Quince túneles a mano y vistas a Barron Falls en el tren de Kuranda

El Kuranda Scenic Railway es un legendario ferrocarril histórico construido a finales del siglo XIX que une Cairns con el pintoresco pueblo de montaña de Kuranda. Serpenteando durante dos horas a través de 15 túneles tallados a mano y decenas de puentes sobre barrancos, ofrece vistas vertiginosas de las cascadas de Barron Falls.

Por

El Kuranda Scenic Railway es un legendario ferrocarril histórico construido a finales del siglo XIX que une Cairns con el pintoresco pueblo de montaña de Kuranda.

Serpenteando durante dos horas a través de 15 túneles tallados a mano y decenas de puentes sobre barrancos, ofrece vistas vertiginosas de las cascadas de Barron Falls.

Tren histórico Kuranda Scenic Railway atravesando puentes sobre la garganta de las cataratas Barron.
Iraphne R. Childs (Wikimedia Commons)
Año de construcción
Construido entre 1886 y 1891 por cientos de peones ferroviarios
Longitud de la ruta
37 kilómetros salvando un desnivel de 328 metros sobre el nivel del mar
Hito de ingeniería
15 túneles excavados a mano y decenas de puentes de hierro y madera
Parada panorámica
Mirador de Barron Falls (10 minutos para fotografiar la gran cascada)
Clase Gold Class
Servicio premium con sofás victorianos, vinos y canapés locales

Una hazaña de ingeniería heroica en la selva

La construcción de esta línea férrea para abastecer a los mineros del interior de Herberton costó la vida a decenas de trabajadores que desafiaron la malaria, desprendimientos de rocas y laderas empinadas armados únicamente con picos, palas y dinamita.

Vagones de madera de cedro y Traqueteo Nostálgico

Los trenes están compuestos por vagones históricos de madera con ventanillas panorámicas abiertas al aire tropical. Mientras la locomotora asciende pesadamente por la cordillera, una audioguía narra las leyendas aborígenes djabugay y las anécdotas de los colonos pioneros.

El espectáculo atronador de Barron Falls

El punto culminante del trayecto es la parada en la estación del mirador de Barron Falls. Durante los meses húmedos, el río Barron se desborda en una catarata atronadora de 125 metros de altura que levanta una densa niebla blanca visible desde la plataforma del tren.

Por qué se construyó el tren

A fines del siglo XIX, el interior del norte de Queensland vivía una fiebre minera, sobre todo por el estaño de la zona de Herberton.

El problema era sacar el mineral hasta la costa y llevar provisiones a los campamentos, porque los caminos que subían por la cordillera eran lentos, peligrosos y se volvían intransitables en la temporada de lluvias.

Varias localidades costeras compitieron por convertirse en la cabecera del ferrocarril, y la elección de Cairns fue decisiva para que la pequeña población se transformara en el centro regional que es hoy.

La obra avanzó por tramos, con cuadrillas que trabajaron a mano en un terreno de selva cerrada, pendientes muy fuertes y lluvias torrenciales. Al tramo hasta Kuranda le siguieron otros que llevaron las vías hacia la meseta de Atherton y el interior.

Con el tiempo, la función minera y de carga perdió importancia y la línea encontró una nueva vida en el turismo. Hoy el tren funciona como recorrido panorámico, y la vía se considera una de las obras ferroviarias más notables de la historia de Australia.

Lo que vas a ver durante el trayecto

El viaje empieza en la llanura costera, entre barrios y campos de caña de azúcar, y pronto comienza a subir por las laderas de la cordillera.

A medida que el tren gana altura, la vegetación se vuelve más densa y aparecen vistas abiertas sobre Cairns, la costa y el mar del Coral.

Una de las curvas más famosas es la llamada Horseshoe Bend, un giro cerrado en forma de herradura desde el que, según dónde estés sentado, puedes ver la propia locomotora y los vagones delanteros recortados contra la selva.

Otro de los momentos memorables es el paso sobre el puente de Stoney Creek, una estructura curva de hierro que cruza un barranco junto a una cascada. Durante la temporada de lluvias el agua cae con fuerza muy cerca de las vías, y los pasajeros suelen asomarse para fotografiarla.

El tramo final bordea la garganta del río Barron, con la parada en el mirador de las cataratas antes de llegar a la estación de Kuranda, famosa por sus jardines tropicales y sus helechos colgantes.

Detalles para fijarte en el camino

  • La entrada y salida de los túneles excavados en la roca, que alternan sombra y luz sobre la selva.

  • Las vistas de la costa y de las islas desde los tramos altos de la ladera.

  • Los antiguos puentes y terraplenes, testimonio del trabajo manual de los constructores.

  • La estación de Kuranda, con su arquitectura de época y su vegetación exuberante.

Curiosidades del ferrocarril

Junto a la línea hay un monumento dedicado a John Robb, el contratista responsable de los tramos más difíciles de la obra, en un punto que permite apreciar lo empinado del terreno que tuvieron que atravesar.

Su figura se recuerda como símbolo del esfuerzo que exigió la construcción, aunque fueron cientos de obreros anónimos, muchos de ellos inmigrantes, quienes realmente abrieron la vía con herramientas manuales y explosivos.

Otra curiosidad tiene que ver con las cataratas del río Barron. Desde la década de 1930, parte del caudal se desvía hacia una central hidroeléctrica situada en la garganta, por lo que en la estación seca las cataratas pueden verse con muy poca agua.

En cambio, durante la temporada húmeda, sobre todo tras lluvias intensas, recuperan toda su fuerza. Si tu prioridad es verlas en su mejor momento, procura viajar entre diciembre y abril, aproximadamente.

Consejos para el viaje

Una de las combinaciones más populares es subir a Kuranda en tren y bajar en el teleférico Skyrail Rainforest Cableway, o al revés, de modo que ves la selva desde dos perspectivas muy distintas: a ras de suelo desde las vías y desde arriba de las copas en la góndola.

Si eliges esta opción, conviene reservar ambos tramos juntos y tener en cuenta los traslados entre las estaciones y tu alojamiento. Horarios y precios se consultan en la web oficial, porque cambian según la temporada.

Para la subida, muchos viajeros recomiendan sentarse del lado izquierdo del tren, que suele ofrecer más vistas sobre la garganta y las cascadas, aunque las curvas hacen que ambos lados tengan buenos momentos.

El tren suele salir de la estación central de Cairns y también para en Freshwater, a las afueras, lo que puede ser práctico si te alojas en las playas del norte. Dedica al menos un día completo a la excursión, contando el tiempo para pasear por Kuranda con calma.

Qué ver en Kuranda y alrededores

Kuranda es un pueblo pequeño rodeado de selva, con un ambiente bohemio que se percibe en sus mercados de artesanía, sus tiendas de arte aborigen y sus cafés. Entre sus atractivos más conocidos hay un santuario de mariposas, un aviario y un parque con koalas y otros animales australianos.

Hay también senderos cortos junto al río Barron que permiten salir del centro y caminar entre árboles enormes sin alejarse demasiado.

El pueblo está dentro del entorno del Parque Nacional Barron Gorge, que protege la garganta y las laderas por donde sube el tren.

Si tienes más tiempo, la meseta de Atherton, más hacia el interior, ofrece lagos volcánicos, cascadas y pueblos rurales, en un paisaje muy distinto al de la costa. Y de regreso en Cairns, el Acuario y la Esplanade son buenas opciones para completar el día.

Cómo continuar tu ruta por Cairns y Australia

Descubre más joyas naturales en nuestras guías monográficas de Guía de Cairns, Teleférico Skyrail Rainforest y Parque Nacional Daintree.