Urnas funerarias mayas y cerámica códice en el Museo Popol Vuh

El Museo Popol Vuh es una institución cultural de referencia internacional ubicada en el campus de la Universidad Francisco Marroquín en Zona 10. Custodia una de las mayores colecciones de arte prehispánico y colonial de Guatemala, célebre por sus urnas funerarias mayas del altiplano, cerámicas de estilo códice y esculturas religiosas de los siglos XVI al XVIII.

Por · Publicado el 8 de septiembre de 2026

Ubicación
Campus de la Universidad Francisco Marroquín (UFM), Calle Manuel F. Ayau, Zona 10

El libro sagrado de los mayas hecho arte

Bautizado en honor al Popol Vuh —el célebre libro sagrado de los mayas k'iche'es que narra la creación del mundo y las hazañas de los héroes gemelos Hunahpú e Ixbalanqué—, este museo universitario ofrece una de las interpretaciones museográficas más rigurosas, didácticas y elegantes de Guatemala.

Sus salas trazan un recorrido cronológico que abarca desde los primeros cazadores recolectores paleoindios y el esplendor del periodo Clásico Maya hasta la pintura y escultura barroca del virreinato de Guatemala.

Las célebres urnas funerarias del altiplano

La joya indiscutible del museo es su extraordinaria colección de urnas funerarias de cerámica procedentes del departamento de Quiché y las Verapaces.

Con más de un metro de altura, estas piezas modeladas en bulto redondo muestran a deidades del inframundo con tocados de jaguar y atributos del dios de la muerte.

Asimismo, la sala de vasijas policromadas alberga vasos de estilo códice de las Tierras Bajas pintados con pinceladas finísimas en tintas rojas y negras que reproducen mitos de escribas y sacerdotes.

Arte colonial y platería religiosa

La sección virreinal presenta una brillante selección de imaginería de madera policromada, platería de los talleres de Santiago de Guatemala y pinturas de artistas coloniales que ilustran la transición cultural ocurrida a partir del siglo XVI.

De colección privada a museo universitario

El Museo Popol Vuh nació a partir de una colección particular de arte prehispánico y colonial que sus propietarios decidieron donar a la Universidad Francisco Marroquín para que quedara en Guatemala y estuviera abierta al público.

Desde entonces la universidad se ha encargado de conservarla, estudiarla y ampliarla, y el museo ha pasado de ser una muestra de objetos valiosos a un espacio con un discurso claro sobre la historia del país, desde los primeros pobladores hasta la época colonial.

Esa doble función, de museo y de centro académico, se nota en el recorrido. Las salas no se limitan a exhibir piezas bonitas: explican cómo se fabricaban, para qué servían y qué nos dicen sobre la sociedad que las produjo.

El museo también participa en proyectos de investigación y publica materiales de divulgación, de modo que su colección sigue siendo estudiada y no sólo contemplada. Para el visitante, el resultado es una visita más fácil de seguir que la de muchos museos más grandes.

El Popol Vuh, el libro que da nombre al museo

El Popol Vuh es un texto escrito en idioma k'iche' con el alfabeto latino durante el periodo colonial, probablemente a partir de tradiciones orales y de libros antiguos que los propios k'iche'es conservaban.

Narra la creación del mundo, los intentos fallidos de los dioses por crear seres humanos, primero de barro y luego de madera, hasta lograrlo con masa de maíz, y las aventuras de los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué en Xibalbá, el inframundo, donde vencen a los señores de la muerte.

La versión que conocemos se conserva gracias a fray Francisco Ximénez, un dominico que a comienzos del siglo XVIII copió el texto k'iche' y lo tradujo al castellano cuando era párroco en Chichicastenango. Ese manuscrito se guarda hoy fuera de Guatemala, en una biblioteca de Chicago.

Saber esta historia ayuda a mirar las piezas del museo con otros ojos: muchas escenas pintadas en vasijas del periodo Clásico, siglos anteriores a la escritura del libro, muestran personajes y episodios que coinciden con los del relato.

Qué mirar en el recorrido

Además de las urnas del altiplano y los vasos de estilo códice, el museo dedica espacio a la vida cotidiana y a la economía de los antiguos mayas.

Hay piezas de obsidiana, piedras de moler, figurillas y objetos de adorno que permiten entender el trabajo de los artesanos y el comercio entre regiones. También verás incensarios, recipientes para ofrendas y esculturas pequeñas relacionadas con el culto a los antepasados, un tema central en la religión maya.

  • Busca en las vasijas pintadas a los personajes con atributos de animal: muchos representan dioses o seres del inframundo.

  • Compara la cerámica de las Tierras Bajas, más pintada, con la del altiplano, más modelada y escultórica.

  • En la sala colonial, observa cómo algunos santos llevan rasgos o detalles que remiten a la sensibilidad local.

La parte colonial suele sorprender a quien llega pensando sólo en los mayas. Las tallas de madera policromada, a menudo con estofado, una técnica que imita telas bordadas con oro, muestran el nivel que alcanzaron los talleres de Santiago de Guatemala, la actual Antigua.

Ver estas obras ayuda a entender las iglesias que encontrarás en Antigua y en los pueblos del altiplano, donde muchas imágenes similares siguen saliendo en procesión.

Consejos para la visita

El museo se recorre bien en una hora y media. Las salas son interiores, con iluminación controlada para proteger las piezas, por lo que la visita funciona en cualquier época del año, incluso en las tardes de lluvia de la temporada húmeda.

Por conservación puede haber restricciones para fotografiar algunas obras; consulta en la recepción. Conviene revisar horarios y precios en la web oficial antes de ir, porque al estar dentro de una universidad pueden variar en vacaciones y días festivos.

Si viajas con niños o con poco conocimiento previo de la cultura maya, leer un resumen del Popol Vuh antes de la visita hace que todo cobre sentido: los gemelos, el juego de pelota, los señores de Xibalbá y el maíz aparecen una y otra vez en las piezas.

El museo suele organizar actividades educativas y exposiciones temporales, así que vale la pena mirar su programación por si coincide con tu fecha.

Qué ver cerca

El plan más lógico es combinar el Popol Vuh con el Museo Ixchel del Traje Indígena, que también está en el campus de la Universidad Francisco Marroquín.

Uno muestra el pasado prehispánico y colonial, y el otro la vida de las comunidades mayas actuales a través de sus tejidos, de modo que juntos ofrecen una visión bastante completa.

Entre los dos se llena una mañana, y después puedes bajar a la zona 10, donde abundan restaurantes y cafés.

Si te quedas con ganas de más arqueología, el Museo Nacional de Arqueología y Etnología, en el Parque La Aurora de la zona 13, guarda algunas de las piezas más importantes del país, y el Parque Arqueológico Kaminaljuyú, en la zona 7, conserva los restos de la antigua ciudad maya sobre la que creció parte de la capital.

Hacer los tres en uno o dos días es una buena forma de preparar un viaje a Tikal o al altiplano.

Sigue explorando los tesoros de la Ciudad de Guatemala: Guía de Ciudad de Guatemala, Museo Ixchel, MUNAE y Guía de Guatemala.

¿Se puede visitar el Museo Popol Vuh y el Museo Ixchel juntos?

Sí, ambos museos comparten el mismo edificio en el campus de la UFM y existe un boleto conjunto con descuento para recorrer ambos en una mañana.

¿Hay estacionamiento disponible en el campus?

Sí, la Universidad Francisco Marroquín cuenta con amplio aparcamiento vigilado de pago para visitantes.

¿Tienen tienda de libros y recuerdos?

El museo posee una de las mejores librerías especializadas en historia maya, arqueología mesoamericana y catálogos de arte de Centroamérica.