Piedra neogótica y estudios de artistas en The Arts Centre

The Arts Centre Te Matatiki Toi Ora ocupa las históricas instalaciones decimonónicas de Canterbury College, conformando una de las mayores colecciones de edificios patrimoniales de Nueva Zelanda. Tras una magistral restauración sismorresistente, acoge estudios de artistas en vivo, salas de cine independiente, librerías y la sala donde estudió el joven Ernest Rutherford.

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The Arts Centre Te Matatiki Toi Ora ocupa las históricas instalaciones decimonónicas de Canterbury College, conformando una de las mayores colecciones de edificios patrimoniales de Nueva Zelanda.

Tras una magistral restauración sismorresistente, acoge estudios de artistas en vivo, salas de cine independiente, librerías y la sala donde estudió el joven Ernest Rutherford.

Estilo arquitectónico
Neogótico colegial en basalto grisáceo y piedra caliza de Oamaru
Año de construcción
Construido a partir de 1877, con Benjamin Mountfort entre sus arquitectos
Hito científico
Rutherford's Den, el laboratorio donde estudió el nobel Ernest Rutherford
Patrimonio vivo
La gran mayoría de sus edificios catalogados como de máxima relevancia histórica
Espacios gastronómicos
Cellar Door (bar y restaurante), cafeterías y mercadillo artesanal los fines de semana

Qué ver y experiencia en la visita

Patios empedrados y arcos góticos de piedra en el complejo The Arts Centre de Christchurch.
Michal Klajban (CC BY-SA 4.0)

Proyectado por varios arquitectos, entre ellos Benjamin Mountfort, a finales del siglo XIX para acoger la universidad y el instituto de secundaria de Canterbury, The Arts Centre es una de las obras cumbres del patrimonio arquitectónico de Australasia.

Sus patios claustrales empedrados, torres almenadas y arcos ojivales recuerdan a las grandes facultades de Oxford.

Tras los terremotos de 2010 y 2011, el complejo fue objeto de uno de los mayores proyectos de restauración patrimonial del país, con una inversión multimillonaria que reforzó cada sillar de piedra con estructuras antisísmicas invisibles de acero sin alterar un ápice su noble apariencia clásica.

En la actualidad, sus claustros hierven de creatividad artística y efervescencia cívica.

Los visitantes pueden visitar Rutherford's Den (el austero espacio donde estudió el joven Ernest Rutherford, que más tarde ganó el Nobel), disfrutar de proyecciones en el cine Lumière y curiosear por talleres de alfareros, orfebres y sopladores de vidrio.

De universidad a centro de las artes

Los edificios del Arts Centre nacieron con Canterbury College, la institución universitaria fundada en la década de 1870 que con el tiempo se convertiría en la Universidad de Canterbury.

Los colonos que llegaron a la región a mediados del siglo XIX querían reproducir en el otro extremo del mundo una ciudad inspirada en la tradición inglesa, con su catedral, sus colegios y su universidad, y el estilo neogótico era la manera más clara de expresar esa aspiración.

Durante décadas, estos patios fueron el centro de la vida académica de la Isla Sur.

A medida que la universidad crecía, el espacio del centro se quedó pequeño, y a partir de los años cincuenta se decidió trasladarla a un campus mucho más amplio en el suburbio de Ilam.

El traslado se completó en los años setenta y dejó vacío un conjunto histórico de enorme valor. En lugar de venderlo o demolerlo, se optó por convertirlo en un centro dedicado a las artes y la cultura, una decisión que salvó los edificios y les dio una nueva vida.

Desde entonces, el complejo ha acogido teatros, cines, estudios, escuelas de música y danza, galerías y pequeños comercios. Los terremotos de 2010 y 2011 obligaron a cerrarlo durante años, y su reapertura progresiva, edificio a edificio, fue una de las grandes noticias de la reconstrucción de Christchurch. Hoy combina de nuevo actividad cultural, restauración y alojamiento.

Recorrido por los patios y edificios

La mejor manera de conocer el Arts Centre es entrar por uno de sus accesos y dejarse llevar de patio en patio. Los cuadriláteros, rodeados de edificios de piedra gris con ventanas ojivales, recuerdan a los colegios universitarios ingleses, y cada uno tiene su propio carácter.

La torre del reloj, que preside la fachada sobre Rolleston Avenue, es una de las imágenes más fotografiadas del conjunto y un buen punto de partida para el recorrido.

El Gran Salón, con su techo de madera, sus vidrieras y su órgano, es uno de los espacios más solemnes del complejo y se utiliza para conciertos, ceremonias y eventos.

Otro edificio emblemático es el antiguo observatorio, cuya torre resultó dañada por los terremotos; hoy forma parte de un hotel instalado en el propio Arts Centre. El contraste entre la piedra centenaria y los usos actuales es uno de los atractivos de la visita.

  • La torre del reloj sobre Rolleston Avenue.

  • El Gran Salón, con sus vidrieras y su techo de madera.

  • Los patios interiores y sus claustros de arcos apuntados.

  • La torre del antiguo observatorio.

Curiosidades poco conocidas

Además del laboratorio de Rutherford, el complejo alberga el Teece Museum of Classical Antiquities, un pequeño museo de la Universidad de Canterbury con piezas de la Antigüedad griega, romana, egipcia y del Próximo Oriente.

Es una sorpresa para muchos visitantes, que no esperan encontrar cerámica griega o pequeñas esculturas antiguas en una ciudad tan joven. Vale la pena asomarse, sobre todo si te interesa la historia antigua.

Otra curiosidad tiene que ver con la propia restauración. Para proteger los edificios de futuros terremotos, los ingenieros reforzaron los muros desde dentro y, en algunos casos, desmontaron piezas de piedra para numerarlas y volver a colocarlas una vez reforzada la estructura.

Por eso, aunque el aspecto exterior parezca intacto, buena parte de lo que ves es el resultado de un trabajo minucioso de reconstrucción, que se prolongó durante años y en el que participaron canteros, carpinteros e ingenieros especializados en patrimonio.

Consejos para la visita

Para recorrer los patios, entrar en el laboratorio de Rutherford y curiosear en las tiendas y talleres basta con una o dos horas, aunque puedes alargarlo con un café o una comida en alguno de sus locales.

Los fines de semana suele haber más ambiente, y a veces se organizan mercados, ferias o actividades culturales en los patios. Conviene revisar la agenda del centro antes de ir, porque la programación cambia con frecuencia.

Si te interesan los espectáculos, consulta la cartelera de cine y de conciertos: ver una película o asistir a un recital en estos edificios es una experiencia distinta a la de una sala convencional.

Los horarios de las tiendas, los museos y los talleres no son siempre los mismos, así que lo más práctico es comprobarlos en la web oficial antes de planificar el día.

Qué ver cerca

El Arts Centre está en una de las zonas culturales más agradables de Christchurch. Justo enfrente, al otro lado de Rolleston Avenue, se encuentran el Museo de Canterbury y la entrada a los Jardines Botánicos, con el río Avon y el gran parque de Hagley Park a continuación.

A pocos minutos a pie está también la Galería de Arte de Christchurch, Te Puna o Waiwhetū, un edificio moderno de cristal con una colección muy completa de arte neozelandés.

El tranvía histórico tiene parada junto al Arts Centre, lo que facilita combinar la visita con otros puntos del centro, como New Regent Street, Cathedral Square o el paseo junto al río.

Una opción tranquila es terminar el día alquilando una canoa o subiendo a una de las barcas de punting que recorren el Avon por el tramo de los jardines, uno de los paseos más típicos de la ciudad.

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