¿Inspiró el Grand Théâtre de Burdeos a la Ópera de París?
El Grand Théâtre de Bordeaux, encargado por el mariscal de Richelieu al arquitecto Victor Louis, se levantó durante la década de 1770 sobre el emplazamiento de un antiguo foro galo-romano, y se inauguró el 7 de abril de 1780 con una representación de 'Athalie' de Jean Racine. Su fachada principal, de 88 por 47 metros, exhibe un pórtico de doce columnas corintias coronadas por las nueve musas y tres diosas de la mitología clásica.
Por Florencia
- Ubicación
- Place de la Comédie, Burdeos
- Construcción
- Década de 1770
- Arquitecto
- Victor Louis
- Fachada
- 12 columnas corintias con 12 estatuas mitológicas
El Grand Théâtre preside la Place de la Comédie en Burdeos.

Un arquitecto llamado expresamente desde París
El mariscal de Richelieu, gobernador de Aquitania, hizo venir a comienzos de la década de 1770 al arquitecto Victor Louis para levantar un nuevo gran teatro en la ciudad.
Las obras se realizaron sobre los antiguos glacis del castillo Trompette, en el mismo emplazamiento donde siglos atrás se había alzado el foro galo-romano de la ciudad y su llamado 'templo de los Pilares de Tutela'.
La primera piedra la colocó el propio Louis-Philippe de Orleans, entonces Gran Maestre de los masones franceses, el 13 de abril de 1776.
Doce columnas, doce estatuas y una inauguración con Racine
El edificio, de estilo neoclásico y con 88 metros de largo por 47 de ancho, se inauguró finalmente el 7 de abril de 1780 con una representación de 'Athalie', de Jean Racine.
Su fachada principal, un peristilo que evoca directamente la Antigüedad clásica, está formada por un pórtico de doce columnas corintias sobre las que se alzan doce estatuas que representan a las nueve musas y tres diosas de la mitología griega, un conjunto que se convirtió en referencia directa para la posterior Ópera Garnier de París.
Victor Louis y el Burdeos del siglo de las luces
El Grand Théâtre nació en un momento muy concreto de la historia de Burdeos.
En la segunda mitad del siglo XVIII la ciudad vivía una prosperidad enorme gracias al comercio con las Antillas y al vino, y sus intendentes y gobernadores querían dotarla de edificios a la altura de esa riqueza.
Un gran teatro de piedra, visible desde el puerto y abierto a una plaza, era la forma más elocuente de mostrar que Burdeos podía competir en refinamiento con París.
Victor Louis ya era un arquitecto reconocido cuando llegó a la ciudad, y el éxito del teatro bordelés le abrió nuevas puertas. Años después trabajó en París en las galerías del Palais-Royal y en la sala que hoy ocupa la Comédie-Française, dos encargos que confirmaron su prestigio.
Para muchos especialistas, sin embargo, el Grand Théâtre sigue siendo su obra maestra, por la manera en que resolvió en un solo edificio la fachada monumental, la escalera, los salones y la sala de espectáculos.
La gran escalera y la sala a la italiana
Una vez dentro, lo primero que impresiona es el vestíbulo con su gran escalera de piedra, que asciende en un único tramo central y luego se divide en dos brazos bajo una cúpula.
Esta escalera es la que suele citarse como fuente de inspiración de Charles Garnier para la escalinata de la Ópera de París, y comparar ambas es uno de los placeres de quienes conocen las dos ciudades.
La luz que entra desde lo alto y la sobriedad de la piedra crean un efecto de grandeza sin recargar.
La sala de espectáculos sigue el modelo de teatro a la italiana, con planta en forma de herradura y varios niveles de palcos que permiten ver y ser visto, algo tan importante para el público del siglo XVIII como la propia función.
A lo largo del siglo XIX la decoración se modificó varias veces según los gustos de cada época, pero una restauración realizada a finales del siglo XX recuperó la paleta de azul, blanco y oro que Victor Louis había imaginado para la sala.
Además de la sala principal, el edificio cuenta con salones y espacios de recepción que se usaban para los entreactos y la vida social.
Hoy el teatro es la sede de la Ópera Nacional de Burdeos, que programa ópera, ballet y conciertos, de modo que no es un monumento congelado en el tiempo sino un escenario en plena actividad.
Curiosidades: de escenario a sede del Parlamento
El Grand Théâtre tuvo un papel inesperado en la historia política de Francia. En 1871, durante la guerra franco-prusiana y con París sitiado, la Asamblea Nacional elegida tras la derrota se reunió en Burdeos, y sus sesiones se celebraron precisamente en este teatro.
Fue un episodio breve, pero convirtió la sala de Victor Louis en escenario de debates decisivos para el futuro del país.
Otro detalle que suele pasar inadvertido son las estatuas del pórtico. Las nueve musas, protectoras de las artes, comparten la balaustrada con tres diosas, Juno, Venus y Minerva, de modo que el edificio se presenta como un templo dedicado a la música, el teatro, la poesía y la sabiduría.
Desde la plaza, si te sitúas en diagonal, se aprecia mejor el ritmo de las columnas y la forma en que las figuras recortan su silueta contra el cielo.
El edificio está aislado por los cuatro lados, algo poco habitual en los teatros de su época, y sus fachadas laterales tienen galerías cubiertas con arcadas, que antes albergaron comercios. Rodearlo por completo ayuda a entender su volumen y la coherencia del proyecto.
Consejos para visitar el Grand Théâtre
La mejor manera de conocer el interior es asistir a una función, aunque no seas aficionado a la ópera: el ballet o un concierto también permiten disfrutar de la sala en su ambiente natural. Si prefieres una visita sin espectáculo, la Ópera organiza recorridos guiados en determinadas fechas.
Como la programación y las condiciones cambian, conviene consultar horarios y precios en la web oficial de la Ópera Nacional de Burdeos antes de ir y reservar con antelación en temporada alta.
Para disfrutar de la fachada no necesitas entrada. Por la noche, cuando se ilumina, el pórtico gana mucho dramatismo, y la Place de la Comédie se llena de gente que sale a pasear o a cenar.
Una visita exterior tranquila lleva unos veinte minutos, mientras que una función o una visita guiada ocupan fácilmente una tarde.
Qué ver cerca del Grand Théâtre
El teatro marca el vértice del Triángulo de Oro, el barrio delimitado por tres grandes avenidas comerciales y elegantes, con edificios del siglo XVIII y tiendas de moda.
Justo enfrente arranca la Rue Sainte-Catherine, la larga calle peatonal que atraviesa el centro hacia el sur, y a pocos minutos hacia el norte se abre la Esplanade des Quinconces con el Monumento a los Girondinos.
Bajando hacia el río en pocos minutos llegas a la Place de la Bourse y al Miroir d'Eau, y desde allí puedes seguir por los muelles o adentrarte en el barrio de Saint-Pierre, con su trazado medieval y sus plazas llenas de terrazas.
Es fácil combinar todos estos lugares en un mismo paseo de medio día por el corazón monumental de Burdeos.





