Detrás del telón del Teatro Colón, una de las grandes salas de ópera

El Teatro Colón de Buenos Aires es una de las salas de ópera más prestigiosas del mundo, muy valorado por su acústica y su opulenta arquitectura ecléctica. Inaugurado en 1908, combina elementos del Renacimiento italiano y el clasicismo francés en pleno centro porteño.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Teatro Colon de buenos aires

Un templo Lírico de renombre internacional

El Teatro Colón es uno de los grandes símbolos culturales de Argentina y un hito arquitectónico.

Diseñado sucesivamente por Francesco Tamburini, Vittorio Meano y Jules Dormal, el coliseo reúne mármoles de Carrara, vitrales franceses de Gaudin, bronces tallados y mosaicos venecianos que el visitante encuentra desde el Foyer y el Salón Dorado.

Emplazado en el corazón de Buenos Aires, es una parada indispensable al viajar por Argentina, célebre por haber acogido a leyendas como Enrico Caruso, Maria Callas, Luciano Pavarotti y Plácido Domingo.

La sala principal y el secreto de su acústica

La sala en forma de herradura cumple con los cánones clásicos del teatro lírico italiano.

Su acústica prodigiosa se debe en buena parte a la forma de herradura de la sala y a sus materiales interiores, logrando que el sonido se proyecte con nitidez cristalina a cualquier rincón.

La monumental araña central de bronce de siete metros de diámetro y más de una tonelada de peso ilumina la cúpula pintada por Raúl Soldi, dedicada a las artes teatrales y musicales.

Talleres subterráneos y visitas guiadas

Bajo el nivel de la calle funciona una auténtica ciudad de artesanos: los talleres del Instituto Superior de Arte donde se confeccionan escenografías, pelucas, vestuarios y calzados para cada producción.

Puedes combinar tu visita con un paseo por la Plaza de Mayo y Casa Rosada o disfrutar de la mítica Avenida Corrientes y el Obelisco.

Conciertos accesibles:

El teatro ofrece con frecuencia conciertos de música de cámara con entrada libre y gratuita en el Salón Dorado; consulta la programación vigente en la web oficial.

Dos teatros con el mismo nombre

El Colón que conoces hoy no fue el primero. A mediados del siglo XIX funcionó un Teatro Colón frente a la Plaza de Mayo, en el solar que ocupa actualmente el edificio del Banco de la Nación.

Aquella sala cerró a fines de la década de 1880, cuando la ciudad, enriquecida por las exportaciones y la llegada masiva de inmigrantes, decidió levantar un teatro lírico a la altura de los grandes coliseos europeos.

La construcción del nuevo edificio fue larga y accidentada.

Francesco Tamburini, autor del primer proyecto, murió poco después de iniciadas las obras; su colaborador Vittorio Meano tomó la posta y también murió antes de verlas terminadas, y finalmente el belga Jules Dormal completó el teatro, aportando la decoración de inspiración francesa.

Tras casi dos décadas de obras, el Colón se inauguró en mayo de 1908 con una función de Aida, de Verdi.

A comienzos de este siglo el edificio atravesó una profunda restauración que obligó a cerrarlo durante varios años. Se recuperaron fachadas, dorados, vitrales y tapizados, y se modernizaron los sistemas técnicos del escenario. La reapertura, en mayo de 2010, coincidió con los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo.

Un recorrido por el edificio

El teatro ocupa una manzana entera entre las calles Libertad, Tucumán, Viamonte y la avenida 9 de Julio, y su entrada principal está sobre Libertad. Al cruzar las puertas se llega al gran foyer, con su escalera de mármol, columnas y vitrales en lo alto.

Desde allí se accede al Salón de los Bustos, con esculturas de grandes compositores, y al Salón Dorado, inspirado en los salones palaciegos franceses, con espejos, arañas y molduras doradas.

La sala principal se organiza en varios niveles de palcos y galerías superpuestos que se elevan hasta el paraíso, la parte más alta, desde donde tradicionalmente siguen las funciones los aficionados más fieles.

Su tamaño es sorprendente: se trata de una sala de gran tamaño, con cerca de 2.500 localidades, y aun así el sonido llega con claridad a cualquier ubicación.

Detalles que vale la pena buscar

  • Los palcos de viuda, a la altura de la platea y cerrados con rejas, pensados para que las personas de luto pudieran asistir a las funciones sin ser vistas.

  • La cúpula pintada por Raúl Soldi en los años sesenta, que reemplazó a una pintura anterior que se había deteriorado.

  • Los vitrales del foyer y la escalera principal, que cambian de tono según la luz del día.

  • Los escudos y las alegorías de la fachada, que mezclan motivos clásicos y referencias a la música.

Curiosidades del Colón

El Colón no es sólo un escenario, sino también una gran fábrica. Además de los talleres subterráneos donde se construyen decorados, vestuario y utilería, el teatro tiene sus propios cuerpos artísticos estables: una orquesta, un coro y un ballet.

A ellos se suma la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, que tiene aquí su sede, por lo que la programación combina ópera, danza y conciertos sinfónicos a lo largo de la temporada.

Por su escenario pasaron muchos de los grandes nombres de la música del siglo XX, desde directores como Arturo Toscanini hasta compositores como Igor Stravinsky, además de las voces líricas más célebres.

Esa tradición explica por qué el público porteño tiene fama de exigente y por qué, para muchos artistas, cantar en el Colón sigue siendo una meta en su carrera.

El teatro también forma a sus propios artistas. Su Instituto Superior de Arte prepara bailarines, cantantes, directores de escena y otros profesionales del espectáculo, y muchos de los integrantes del ballet estable dieron sus primeros pasos en esas aulas.

Por eso, si recorres los pasillos internos durante una visita, no es raro cruzarte con alumnos que van o vuelven de un ensayo, un recordatorio de que el edificio sigue funcionando a pleno detrás de su fachada monumental.

Consejos para tu visita

Hay dos formas de conocer el teatro: con una visita guiada o asistiendo a una función. La visita permite recorrer los salones, asomarse a la sala principal y escuchar la historia del edificio, y suele ofrecerse en español y en inglés.

Las funciones, sobre todo las de ópera y ballet, se agotan con antelación, así que conviene consultar horarios, precios y disponibilidad en la web oficial con tiempo. Si vas a una función, la vestimenta formal no es obligatoria, pero mucha gente aprovecha para arreglarse.

Llega con margen para recorrer el foyer antes de que suene el aviso de inicio.

Qué ver cerca

Frente al teatro se extiende la Plaza Lavalle, rodeada por el imponente Palacio de Justicia, el Templo Libertad, una de las sinagogas más antiguas de la ciudad, y el Teatro Nacional Cervantes, con su fachada de inspiración española.

A una cuadra pasa la avenida 9 de Julio, con el Obelisco a la vista, y desde allí la avenida Corrientes ofrece teatros, librerías y pizzerías tradicionales para completar la jornada.

Para saber más