Pértigas y sombreros canotier en el punting por el río Avon
El punting por el río Avon es una de las tradiciones más emblemáticas y relajantes de Christchurch, evocando el ambiente universitario de Oxford y Cambridge. A bordo de barcas artesanales de fondo plano impulsadas con pértigas de madera por barqueros vestidos con chalecos de época y sombreros de paja canotier, se recorren los meandros del parque.
Por Natalia
Información clave
El punting por el río Avon es una de las tradiciones más emblemáticas y relajantes de Christchurch, evocando el ambiente universitario de Oxford y Cambridge.
A bordo de barcas artesanales de fondo plano impulsadas con pértigas de madera por barqueros vestidos con chalecos de época y sombreros de paja canotier, se recorren los meandros del parque.
- Tipo de embarcación
- Punt (barca de madera de fondo plano sin quilla)
- Propulsión tradicional
- Pértiga de madera empujada contra el lecho fluvial de grava
- Rutas disponibles
- Ruta Botanic Gardens (desde Antigua Boat Sheds) y ruta City Centre
- Duración de paseo
- Unos 30 minutos de navegación suave y silenciosa
- Embarcadero histórico
- Antigua Boat Sheds, cobertizos victorianos de rayas verdes de la década de 1880
Qué ver y experiencia en la visita

Pocos paseos sintetizan mejor la elegante herencia colonial británica de Christchurch que deslizarse en una barca punt por las aguas calmas del río Avon.
El punto de partida clásico es Antigua Boat Sheds, un pintoresco conjunto de cobertizos victorianos de madera pintados a rayas blancas y verdes que lleva alquilando barcas desde la década de 1880.
Ataviados con chaquetas de terciopelo, chalecos tradicionales y sombreros canotier de paja, los barqueros expertos guían con destreza la embarcación utilizando una larga pértiga de madera con la que empujan el lecho pedregoso del río, narrando curiosidades históricas y anécdotas de la ciudad a los pasajeros acomodados en cómodos cojines y mantas.
El trayecto discurre bajo frondosos sauces llorones cuyas ramas acarician la superficie del agua, puentes de piedra históricos y avenidas de flores donde cisnes negros y patos silvestres nadan con curiosidad alrededor de la barca, ofreciendo un oasis de paz a escasos metros del centro financiero.
El Avon, un río con dos nombres
El río que recorren las barcas tiene una historia anterior a la ciudad. Para los maoríes de Ngāi Tahu se llama Ōtākaro, y sus orillas eran un lugar de recolección de alimentos, donde se pescaban anguilas y se recogían plantas.
El nombre inglés llegó con los colonos escoceses de la familia Deans, que se asentaron en la zona antes de la fundación oficial de Christchurch y lo bautizaron en recuerdo de un río de su tierra natal. Ambos nombres conviven hoy en la señalización y en los relatos de los barqueros.
Cuando la Asociación de Canterbury trazó la ciudad a mediados del siglo XIX, el Avon se convirtió en el eje verde del plano.
Sus meandros tranquilos, de poca profundidad y fondo de grava, son justo lo que hace posible el punting: la pértiga necesita apoyarse en el lecho, algo imposible en ríos hondos o con corriente fuerte.
Por eso esta tradición importada de las ciudades universitarias inglesas encajó tan bien aquí, y por eso el paseo resulta tan sereno: el agua apenas se mueve y la barca avanza casi en silencio.
Cómo funciona una barca punt
El punt es una barca alargada, de fondo plano y sin quilla, pensada para aguas someras. El barquero va de pie en un extremo, clava la pértiga en el fondo, empuja y la recoge para volver a empezar, mientras la usa también como timón para corregir el rumbo.
Parece sencillo, pero mantener la línea recta, esquivar ramas y pasar bajo los puentes sin perder la pértiga requiere bastante práctica. Fíjate en el ritmo del movimiento, casi hipnótico: forma parte del encanto del paseo tanto como el paisaje.
Los pasajeros van sentados en la parte baja de la barca, muy cerca del nivel del agua, lo que da una perspectiva distinta de la ciudad: los jardines, los árboles y los puentes se ven desde abajo, y el ruido del tráfico queda lejos.
En los meses frescos suele haber mantas a bordo. Si te interesa la técnica, no dudes en preguntarle al barquero; muchos disfrutan explicando cómo se aprende a manejar la pértiga y qué tramos del río son más complicados de navegar.
Qué vas a ver durante el recorrido
La ruta por los Jardines Botánicos es la más bucólica: el río bordea el parque y pasa junto a grandes árboles plantados en la época colonial, praderas de césped y parterres que cambian de color con cada estación.
En primavera los narcisos y los cerezos en flor le dan un aire muy británico, y en otoño los robles y los arces tiñen de ocre las orillas. Es habitual ver patos y otras aves acercándose a la barca, sobre todo en los tramos más tranquilos y sombreados.
La ruta que pasa por el centro ofrece otro tipo de paisaje: puentes históricos, el paseo fluvial rediseñado tras los terremotos y algunos de los edificios que sobrevivieron o se reconstruyeron.
Es una forma original de entender cómo la ciudad ha vuelto a mirar hacia su río, con terrazas, bancos y zonas verdes que llegan hasta el agua. Conviene preguntar al reservar qué tramo incluye cada salida, porque la experiencia cambia bastante entre una ruta y otra.
Consejos para disfrutar del paseo
El punting depende mucho del tiempo. Los días soleados y sin viento son los mejores, y las primeras horas de la mañana o el final de la tarde suelen tener una luz más suave para fotografiar el río.
En el verano austral conviene llevar sombrero y protector solar, porque en la barca no hay sombra fija; en invierno, una chaqueta de abrigo marca la diferencia.
Las salidas pueden suspenderse con lluvia intensa o crecidas, así que consulta la web oficial antes de ir y reserva con algo de margen en temporada alta.
Si prefieres remar por tu cuenta, en Antigua Boat Sheds también se alquilan canoas, kayaks y botes a pedales, una opción divertida para familias con niños mayores.
El paseo en punt, en cambio, es para relajarse y dejarse llevar, ideal para parejas o para quien quiere un momento de calma entre visitas.
Después, el café de los cobertizos, a orillas del río, es un buen lugar para hacer una pausa antes de seguir hacia los jardines o el centro.
Qué ver cerca
Los Jardines Botánicos de Christchurch, con invernaderos, rosaleda y colecciones de plantas nativas, justo al lado de los cobertizos.
Hagley Park, el gran parque urbano que rodea los jardines, ideal para caminar o pedalear.
El Arts Centre, el antiguo conjunto universitario de estilo neogótico, a pocos minutos a pie.
La Christchurch Art Gallery, con arte neozelandés e internacional, en pleno centro.
El Puente del Recuerdo, el memorial de guerra sobre el Avon al final de Cashel Street.
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