Libros en los palcos de un antiguo teatro: El Ateneo Grand Splendid

El Ateneo Grand Splendid aparece a menudo en las listas de librerías más bellas del mundo. Ubicada en Recoleta, ocupa el edificio del antiguo Teatro Grand Splendid de 1919, conservando intactos sus palcos dorados, telón de terciopelo y cúpula pintada al óleo.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Interior de la librería El Ateneo Grand Splendid en Buenos Aires, conservando la arquitectura teatral original con palcos y escenario.
HalloweenHJB, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

La Catedral literaria de Buenos Aires

Pocos lugares en el mundo logran fusionar la magia de las artes escénicas con la devoción por la lectura como El Ateneo Grand Splendid.

National Geographic la nombró en 2019 la librería más bella del mundo y The Guardian la incluyó en 2008 entre las más bellas, atrayendo a una enorme cantidad de lectores y visitantes.

Emplazada en la elegante Avenida Santa Fe en Buenos Aires, es un santuario cultural ineludible en cualquier viaje a Argentina.

Palcos de lectura y frescos en la cúpula

Los visitantes pueden recorrer las antiguas plateas repletas de estanterías de libros, subir a los palcos privados del primer y segundo piso acondicionados con cómodos sillones para leer con tranquilidad, o contemplar los detalles de yesería y barandas de bronce originales.

Al alzar la vista impresiona la cúpula de veinte metros de diámetro pintada al óleo por el artista italiano Nazareno Orlandi, que representa figuras angelicales y deidades celebrando el fin de la Gran Guerra en 1919.

Café en el escenario y tradición Gardeliana

En el escenario donde alguna vez cantó Carlos Gardel y actuaron las grandes compañías de zarzuela y tango funciona hoy un café donde saborear un espresso con medialunas mientras hojeas un libro que acabas de comprar.

Puedes complementar esta visita con el cercano Cementerio de la Recoleta o una velada musical en el Teatro Colón.

Acervo y secciones infantiles:

En el subsuelo funciona una amplia sección dedicada a la literatura infantil y juvenil, además de secciones especializadas en música clásica, jazz y vinilos.

Del teatro al cine y del cine a la librería

El Grand Splendid abrió sus puertas en 1919 como teatro, impulsado por Max Glücksmann, un empresario de origen austríaco que fue uno de los pioneros del espectáculo y del entretenimiento en la Argentina.

Glücksmann trabajó en la distribución de películas y en la industria discográfica, y su sello grabó a buena parte de los grandes nombres del tango de la época, entre ellos Carlos Gardel.

El edificio también fue sede de una emisora de radio, Radio Splendid, que tuvo mucho peso en la vida cultural porteña.

A finales de la década de 1920 la sala se transformó en cine, y fue de las primeras de la ciudad en proyectar películas sonoras, una novedad que atraía multitudes.

Durante buena parte del siglo XX siguió funcionando como cine, hasta que el edificio quedó a la espera de un nuevo destino.

A comienzos de este siglo se reconvirtió en librería, con una reforma que tuvo el acierto de conservar la estructura de la sala, los palcos, la ornamentación y la cúpula en lugar de vaciarla.

Qué mirar con calma

La primera impresión llega al cruzar la puerta: la antigua platea, ocupada ahora por estanterías y mesas de novedades, se abre bajo la curva de los palcos y la cúpula pintada.

Antes de ponerte a buscar libros, quédate un momento en el centro de la sala y mira hacia arriba y hacia el fondo, donde el escenario conserva el gran telón rojo.

Es la vista que mejor explica la transformación del edificio y la que ha dado la vuelta al mundo en fotografías.

Después vale la pena subir. Desde los pisos superiores, donde las estanterías siguen la curva de los antiguos balcones, se obtiene la perspectiva completa de la sala, con la platea a los pies y el escenario enfrente; es el mejor punto para una foto de conjunto.

En las barandas, las molduras y los capiteles se aprecia el trabajo decorativo de la época, con dorados y relieves que recuerdan los teatros de ópera europeos que inspiraron a los grandes salones porteños de principios del siglo XX.

Una librería que sigue en funcionamiento

Aunque reciba a muchísimos turistas, el Grand Splendid es ante todo una librería que funciona a diario, con lectores habituales, presentaciones y un catálogo muy amplio.

La mayor parte de los libros están en español, con buena presencia de autores argentinos y latinoamericanos, aunque también suele haber una sección de títulos en otros idiomas.

Si quieres llevarte un recuerdo con sentido, busca algo de Borges, Cortázar, Silvina Ocampo o algún libro sobre la historia del tango o de la propia ciudad.

Por respeto a quienes van a leer o a comprar, conviene hacer las fotos sin bloquear los pasillos ni ocupar los sillones de los palcos sólo para posar. Si te sientas a hojear un libro, hazlo con la misma tranquilidad que en cualquier biblioteca.

La librería suele tener un horario amplio, también por la noche, pero conviene consultarlo en su web oficial antes de ir, igual que si piensas reservar mesa en el café del escenario en un momento de mucha demanda.

Buenos Aires, ciudad de librerías

El Grand Splendid es la cara más espectacular de una tradición muy porteña. Buenos Aires tiene fama de ser una ciudad de lectores, con librerías en casi todos los barrios, desde grandes cadenas hasta pequeños locales especializados y librerías de viejo donde se acumulan ediciones agotadas.

La propia marca El Ateneo nació a comienzos del siglo XX en el centro de la ciudad como librería y editorial, y con los años se convirtió en una de las cadenas más conocidas del país.

Si te gusta este ambiente, puedes completar la experiencia recorriendo la avenida Corrientes, donde varias librerías abren hasta tarde, o buscando las librerías de usados de San Telmo y del centro.

Muchas organizan presentaciones y lecturas, y la Feria Internacional del Libro, que se celebra cada otoño en La Rural de Palermo, es uno de los grandes acontecimientos culturales del año.

Visitar el Grand Splendid con esa perspectiva ayuda a entender que no es sólo una postal, sino parte de una forma de vivir la ciudad.

Consejos para la visita

  • Las mañanas de los días laborables son el momento más tranquilo; los fines de semana y las tardes se llena de visitantes.

  • Calcula entre media hora y una hora si sólo quieres recorrerla, y algo más si te quedas en el café.

  • La luz artificial del interior es cálida: para fotos nítidas, apoya bien el teléfono en una baranda en vez de usar flash.

El Grand Splendid está sobre la avenida Santa Fe, una de las grandes arterias comerciales de la ciudad, en el límite entre los barrios de Recoleta y Barrio Norte.

Caminando por Santa Fe encontrarás tiendas, cafés y otras librerías, y en pocos minutos puedes bajar por la avenida Callao, una de las calles con más edificios señoriales de la ciudad.

Desde allí, el Cementerio de la Recoleta, la Plaza Francia y el Teatro Colón quedan a una distancia razonable para seguir el día a pie o en un trayecto corto en taxi.

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