Fachadas verde menta y albaricoque en New Regent Street
Inaugurada en 1932 como un proyecto comercial privado, precursor de los centros comerciales modernos, New Regent Street es una joya arquitectónica diseñada en estilo colonial español (Mission Revival). Sus coquetas fachadas simétricas de tonos verde menta, crema y albaricoque acogen boutiques gourmet, heladerías artesanales y terrazas con encanto.
Por Natalia
Información clave
- Año de inauguración
- 1 de abril de 1932 durante los años de la Gran Depresión
- Estilo arquitectónico
- Spanish Mission Revival con balconadas de estuco y tejas de terracota
- Número de comercios
- 40 edificios de dos plantas con tiendas
- Tráfico rodado
- Calle 100 % peatonal por cuyo centro discurren las vías del tranvía
- Gastronomía destacada
- Heladerías artesanales Rollickin Gelato, tapas y coctelerías de autor
Qué ver y experiencia en la visita

Concebida por el arquitecto Francis Willis en plena crisis de la Gran Depresión como proyecto comercial privado, New Regent Street es una de las pocas calles comerciales de Nueva Zelanda catalogadas como Monumento Histórico de Categoría I.
Sus cuarenta edificios, de diseño uniforme, presentan ornamentos de yeso labrado, arcos de medio punto, tejados de tejas árabes de terracota roja y una exquisita combinación de tonos pastel que contrasta vivamente con las modernas edificaciones de cristal del entorno.
El ambiente en la calle es efervescente tanto de día como de noche.
Locales emblemáticos como la heladería Rollickin Gelato, cafés de especialidad tostada y acogedores bares de vinos y cócteles como The Last Word instalan mesas al aire libre donde los comensales ven pasar el tranvía histórico a escasos centímetros.
Historia de la calle: de la Gran Depresión a los terremotos
New Regent Street nació como un proyecto comercial privado en un momento muy poco propicio: a comienzos de los años treinta, cuando la crisis económica golpeaba con fuerza a Nueva Zelanda.
La apuesta consistía en abrir una calle nueva entre manzanas ya existentes del centro y llenarla de pequeños locales uniformes, algo novedoso para una ciudad acostumbrada a fachadas victorianas y eduardianas de ladrillo y piedra.
El estilo neocolonial español, muy de moda entonces en California, aportaba un aire alegre y moderno que contrastaba con el ánimo de la época.
Durante décadas la calle vivió altibajos. Pasó de ser un lugar de compras elegante a una zona algo descuidada a finales del siglo XX, hasta que su valor patrimonial empezó a reconocerse y los propietarios se organizaron para recuperar su aspecto original.
Los terremotos de 2010 y 2011 dañaron seriamente sus edificios y obligaron a cerrarla, como a buena parte del centro de Christchurch.
La reconstrucción reforzó las estructuras sin cambiar su aspecto, y su reapertura se vivió como una de las primeras buenas noticias en un centro todavía lleno de solares y obras.
Hoy la calle es una de las imágenes más reconocibles de la ciudad y un ejemplo de cómo Christchurch ha intentado conservar parte de su memoria arquitectónica después del desastre.
Muchos de los edificios históricos del centro no se pudieron salvar, lo que hace que este conjunto de fachadas de colores resulte aún más valioso para los vecinos.
Detalles arquitectónicos que conviene mirar
A primera vista, todas las fachadas parecen iguales, y en buena medida lo son: el proyecto se concibió como un conjunto unitario, con dos plantas, un local comercial abajo y un espacio de oficina o vivienda arriba.
Pero al recorrer la calle despacio aparecen pequeñas diferencias en los colores, en los toldos y en los rótulos de cada tienda.
Fíjate en los remates curvos de la parte superior, que recuerdan a las misiones españolas de California, y en los adornos moldeados en yeso alrededor de las ventanas del primer piso.
Otros elementos característicos son los pequeños balcones con barandillas de hierro, las tejas rojas que asoman en lo alto y los azulejos decorativos en algunos zócalos.
La simetría del conjunto se aprecia mejor desde uno de los extremos de la calle, con las dos hileras de edificios enfrentadas y los raíles del tranvía en el centro.
Es la vista que aparece en casi todas las postales de Christchurch, y la que conviene buscar si quieres una buena foto.
Los remates ondulados de las fachadas, inspirados en las antiguas misiones españolas.
Las ventanas del primer piso con molduras y pequeños balcones.
Las tejas de terracota y los detalles cerámicos de algunos locales.
El contraste entre los tonos pastel y los edificios modernos de cristal que rodean la calle.
El tranvía y el ambiente de la calle
Una de las particularidades de New Regent Street es que los tranvías históricos de la ciudad la atraviesan por el centro, a paso lento, mientras la gente camina por la calzada y se sienta en las terrazas.
El tranvía hace sonar su campana para avisar de su llegada y los peatones se apartan sin prisa: es una escena muy característica, casi teatral, que forma parte del encanto del lugar. Los vagones restaurados, de madera y colores vivos, combinan especialmente bien con las fachadas pastel.
El ambiente cambia a lo largo del día. Por la mañana predominan los cafés y la gente que pasa camino del trabajo; a la hora del almuerzo, las mesas exteriores se llenan; y al caer la tarde, los bares de vinos y cócteles toman el relevo.
En verano, cuando los días son largos en Nueva Zelanda, la calle se mantiene animada hasta tarde, mientras que en invierno conviene llevar abrigo si quieres sentarte fuera, porque las noches de Christchurch pueden ser frías.
Consejos para disfrutar de la visita
La calle es corta y se recorre en pocos minutos, así que lo ideal es integrarla en un paseo más amplio por el centro y dedicarle el tiempo de un café o un helado.
La luz de media tarde suele ser la más favorecedora para fotografiar las fachadas, y a primera hora hay menos gente si buscas imágenes sin terrazas llenas. Si te interesa ver pasar el tranvía, basta con esperar unos minutos en uno de los extremos.
Ten en cuenta que, aunque la calle es peatonal, el tranvía circula por ella, de modo que conviene estar atento, sobre todo con niños.
Los locales cambian con el tiempo, así que si buscas un sitio concreto para comer o tomar algo, lo más práctico es revisar sus horarios antes de ir.
Qué ver cerca
New Regent Street está a pocos minutos a pie de Cathedral Square, la plaza central de la ciudad, donde se encuentra la antigua catedral de piedra en proceso de restauración.
Muy cerca también está el río Avon, con sus paseos arbolados, el Puente del Recuerdo y la zona de Riverside, con su mercado cubierto de productos locales y puestos de comida. Desde allí se puede seguir río arriba hasta el Arts Centre y los Jardines Botánicos.
Otra opción es tomar el propio tranvía, que recorre un circuito por los principales puntos del centro y permite subir y bajar para ir descubriendo la ciudad sin caminar demasiado.
A poca distancia hacia el este se encuentra la Catedral de Transición, el famoso templo de cartón diseñado por Shigeru Ban, que junto con esta calle resume bien la mezcla de memoria y reinvención del Christchurch actual.
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