo de la Reforma hacia el centro, el Ángel de la Independencia queda a una caminata agradable, siguiendo el mismo trazado que Maximiliano mandó abrir para unir el castillo con el corazón de la ciudad.

Sigue explorando los museos, monumentos y barrios de la Ciudad de México: Qué ver en Ciudad de México, Museo Nacional de Antropología, Ángel de la Independencia y Guía de México.

Tours y actividades para reservar

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Castillo de Chapultepec + Museo de Antropología — foto oficial de Civitatis

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