Qué ver en el Parque Lumphini de Bangkok: el pulmón verde

El Parque Lumphini es el principal pulmón verde y parque público de Bangkok, creado en la década de 1920 por el rey Rama VI. Con 57 hectáreas de lagos y senderos arbolados, es célebre por su población de lagartos varanos gigantes y sus actividades al aire libre.

Por Quique · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Horario
Abierto todos los días de 4:30 a 22:00
Entrada
Acceso 100% libre y gratuito
Ubicación
Rama IV Rd, Lumphini, Pathum Wan, Bangkok
Acceso en transporte
MRT estación Si Lom o Lumphini / BTS estación Sala Daeng

El Parque Lumphini es el gran oasis de serenidad natural en medio de la jungla de asfalto y rascacielos de Bangkok. Nombrado en homenaje a Lumbini, el lugar de nacimiento de Buda en Nepal, este parque de 57 hectáreas ofrece un respiro inigualable del bullicio urbano de Tailandia.

Lago sereno y vegetación del Parque Lumphini contrastando con los rascacielos de Bangkok.
Caspar, Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.5)

Los fascinantes lagartos varanos de agua (Varanus salvator)

El mayor reclamo zoológico y fotográfico de Lumphini es su colonia silvestre de lagartos varanos de agua asiáticos (conocidos localmente como hia). Estos reptiles prehistóricos, que pueden llegar a medir hasta dos metros de longitud, nadan tranquilamente en los lagos artificiales y toman el sol en las orillas de césped, conviviendo pacíficamente con los visitantes.

Actividades, botes de remos y taichi matutino

Al amanecer, cientos de residentes locales se congregan en el parque para practicar taichi, yoga y correr por sus senderos sombreados por palmeras. Por las tardes, puedes alquilar divertidos botes de pedales con forma de cisne por 40 THB para navegar por el lago central con el skyline de rascacielos de Silom de fondo.

Historia del parque

Los terrenos del parque pertenecían a la corona. En la década de 1920, el rey Rama VI decidió destinarlos a un gran recinto de exposiciones que debía mostrar los productos, la artesanía y el progreso del país, al estilo de las ferias internacionales de la época. El proyecto no llegó a celebrarse tal como estaba previsto, pero el espacio se mantuvo como parque público, algo novedoso entonces en una ciudad en la que los grandes jardines eran privados o pertenecían a palacios y templos.

A lo largo del siglo XX el parque fue cambiando de uso según las circunstancias. Durante la Segunda Guerra Mundial se instalaron allí tropas, y con el crecimiento de Bangkok pasó a quedar rodeado de oficinas, hoteles y avenidas de mucho tráfico. Esa evolución explica su carácter actual: un espacio verde de gran tamaño en pleno distrito financiero, al que los vecinos acuden a diario para hacer deporte, pasear o simplemente escapar un rato del asfalto.

Qué ver en el parque

La entrada más conocida está en la esquina sureste, donde se levanta la estatua del rey Rama VI, fundador del parque. Es habitual ver ofrendas de flores a sus pies. Desde allí, los caminos se abren hacia el gran lago central, que ocupa buena parte de la superficie y está rodeado de árboles y zonas de césped. Al fondo se recortan los rascacielos de Silom y Sathorn, y esa mezcla de agua, vegetación y edificios de cristal es la imagen que más se repite en las fotos del parque.

Merece la pena buscar también la torre del reloj, de inspiración china, y los pequeños pabellones repartidos por las orillas, que sirven de refugio a la sombra. El parque cuenta con una zona de gimnasio al aire libre donde los aficionados levantan pesas bajo los árboles, pistas para correr, zonas de juegos para niños y una biblioteca. En la temporada seca se organizan a veces conciertos al aire libre, que atraen a muchas familias con esterillas y comida.

Un día en el parque, de la mañana a la noche

El parque cambia mucho según la hora. Al amanecer, antes de que apriete el calor, se llena de corredores, grupos de taichi y personas mayores que practican ejercicios con abanicos o espadas de madera. A media mañana y a primera hora de la tarde el ambiente es más tranquilo, y es el mejor momento para ver a los varanos tumbados al sol en las orillas o nadando despacio en el lago.

Al caer la tarde vuelve la actividad: la gente sale del trabajo, se forman grupos de aeróbic al ritmo de la música y los caminos se llenan otra vez de corredores. Un detalle curioso es que, a primera hora de la mañana y al atardecer, suena el himno nacional por los altavoces del parque y todo el mundo se detiene y permanece de pie hasta que termina. Si te toca vivirlo, lo correcto es quedarte quieto también, como muestra de respeto.

Curiosidades del parque

  • La palabra tailandesa para el varano, hia, se usa también como insulto, por lo que mucha gente prefiere referirse a estos animales con eufemismos más amables.

  • El parque dio nombre al estadio de boxeo tailandés Lumpinee, uno de los más famosos del país, que estuvo durante décadas en sus inmediaciones antes de trasladarse a otra zona de la ciudad.

  • Los varanos no fueron introducidos para decorar el parque: llegan y se reproducen de forma natural a través de la red de canales de Bangkok, y en alguna ocasión las autoridades han trasladado ejemplares para controlar su número.

  • Es uno de los pocos lugares del centro donde se puede correr un buen rato sin cruzar calles, y por eso concentra a buena parte de los corredores de la ciudad.

Consejos para la visita

Para disfrutar del parque sin sufrir el calor, lo mejor son las primeras horas de la mañana o el final de la tarde. Lleva agua, protector solar y repelente de mosquitos, sobre todo si piensas sentarte cerca del agua. Los varanos suelen ser tímidos y no se acercan a las personas, pero es mejor no intentar tocarlos ni darles comida, y mantener una distancia prudente con los niños. Conviene consultar los horarios de apertura antes de ir, porque el parque cierra por la noche.

Es un buen lugar para hacer una pausa en un día de visitas: puedes llevar algo para comer y sentarte en el césped, o simplemente dar una vuelta al lago mientras bajas el ritmo. Respeta las normas del parque, que prohíben algunas actividades y en ocasiones restringen fumar o consumir alcohol, y usa las papeleras, ya que el mantenimiento es muy cuidado.

Qué ver cerca

Una pasarela elevada conecta el parque con el parque Benjakitti, un espacio más reciente con humedales, pasarelas de madera y zonas arboladas, que permite enlazar ambos a pie sin cruzar el tráfico. Al otro lado de la avenida Rama IV empieza el barrio de Silom, con el mercado nocturno de Patpong, restaurantes y bares en azotea. Si quieres más cultura, el Skytrain te lleva en pocos minutos a la zona de Siam, donde se encuentra la Casa de Jim Thompson.

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