¿Te suena de Bridgerton? Es el Museo Holburne de Bath

El Museo Holburne se sitúa al final de Great Pulteney Street rodeado por los Sydney Gardens. Conviene consultar los horarios en la web oficial antes de ir. Consulta también las condiciones de entrada; destacan obras de Gainsborough y su papel como la mansión de Lady Danbury en Bridgerton.

Por · Publicado el 8 de septiembre de 2026

Arquitectura
Antiguo Sydney Hotel (1799) con ampliación moderna de Eric Parry
Ubicación
Great Pulteney St, Bathwick, Bath BA2 4DB

El primer museo de arte público de Bath

El Museo Holburne (The Holburne Museum) ocupa el edificio neoclásico del antiguo Sydney Hotel, erigido en 1799 por Charles Harcourt Masters para funcionar como casa de recreo y salón de fiestas de la aristocracia georgiana que acudía a los Sydney Gardens.

Desde 1916 es la sede del museo, que abrió en 1893 para albergar la extraordinaria colección de más de 4.000 piezas legada a la ciudad por Sir William Holburne, un oficial naval y coleccionista apasionado de pinturas maestras, platería fina, bronces renacentistas y miniaturas de marfil.

Fachada georgiana del Museo Holburne en Sydney Gardens, Bath.
David A. Russo, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Gainsborough, maestros británicos y Bridgerton

Las galerías superiores atesoran obras capitales de la pintura británica de los siglos XVIII y XIX, incluyendo célebres retratos al óleo de Thomas Gainsborough (quien vivió en Bath retratando a la élite balnearia), paisajes de J.M.W. Turner, lienzos de George Stubbs y porcelana de Sèvres y Meissen.

La imponente fachada de columnas jónicas del museo alcanzó fama global al ser elegida por la producción de Bridgerton como el exterior de la suntuosa mansión de Lady Danbury, escenario donde tienen lugar recepciones y partidas de carruajes en varias temporadas de la serie.

Sydney Gardens y la ampliación contemporánea

En la parte trasera, el museo sorprende con una aclamada ampliación contemporánea de vidrio y cerámica vidriada diseñada por el arquitecto Eric Parry, que alberga la cafetería del museo con vistas panorámicas a los Sydney Gardens, los únicos jardines de recreo georgianos conservados de toda Inglaterra.

El paseo hasta el museo es en sí mismo un deleite: una caminata en línea recta de diez minutos desde el centro histórico cruzando el Puente Pulteney y recorriendo la amplia Great Pulteney Street.

Quién fue sir William Holburne

El hombre que da nombre al museo tuvo una vida poco común. Siendo apenas un niño sirvió como guardiamarina en la Marina Real y participó en la batalla de Trafalgar en 1805.

Años después heredó el título de baronet y dedicó buena parte de su vida y su fortuna a coleccionar.

Viajó por Europa en la tradición del Grand Tour y fue reuniendo pinturas, platería, porcelana, bronces, miniaturas y objetos decorativos que guardaba en su casa de Bath, en la parte alta de la ciudad.

Holburne no fue un coleccionista de grandes nombres únicamente: le interesaban también las piezas pequeñas y de uso, como cucharas de plata, tabaqueras, medallas o camafeos. Por eso la colección tiene un carácter muy personal, más cercano a la casa de un aficionado culto que a un museo nacional.

Tras su muerte, su familia legó el conjunto a la ciudad con la condición de que se expusiera al público, y así nació el primer museo de arte de Bath, que en sus inicios ocupó otro edificio antes de instalarse en el antiguo Sydney Hotel.

Del hotel de recreo al museo actual

El edificio que hoy visitas se construyó como la gran puerta de entrada a los Sydney Gardens.

En su época funcionaba como hotel, taberna y salón de baile, con estancias para jugar a las cartas y una fachada trasera abierta hacia los jardines desde la que los clientes contemplaban conciertos y fuegos artificiales.

Su posición al final de Great Pulteney Street no es casual: la avenida se trazó para que el edificio cerrara la perspectiva, algo que sigue funcionando hoy cuando lo ves aparecer al fondo tras cruzar el Puente Pulteney.

A comienzos del siglo XX el edificio se adaptó para acoger la colección, y a principios de este siglo se sumó la ampliación de vidrio y cerámica de Eric Parry en la parte trasera.

Aquella intervención generó debate en una ciudad tan protectora de su patrimonio georgiano, pero terminó ganando el favor de muchos visitantes porque recupera la idea original: abrir el edificio a los jardines. Desde la cafetería, la sensación es la de estar sentado dentro del propio parque.

Qué ver en las salas

La colección permanente se reparte en varias plantas, y conviene recorrerla con calma. Las salas de pintura reúnen retratos de la sociedad que llenaba Bath en el siglo XVIII, con Gainsborough como gran protagonista.

El pintor pasó una etapa decisiva de su carrera en la ciudad retratando a la clientela adinerada del balneario, y en sus cuadros se aprecia la soltura de pincel y el gusto por los fondos de paisaje que lo hicieron famoso. Junto a él aparecen otros retratistas británicos de la época.

No te saltes las vitrinas de artes decorativas. Allí se exponen la platería, la porcelana europea y oriental, la mayólica italiana y muchas de las piezas pequeñas que tanto gustaban a Holburne.

Son objetos que hablan de la vida cotidiana de las clases altas: servicios de té, cajas para rapé, relojes y adornos. El museo organiza además exposiciones temporales, a menudo dedicadas a artistas contemporáneos o a temas relacionados con la colección, así que la visita cambia de una temporada a otra.

Sydney Gardens, el jardín de recreo de Jane Austen

Los jardines que rodean el museo se abrieron a finales del siglo XVIII como jardín de recreo al estilo de los que triunfaban en Londres. Había laberinto, grutas, columpios, pabellones, música en directo y noches de gala con iluminaciones y fuegos artificiales.

Jane Austen vivió justo enfrente, en Sydney Place, y en sus cartas menciona las veladas del jardín, lo que convierte el paseo en una parada obligada para sus lectores.

Una de las curiosidades del parque es que lo atraviesan dos grandes obras de ingeniería. Primero llegó el canal Kennet and Avon, que cruza los jardines bajo puentes de hierro fundido pintados de blanco.

Más tarde pasó el ferrocarril del Great Western, diseñado por Isambard Kingdom Brunel, que discurre en una trinchera con muros de piedra. Hoy puedes ver pasar trenes y barcas estrechas a pocos metros de los senderos, en una combinación muy particular de jardín georgiano y patrimonio industrial.

Consejos para la visita

Para las salas de la colección permanente basta con una hora u hora y media; si hay una exposición temporal que te interese, añade otra hora. Conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir, porque las exposiciones temporales tienen sus propias condiciones.

Una buena forma de organizar la mañana es llegar a pie desde el centro por Great Pulteney Street, visitar el museo, tomar algo en la cafetería y terminar con un paseo por los Sydney Gardens siguiendo el canal.

Qué ver cerca

Desde el museo puedes seguir el camino de sirga del canal hacia el este, entre esclusas y barcas, o volver hacia el centro pasando por Laura Place y el Puente Pulteney. A pocos pasos está Sydney Place, con la casa donde vivió la familia Austen.

Si te quedan fuerzas, el Bath Skyline se puede tomar subiendo por Bathwick Hill, y desde las alturas se obtiene una vista completa de la ciudad con la abadía en el centro.

Preguntas frecuentes

¿Hay que pagar para entrar al Museo Holburne?

Las condiciones de entrada, también las de las exposiciones temporales, pueden cambiar: consúltalas en la web oficial antes de ir.

¿Se puede visitar el interior que se ve en Bridgerton?

Los exteriores de la mansión de Lady Danbury se rodaron en la fachada del Holburne, pero los interiores de la serie se filmaron en otros estudios y residencias históricas.

¿Los jardines traseros son de acceso libre?

Sí, los Sydney Gardens son un parque público municipal de acceso gratuito abierto durante todo el día, cruzado por el histórico canal Kennet and Avon.

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