Subir al chedi blanco de Wat Phu Khao Thong para ver los arrozales
Wat Phu Khao Thong («el Monasterio del Monte de Oro») es un colosal chedi blanco y piramidal de 50 metros de altura ubicado al noroeste de la isla histórica de Ayutthaya. Sus empinadas escalinatas exteriores permiten ascender hasta terrazas intermedias con vistas abiertas sobre los arrozales.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026
- Ubicación
- A unos 2 km al noroeste de la isla histórica de Ayutthaya
- Altura de la torre
- 50 metros sobre una base cuadrada escalonada
Emergiendo de forma imponente sobre los llanos arrozales del noroeste, Wat Phu Khao Thong («el Monasterio del Monte de Oro») es uno de los monumentos arquitectónicos más singulares, luminosos y fotogénicos de Ayutthaya y de toda Tailandia.

Historia de una rivalidad entre Siam y Birmania
Fundado originalmente en 1387 por el rey Ramesuan, el templo experimentó una dramática transformación en 1569. En ese año, el rey birmano Bayinnaung conquistó Ayutthaya y ordenó erigir un gigantesco chedi de estilo mon-birmano sobre las ruinas para celebrar su victoria bélica sobre el reino de Siam.
Dos siglos más tarde, en 1744, el rey Borommakot remodeló el monumento levantando una aguja estilizada de estilo puramente tailandés de doce esquinas (chedi yom mum mai sip song) sobre la sólida base piramidal birmana original, simbolizando el renacimiento y la soberanía recuperada de la civilización siamesa.
Ascenso por las escalinatas y vistas panorámicas
A diferencia de la mayoría de estupas de Ayutthaya cuyo acceso está restringido, en Wat Phu Khao Thong los visitantes pueden subir por sus empinadas escalinatas frontales blancas hasta una amplia terraza panorámica situada a media altura de la torre.
Desde esta atalaya privilegiada se disfruta de una brisa constante y de una vista panorámica excepcional de 360 grados sobre los campos de arroz verde esmeralda, las palmeras y la silueta de los templos del centro histórico en la lejanía.
Monumento al Rey Naresuan: Junto al templo se encuentra una monumental estatua ecuestre de bronce del rey Naresuan el Grande rodeada por miles de figuras de gallos de pelea multicolores depositadas por los devotos.
Una torre con dos estilos superpuestos
Lo más interesante de Wat Phu Khao Thong es que se puede leer su historia en la propia forma del monumento. La mitad inferior, maciza y con terrazas cuadradas que se van estrechando, responde al gusto mon y birmano del siglo XVI.
La parte superior, más esbelta, con esquinas redentadas y un perfil que se afila hacia el cielo, es la aportación tailandesa del siglo XVIII.
El resultado es una silueta híbrida que no se parece a ningún otro chedi de Ayutthaya, y que desde lejos recuerda a una montaña escalonada, de ahí su nombre.
Si rodeas la base con calma verás pequeños chedis en las esquinas de las terrazas y hornacinas que en su día guardaban imágenes de Buda.
El revestimiento blanco, renovado en distintas restauraciones, contrasta con el ladrillo rojizo de casi todas las demás ruinas de la ciudad, y por eso el monumento se distingue a varios kilómetros entre los campos.
En la cúspide brilla una esfera dorada que se colocó a mediados del siglo XX, en la época en que Tailandia celebró los 2.500 años del budismo, y que le da ese remate luminoso que se ve en tantas fotografías.
Las llanuras del norte y los asedios birmanos
El templo se levanta en la llanura que se abre al noroeste de la isla histórica, un terreno que tuvo un papel importante en las guerras entre Siam y Birmania.
Los ejércitos que asediaban Ayutthaya solían acampar en estas tierras abiertas, fuera del anillo de ríos que protegía la capital, y desde aquí organizaban el cerco.
Por eso no es casual que el rey Bayinnaung eligiera este lugar para dejar un monumento a su victoria: era visible desde la ciudad conquistada y marcaba el paisaje con su presencia.
Esa carga simbólica explica también la restauración del siglo XVIII. Al coronar la base birmana con una aguja de estilo propio, el rey Borommakot convirtió el recuerdo de una derrota en una afirmación de la identidad siamesa.
Hoy, cuando se contempla el chedi desde los arrozales, es fácil entender por qué se ha convertido en un símbolo de la resistencia y de la continuidad del reino, y por qué en sus alrededores se colocó el monumento dedicado al rey Naresuan.
Curiosidades: los gallos del rey Naresuan
Los cientos de figuras de gallos que rodean la estatua ecuestre de Naresuan tienen su origen en una leyenda muy popular en Tailandia.
Se cuenta que, cuando era niño y vivía como rehén en la corte birmana de Pegu, el futuro rey hizo pelear a su gallo contra el del príncipe heredero birmano y ganó.
La anécdota se interpreta como un presagio de las victorias que llegarían después, y por eso los devotos dejan gallos de cerámica, de resina o de madera como ofrenda para pedir fuerza y buena fortuna.
Otra curiosidad es la relación de este chedi con el de Wat Yai Chai Mongkhon, al sureste de la ciudad.
Según la tradición, el gran chedi que Naresuan mandó levantar tras su victoria sobre los birmanos debía superar en altura al de Phu Khao Thong, de modo que ambos monumentos quedaron unidos en la memoria como símbolos opuestos de la misma guerra.
Visitar los dos el mismo día permite ver esa conversación arquitectónica entre vencedores y vencidos de épocas distintas.
Consejos para la visita
Como está fuera de la isla, la mejor forma de llegar es en bicicleta, en moto o en tuk-tuk. En bicicleta el trayecto es llano y agradable, aunque parte del camino se hace por carretera con tráfico, así que conviene ir con cuidado.
Muchos viajeros lo dejan para el final de la tarde, cuando el sol baja, el blanco del chedi toma tonos cálidos y el calor se vuelve más llevadero. Por la mañana temprano también es buena opción, con luz suave y pocos visitantes.
Las escaleras son empinadas y los peldaños irregulares: sube despacio, usa las barandillas y evita hacerlo con calzado resbaladizo o en plena lluvia. Aunque el acceso sea libre, sigue siendo un templo, así que conviene llevar ropa que cubra hombros y rodillas.
Con media hora o 45 minutos tienes tiempo de subir, disfrutar la vista y pasear por la base. El aspecto de los campos cambia mucho según la época: verdes en la temporada de lluvias y más secos y dorados después de la cosecha. Consulta los horarios en fuentes oficiales antes de ir, porque pueden variar.
Qué ver cerca
De camino a la isla, al norte del río, está Wat Na Phra Men, uno de los pocos templos de la época de Ayutthaya que sobrevivió prácticamente intacto a la destrucción de 1767. Su sala de ordenación conserva una gran imagen de Buda con atuendo real y merece una parada.
Más al este se encuentra el kraal de elefantes, un recinto amurallado donde antiguamente se capturaban y domaban elefantes salvajes para la corte.
Si continúas hacia el oeste y el sur de la isla puedes enlazar con Wat Lokayasutharam, con su Buda reclinado al aire libre, y con Wat Chaiwatthanaram a orillas del río, uno de los conjuntos más fotogénicos de la ciudad al atardecer.
Con una bicicleta y un plan sencillo, Phu Khao Thong encaja bien en una ruta de medio día por los templos de las afueras.
Sigue explorando los templos, palacios y ruinas de Ayutthaya y Tailandia: Guía de viajes a Ayutthaya, Wat Lokayasutharam, Wat Mahathat y Guía de Tailandia.





