Mercado de la Boqueria: historia y horarios
El Mercat de la Boqueria, en plena Rambla, tiene su origen en un mercado de carne documentado desde 1217, aunque el edificio actual, con su característica techumbre metálica, se construyó entre 1840 y 1914 sobre el solar del antiguo monasterio de Sant Josep. Con más de 300 puestos, abre de lunes a sábado de 8:00 a 20:30, y cierra los domingos.
Por Quique
- Ubicación
- La Rambla, 91, Barcelona
- Origen documentado
- Mercado de carne desde 1217
- Edificio actual
- Construido entre 1840 y 1914
- Horario
- Lunes a sábado 8:00-20:30; cerrado domingos
El Mercat de la Boqueria es el mercado más conocido de Barcelona, situado en pleno recorrido de La Rambla.

Ocho siglos de historia comercial en el mismo lugar
Ya en el siglo XII se instalaban puestos ambulantes en esta zona, y la primera mención documental de un mercado de carne en el lugar data de 1217. El edificio que hoy alberga el mercado se construyó por etapas entre 1840 y 1914 sobre el solar que ocupaba el antiguo monasterio de Sant Josep, y en 1914 se inauguró la característica cubierta metálica y de cristal que hoy protege a comerciantes y visitantes del sol y la lluvia.
Más de trescientos puestos y reconocimiento internacional
Con más de 300 puestos de frutas, pescado, jamón, especias y bares de tapas, el mercado fue nombrado Mercado del Año en la Conferencia Internacional de Mercados Públicos celebrada en Washington en 2005. Abre de lunes a sábado de 8:00 a 20:30 y permanece cerrado los domingos; las horas de la mañana, antes de la llegada masiva de turistas, son las mejores para verlo en su funcionamiento cotidiano real.
Del mercado junto a la muralla al Mercat de Sant Josep
Durante siglos, la venta de carne, pan y verduras se hizo al aire libre en el llamado Pla de la Boqueria, junto a una de las puertas de la muralla medieval, en el tramo de La Rambla que hoy queda cerca del Liceu. La explicación más extendida sobre el nombre lo relaciona con el antiguo término catalán para la carne de cabra, uno de los productos que se despachaban allí. Los campesinos de los alrededores entraban con sus cestas y se instalaban fuera del recinto amurallado, lo que evitaba pagar ciertos impuestos y facilitaba el acceso desde los huertos del llano de Barcelona.
El gran cambio llegó en el siglo XIX. El convento de Sant Josep, de los carmelitas descalzos, desapareció tras los disturbios anticlericales de 1835, y el solar quedó libre en plena Rambla. El Ayuntamiento decidió aprovecharlo para ordenar un comercio que hasta entonces ocupaba la calle. Primero se levantó una plaza porticada de estilo neoclásico y, con las décadas, el espacio central se fue cubriendo hasta llegar a la estructura de hierro actual. Por eso su nombre oficial sigue siendo Mercat de Sant Josep, aunque casi nadie lo llame así.
Recorrido por el mercado: qué mirar
La entrada principal, desde La Rambla, es en sí misma un pequeño monumento: un gran arco metálico de aire modernista con vitrales de colores y el nombre del mercado en lo alto. Nada más cruzarlo aparecen los puestos más fotogénicos, con pirámides de fruta, zumos en vasos de plástico y bandejas de fruta cortada pensadas para el visitante de paso. Merece la pena no quedarse ahí y adentrarse hacia el fondo, donde el mercado recupera su ritmo de barrio y la clientela habitual hace la compra del día.
En la parte central, bajo la cubierta, se concentran las pescaderías, que suelen ser el espectáculo más llamativo por la variedad de mariscos, pescados de roca y cefalópodos del Mediterráneo. Alrededor se reparten carnicerías, casquerías, charcuterías con jamones colgados, queserías, puestos de setas que cambian según la temporada, bacalao en salazón, legumbres cocidas, frutos secos y especias. Entre los pasillos aparecen barras diminutas con taburetes donde se cocina al momento con producto del propio mercado, una de las experiencias más buscadas por quienes lo visitan.
Setas de temporada, sobre todo en otoño, cuando llegan variedades de los bosques catalanes.
Bacalao desalado y en distintos cortes, un clásico de la cocina catalana.
Legumbres ya cocidas, listas para llevar, muy habituales en los mercados de Barcelona.
Pescado y marisco del Mediterráneo en la zona central del mercado.
Curiosidades de la Boqueria
Muchos puestos pasan de generación en generación dentro de la misma familia, y no es raro que el nombre del negocio recuerde al abuelo o a la abuela que lo fundó. Esa continuidad explica que el mercado siga funcionando como tal pese a la presión turística: los cocineros de muchos restaurantes de la ciudad compran aquí a primera hora, antes de que se llenen los pasillos. Si llegas temprano, verás las descargas de género, los puestos montándose y el trato cercano entre vendedores y clientes que no aparece en las fotos de media tarde.
La convivencia entre compradores locales y grupos de turistas ha obligado al mercado a tomar medidas propias, como normas para los grupos organizados en las horas de más actividad comercial. También es habitual ver carteles que piden no tocar el producto y preguntar antes de fotografiar a los vendedores. Respetar esas indicaciones no solo es una cortesía: ayuda a que la Boqueria siga siendo un mercado donde la gente del barrio compra de verdad y no un simple decorado para visitantes.
Consejos para tu visita
El mejor momento es la mañana, cuando el género está recién llegado y hay menos aglomeración. A media mañana y a primera hora de la tarde los pasillos se llenan de grupos y se avanza con dificultad. Dedícale entre media hora y una hora si solo quieres recorrerlo, o algo más si piensas sentarte en una de sus barras a comer. Ten en cuenta que muchos puestos recogen antes del cierre oficial y que algunos días la actividad es menor, así que conviene consultar horarios en la web oficial antes de ir.
La Rambla es una zona con carteristas, y el interior del mercado, con sus pasillos estrechos y concurridos, también. Lleva la mochila por delante y la cartera en un bolsillo cerrado. Si quieres comprar fruta o embutido para un pícnic, compara con los puestos del interior, que suelen estar orientados al cliente local. Y si tienes cocina en tu alojamiento, este es un buen lugar para comprar pescado o verdura de temporada y preparar algo sencillo con producto de mercado.
Qué ver cerca
La Boqueria está en el corazón de Ciutat Vella, así que se combina con muchos lugares a pocos minutos a pie. Bajando por La Rambla encuentras el Gran Teatre del Liceu y, en el suelo del paseo, el mosaico de Joan Miró que marca el antiguo Pla de la Boqueria. Algo más abajo, la Plaça Reial, con sus palmeras y las farolas diseñadas por un joven Gaudí, y el Palau Güell, en la calle Nou de la Rambla. Hacia el otro lado se abre el barrio del Raval, con el antiguo Hospital de la Santa Creu y el MACBA.
Si te interesan los mercados, puedes completar la ruta con el Mercat de Santa Caterina, en el barrio de Sant Pere, famoso por su cubierta ondulada de colores, o con el Mercat de Sant Antoni, en el límite del Eixample, recuperado tras una larga reforma. Visitarlos después de la Boqueria permite comparar el mercado más turístico de la ciudad con otros donde el ambiente es más tranquilo y la clientela es sobre todo del barrio.





