Del arco de triunfo a los coches de Autoworld en el Cincuentenario
El Parque del Cincuentenario, construido para celebrar el 50 aniversario de la independencia belga en 1880, está coronado por un arco de triunfo añadido en 1905 y alberga tres museos: el de Arte e Historia, Autoworld (colección de automóviles antiguos) y el Museo Real del Ejército y de Historia Militar.
Por Florencia · Publicado el 14 de septiembre de 2026
El Parque del Cincuentenario, construido para celebrar el 50 aniversario de la independencia belga en 1880, está coronado por un arco de triunfo añadido en 1905 y alberga tres museos: el de Arte e Historia, Autoworld (colección de automóviles antiguos) y el Museo Real del Ejército y de Historia Militar.
- Ubicación
- Barrio europeo, Bruselas
- Construcción
- 1880 (parque); arco de triunfo añadido en 1905
- Museos
- Arte e Historia, Autoworld, Museo Real del Ejército
- Acceso al parque
- Gratuito; los museos cobran entrada individual
- Tiempo recomendado
- 1 hora para el parque; medio día si se visitan los museos

Historia, origen y significado cultural
El parque se proyectó para celebrar el cincuentenario de la independencia belga en 1880, sobre terrenos que hasta entonces eran campo militar de instrucción; el ambicioso plan original, obra del arquitecto Gédéon Bordiau, incluía un gran complejo expositivo permanente en torno a un eje monumental.
El arco de triunfo actual, con sus tres arcadas y la cuadriga de bronce que lo corona, no formaba parte del proyecto original de 1880 sino que se añadió en 1905 para el 75 aniversario de la independencia, financiado en gran parte por el propio rey Leopoldo II, gran impulsor de obras públicas monumentales en la capital.
Qué ver y puntos más destacados
El Museo de Arte e Historia, en el ala sur del parque, reúne colecciones que van de la arqueología egipcia y del Cercano Oriente al arte islámico y precolombino, un catálogo inusualmente amplio para un solo museo de tamaño mediano.
Autoworld, en otro de los pabellones, custodia una de las mayores colecciones de automóviles de época de Europa, con cientos de vehículos que documentan la historia de la industria automotriz desde finales del siglo XIX, mientras que el Museo Real del Ejército conserva una notable sala de aviación histórica.
Información práctica y consejos
Aspecto clave | Detalle recomendado | Consejo práctico |
|---|---|---|
Acceso al parque | Libre y gratuito en horario diurno | Cierra al anochecer como cualquier parque público |
Museos | Entrada de pago independiente para cada uno | Verificar horarios, no todos coinciden entre sí |
Cómo llegar | Metro línea 1 o 5, parada Merode o Schuman | A pocos minutos a pie del barrio europeo |
Mirador del arco | Acceso posible a la terraza superior del arco en ciertos horarios | Ofrece una vista elevada del parque y la ciudad |
Combina la visita con un paseo por el cercano barrio europeo, ya que el parque está a solo unos minutos a pie del Parlamento Europeo y la Comisión Europea.
Cómo leer el arco y las columnatas
El conjunto monumental que cierra el parque no es sólo el arco: lo forman dos grandes alas de exposición unidas por columnatas curvas que abrazan la explanada, con el arco de triunfo en el centro.
El diseño final del arco se debe al arquitecto francés Charles Girault, autor también del Petit Palais de París, lo que explica su aire de arquitectura de exposición universal, con mucho gusto por la escultura y la composición simétrica.
Que el conjunto tardara un cuarto de siglo en completarse no fue casualidad. Para la exposición de 1880 se levantaron los grandes pabellones, pero el arco monumental previsto quedó sin terminar por falta de fondos y durante años la entrada se resolvió con soluciones provisionales.
Sólo el empeño personal de Leopoldo II, que buscó financiación y presionó para cerrar el proyecto, permitió inaugurar el arco actual en 1905, a tiempo para los festejos del 75 aniversario de la independencia.
En lo alto, la cuadriga de bronce representa al Brabante alzando la bandera nacional, una alegoría de la provincia donde se encuentra Bruselas. En la base del arco, una serie de figuras simbolizan las provincias belgas, de modo que el monumento entero funciona como una declaración de unidad nacional.
Bajo las columnatas laterales hay mosaicos decorativos que suelen pasar desapercibidos para quien cruza deprisa; vale la pena detenerse a mirarlos, sobre todo con la luz suave de la tarde.
Rincones del parque que no son museos
En el sector norte del parque se levanta la Gran Mezquita de Bruselas, instalada en un edificio de estilo oriental que nació como pabellón de una de las exposiciones celebradas en el Cincuentenario a finales del siglo XIX.
Décadas más tarde, el rey Balduino lo cedió para su uso como mezquita, y hoy es uno de los edificios más reconocibles del parque, con su cúpula y su pequeño minarete asomando entre los árboles.
No muy lejos está el Pabellón de las Pasiones Humanas, una de las primeras obras de Victor Horta, concebido como un pequeño templo clásico para albergar un gran relieve en mármol del escultor Jef Lambeaux.
Las figuras desnudas y retorcidas del relieve escandalizaron a parte del público de su tiempo, y el pabellón permaneció cerrado durante largos periodos.
Hoy sus aperturas son muy limitadas, así que lo más habitual es verlo desde fuera, algo que ya permite apreciar la sobriedad del joven Horta antes de su etapa Art Nouveau.
El arco desde arriba
Una de las experiencias más curiosas del parque es salir a las columnatas superiores del arco.
El acceso se hace a través del Museo Real del Ejército, y desde arriba se ve en línea recta la avenida de Tervuren por un lado y, por el otro, la calle de la Ley camino del centro, con el barrio europeo a los pies.
Es una buena forma de entender cómo Leopoldo II concibió el parque como pieza de un gran eje urbano. Antes de ir, consulta en la web oficial del museo si el acceso a la terraza está disponible y en qué condiciones.
Consejos para disfrutar el parque
El parque se presta para una visita sin prisas.
En días de buen tiempo, mucha gente del barrio europeo viene a comer al aire libre sobre el césped, a correr o simplemente a pasear entre los parterres; si vas en primavera o a comienzos del verano, verás el parque en su mejor momento.
Con tres museos grandes en el mismo lugar, lo razonable es elegir uno, como mucho dos, por jornada y dejar el resto para otro día, ya que cada uno merece al menos un par de horas.
A pocos minutos a pie, junto al borde del parque, está la Casa Cauchie, una fachada Art Nouveau decorada con esgrafiados de figuras femeninas que es de las más fotografiadas de la ciudad.
Hacia el oeste se llega al Parque Leopoldo, donde se encuentran el Parlamentarium y la Casa de la Historia Europea. Y si te apetece una excursión más larga, la avenida de Tervuren, trazada también en época de Leopoldo II, conduce hacia Tervuren, donde se encuentra el Museo de África Central.
Preguntas frecuentes
¿Es gratis entrar al Parque del Cincuentenario?
El acceso al parque en sí es libre y gratuito; solo se paga entrada si se quiere visitar el interior de alguno de los tres museos que alberga (Arte e Historia, Autoworld o el Museo Real del Ejército).
¿Cuándo se construyó el arco de triunfo del parque?
El arco actual se añadió en 1905, veinticinco años después de la inauguración del propio parque en 1880, para celebrar el 75 aniversario de la independencia belga.
¿Cuánto cuesta visitar Autoworld?
Autoworld cobra una entrada independiente de los otros museos del parque; los precios varían según temporada y suelen incluir audioguía, consultables en la web oficial del museo antes de la visita.
Organiza tu recorrido por la capital con nuestra Guía de Viaje de Bruselas. No te pierdas atracciones clave como Palacio Real de Bruselas o Barrio de las Marolles y mercado de pulgas, y planifica tu ruta por todo el país en la Guía de Bélgica.





