Una boda real y un papa en la historia de la catedral de Saint-André

La Catedral de Saint-André, con orígenes que se remontan al siglo III, fue consagrada en 1096 por el papa Urbano II mientras predicaba en Francia a favor de la Primera Cruzada, antes incluso de que terminara su construcción. En 1137 fue escenario del matrimonio entre Leonor de Aquitania y el futuro rey Luis VII de Francia. Reconstruida en estilo gótico entre los siglos XII y XVI tras sufrir invasiones visigodas, sarracenas y normandas, el acceso al templo es gratuito.

Por

Ubicación
Centro histórico de Burdeos
Consagración
Año 1096, por el papa Urbano II
Boda histórica
Leonor de Aquitania y Luis VII, en 1137
Reconstrucción gótica
Siglos XII al XVI

La Catedral de Saint-André es el gran templo gótico del centro de Burdeos.

Fachada sur de la Catedral de Saint-André de Burdeos.
Jean-Auguste Brutails (Public domain)

Consagrada antes de terminarse, en plena Cruzada

El origen de la catedral se remonta al siglo III, cuando se fundó en este mismo lugar una primera iglesia que sufriría sucesivas destrucciones durante las invasiones de visigodos, sarracenos y normandos a lo largo de la Edad Media.

La nueva catedral fue consagrada en el año 1096 por el papa Urbano II, que se encontraba entonces predicando por Francia a favor de la Primera Cruzada, en un acto que tuvo lugar incluso antes de que la construcción del templo hubiera concluido.

El altar de una boda real que cambió la historia de Europa

En 1137, la catedral fue escenario del matrimonio entre Leonor de Aquitania y el futuro rey Luis VII de Francia, una unión que, tras su posterior anulación y el nuevo matrimonio de Leonor con Enrique II de Inglaterra, alteraría profundamente el equilibrio de poder entre Francia e Inglaterra durante siglos.

El edificio se reconstruyó en estilo gótico entre los siglos XII y XVI, convirtiéndose en un símbolo arquitectónico único de la ciudad, con un cuerpo y un ábside que en su día llegaron a estar completamente separados de su torre campanario, hoy conocida como la Tour Pey-Berland.

Un templo de varias épocas

Saint-André es el resultado de siglos de obras superpuestas, y eso se nota al recorrerla. La nave, del siglo XII, es ancha y sin naves laterales, de estilo gótico angevino.

Para sostener ese peso fue necesario añadir contrafuertes y arbotantes por el exterior, que hoy dan a la catedral su silueta erizada de piedra. El coro, en cambio, es plenamente gótico, más alto y luminoso, con un deambulatorio rodeado de capillas.

Ese contraste entre una nave robusta y un coro esbelto es una de las claves para leer el edificio. Al entrar por la nave y avanzar hacia el altar, el espacio se eleva y la luz aumenta, como si se pasara de una época a otra.

Las obras del coro coincidieron con el periodo en que Burdeos pertenecía a la corona inglesa, una etapa de prosperidad para la ciudad gracias al comercio del vino con Inglaterra.

La catedral fue también escenario de otra boda real además de la de Leonor de Aquitania: en 1615 se celebró aquí el matrimonio de Luis XIII de Francia con Ana de Austria, hija del rey de España.

Junto con la basílica de Saint-Michel y la iglesia de Saint-Seurin, forma parte de los monumentos de los caminos de Santiago en Francia reconocidos por la UNESCO.

Qué ver en la catedral

La joya escultórica del templo es la Porte Royale, la portada real, situada en el lado norte.

Sus esculturas del siglo XIII representan el Juicio Final, con Cristo rodeado de apóstoles y escenas de la resurrección de los muertos, y está considerada una de las mejores muestras del gótico en el suroeste de Francia.

Sobre la fachada norte se elevan además dos torres de piedra que forman parte de la imagen más reconocible del templo.

En el interior, dedica tiempo al coro y a las capillas del deambulatorio, donde se conservan esculturas, pinturas y relieves de distintas épocas. La gran tribuna del órgano, que ocupa todo el ancho de la nave, es otro punto de interés.

Si visitas la catedral en un día soleado, observa cómo la luz entra por las vidrieras del coro y se proyecta sobre la piedra clara de los muros.

La Tour Pey-Berland

El campanario de la catedral no está unido a ella, sino que se levanta aislado a pocos metros del ábside.

Fue mandado construir en el siglo XV por el arzobispo Pey Berland, de quien toma el nombre, y la explicación más repetida para separarlo del templo es que el terreno era poco firme y se temía que las vibraciones de las campanas dañaran el edificio.

En el siglo XIX se coronó con una estatua dorada de Nuestra Señora de Aquitania, que brilla sobre la plaza.

La torre se puede subir por una escalera de caracol estrecha y empinada. El esfuerzo tiene premio: desde lo alto se ven los tejados del casco antiguo, la flèche de Saint-Michel, el curso del Garona y los puentes.

Conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir, ya que la torre tiene horarios propios, distintos de los de la catedral.

Curiosidades

  • La plaza que rodea la catedral lleva también el nombre del arzobispo Pey Berland, una figura clave de la ciudad en el siglo XV, que fundó además la primera universidad de Burdeos.

  • Junto a la catedral se encuentra el Palais Rohan, antiguo palacio de los arzobispos del siglo XVIII que hoy es la sede del ayuntamiento.

  • Un cinturón de arbotantes rodea el edificio para contrarrestar el empuje de las bóvedas góticas.

Consejos para tu visita

La catedral es un templo en uso, así que conviene evitar las horas de misa si quieres recorrerla con tranquilidad. Una visita completa, con el interior, la Porte Royale y la subida a la torre, puede llevar alrededor de una hora y media.

La plaza Pey-Berland es un nudo de tranvías, por lo que es fácil llegar desde cualquier punto de la ciudad, y alrededor hay cafés con terraza para descansar. Las primeras horas de la mañana son ideales para encontrar la plaza más despejada y fotografiar la fachada norte con buena luz.

Qué ver cerca

Detrás del Palais Rohan, sus jardines dan acceso al Museo de Bellas Artes de Burdeos, con pintura europea de varios siglos. A pocos minutos se encuentra el Museo de Aquitania, que recorre la historia de la región desde la prehistoria hasta la época contemporánea.

Desde la plaza parten además las calles peatonales del centro, como la rue Sainte-Catherine, que conduce hasta el Grand Théâtre, y las callejuelas que bajan hacia la Grosse Cloche y el barrio de Saint-Michel.

Si tienes un día completo en Burdeos, la catedral funciona muy bien como punto de partida.

Puedes empezar temprano con la subida a la Tour Pey-Berland para hacerte una idea de la ciudad desde arriba, visitar luego el interior del templo y el Museo de Bellas Artes, y bajar después por las calles peatonales hacia el Garona.

Desde los muelles es fácil seguir hacia la Place de la Bourse y, por la tarde, acercarte en tranvía hasta la Cité du Vin, en el norte de la ciudad.

Planifica tu viaje a Burdeos:

• Guía de Burdeos

• Basílica de Saint-Michel

• Grand Théâtre