Sobre el cardo romano corre hoy la Rue Sainte-Catherine

La Rue Sainte-Catherine, de 1,2 kilómetros de longitud, ocupa el trazado del antiguo cardo maximus romano, el eje norte-sur que unía la actual Place de la Comédie con la Place de la Victoire. Se convirtió en calle peatonal en su mayor parte entre 1976 y 1977, y por completo en 1984, tras una gran renovación entre 2000 y 2003 a cargo del arquitecto Jean-Michel Wilmotte. Se la suele presentar como una de las calles comerciales peatonales más largas de Europa.

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Ubicación
Centro de Burdeos
Longitud
1,2 kilómetros
Origen
Antiguo cardo maximus de la Burdeos romana
Peatonalización completa
Año 1984

La Rue Sainte-Catherine es la gran arteria comercial de Burdeos.

La Rue Sainte-Catherine, calle comercial peatonal de Burdeos.
Marc Ryckaert (MJJR) (CC BY 3.0)

Un trazado que se remonta a la Burdeos romana

El origen de la calle se remonta a la época romana, cuando formaba parte del cardo maximus, uno de los dos grandes ejes con los que los ingenieros romanos organizaban sus ciudades según una cuadrícula, en este caso combinado con el decumanus maximus en sentido este-oeste.

Ese eje norte-sur conecta hasta hoy la Place de la Comédie, donde se alza el Grand Théâtre, con la Place de la Victoire, atravesando buena parte del centro histórico de la ciudad.

De calle con tráfico a gran calle peatonal

La calle se convirtió en peatonal en la mayor parte de su recorrido entre 1976 y 1977, y de forma completa en 1984, antes de someterse a una renovación integral entre 2000 y 2003 dirigida por el arquitecto Jean-Michel Wilmotte.

Con 1,2 kilómetros de longitud, se presenta a menudo como una de las calles comerciales peatonales más largas de Europa, y hoy combina boutiques de lujo con cadenas comerciales conocidas, además de cafés y restaurantes donde probar especialidades locales.

Una calle que cuenta la historia de la ciudad

Recorrer la Rue Sainte-Catherine de punta a punta es atravesar dos mil años de historia urbana sin salir de una misma línea recta. Sobre el trazado del antiguo eje romano se fueron superponiendo casas medievales, palacetes del siglo XVIII, edificios de viviendas del siglo XIX y grandes almacenes del XX.

Aunque lo que se ve a pie de calle son sobre todo escaparates, basta con levantar la vista para descubrir fachadas de piedra clara, balcones de hierro forjado y mascarones esculpidos que recuerdan la edad de oro de Burdeos.

Durante siglos fue una calle estrecha y concurrida, con carros, tiendas y talleres, y más tarde con tráfico de automóviles. Su conversión en calle peatonal formó parte de un movimiento más amplio que, desde las últimas décadas del siglo XX, devolvió a los peatones buena parte del centro de Burdeos.

Ese proceso culminó a comienzos del siglo XXI con la llegada del tranvía y la recuperación de los muelles, que transformaron la forma de moverse por la ciudad.

Recorrido de norte a sur: qué ver

El tramo norte arranca en la Place de la Comédie, frente al Grand Théâtre, y es el más elegante. Aquí se concentran tiendas de marcas reconocidas y algunos de los grandes almacenes de la ciudad, entre ellos las Galeries Lafayette, instaladas en un edificio de fachada monumental.

Las calles transversales que se cruzan en esta zona forman parte del Triángulo de Oro y conducen hacia la catedral y hacia el río.

A medida que avanzas hacia el sur, el ambiente cambia. Las grandes marcas dejan paso a tiendas más pequeñas, comercios de barrio, puestos de comida rápida y cafeterías frecuentadas por estudiantes.

Al cruzar el Cours Victor Hugo, una de las grandes avenidas del centro, la calle se vuelve más popular y animada, y es fácil desviarse unos metros hacia la Grosse Cloche, la antigua puerta medieval con su gran campana.

El recorrido termina en la Place de la Victoire, presidida por la Porte d'Aquitaine, un arco del siglo XVIII, y por un obelisco helicoidal contemporáneo de mármol rojo y bronce, acompañado de dos tortugas de bronce con racimos de uvas, un guiño a la cultura del vino.

La plaza, rodeada de bares y cercana a la universidad, es uno de los centros de la vida nocturna estudiantil de Burdeos.

Curiosidades de la Rue Sainte-Catherine

Aunque es una calle eminentemente comercial, en sus alrededores se esconden pasajes, patios y calles laterales con mucho encanto que suelen pasar desapercibidos para quien se limita a mirar escaparates.

Desviarse por las calles paralelas, más tranquilas, permite descubrir librerías, pequeñas galerías y tiendas de productos regionales donde comprar vino, quesos o los famosos canelés, el pequeño pastel caramelizado típico de Burdeos.

Como calle de paso obligado entre el norte y el sur del centro, la Rue Sainte-Catherine es también un buen termómetro de la vida de la ciudad.

Por ella pasan manifestaciones, desfiles y celebraciones, y en las fechas de rebajas o en las semanas previas a Navidad se llena de gente hasta resultar difícil avanzar. Observar ese ir y venir desde una terraza cercana es parte de la experiencia.

El extremo norte de la calle tiene además un pasado mucho más antiguo de lo que parece.

En la zona de la actual Place de la Comédie se levantaba en época romana un gran templo conocido como los Pilares de Tutela, cuyas columnas siguieron en pie durante siglos hasta su demolición en tiempos de Luis XIV.

Pensar que el eje comercial de hoy arrancaba entonces junto a un monumento romano ayuda a imaginar la continuidad de este trazado.

Si la calle te parece más luminosa de lo que esperabas, tiene explicación. Durante buena parte del siglo XX, las fachadas de piedra caliza del centro de Burdeos estuvieron ennegrecidas por el hollín y la contaminación del tráfico.

Una gran campaña de limpieza y rehabilitación en las últimas décadas les devolvió el tono dorado original, y hoy ese color claro, que cambia según la luz del día, es uno de los rasgos que más llaman la atención a quienes recorren la calle por primera vez.

Consejos para recorrerla

Recorrer la calle completa sin detenerte lleva unos veinte minutos, pero si entras en tiendas o te desvías hacia los monumentos cercanos, es fácil dedicarle medio día. Si buscas tranquilidad, ve entre semana y por la mañana; los sábados por la tarde es cuando más gente concentra.

Muchos comercios cierran o reducen su actividad los domingos, así que conviene tenerlo en cuenta al planificar las compras.

Una buena estrategia es recorrerla en un sentido por la propia calle y volver por las calles paralelas o por los muelles, para no repetir el mismo paisaje.

Lleva calzado cómodo y, si hace calor, aprovecha las plazas y los cafés del camino para hacer una pausa, porque en verano la calle concentra mucho sol en las horas centrales.

Qué ver cerca de la Rue Sainte-Catherine

Al norte, el Grand Théâtre y la Place de la Comédie marcan el inicio del paseo, y desde allí la Esplanade des Quinconces y la Place de la Bourse quedan a pocos minutos.

Desde el tramo central puedes desviarte hacia el oeste para ver la catedral de Saint-André, la torre Pey-Berland y el Ayuntamiento, instalado en el antiguo palacio de los arzobispos.

Muy cerca del tramo sur se encuentra el Museo de Aquitania, dedicado a la historia de la región desde la prehistoria, y a poca distancia de la Place de la Victoire está el Mercado de los Capuchinos, el gran mercado de abastos de la ciudad, ideal para probar ostras, quesos y productos locales en un ambiente muy bordelés.

Hacia el este, el barrio de Saint-Pierre y la Porte Cailhau completan un recorrido muy variado por el centro.

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