Las cenizas de tres reyes bajo los chedis de Wat Phra Si Sanphet
Wat Phra Si Sanphet fue el monasterio real más sagrado y suntuoso del Reino de Ayutthaya. Situado dentro del recinto del antiguo palacio imperial, destaca por su imponente hilera de tres chedis cónicos de estilo ceilandés que custodian las cenizas de tres reyes de Siam.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026
- Ubicación
- Centro de la isla histórica, adyacente a Viharn Phra Mongkhon Bophit
- Monarcas enterrados
- Rey Trailokanat, Rey Borommaracha III y Rey Ramathibodi II
El imponente complejo de Wat Phra Si Sanphet («Templo del Santo y Espléndido Omnisciente») fue el equivalente espiritual al Wat Phra Kaew de Bangkok en la antigua capital de Ayutthaya y el monumento más suntuoso de Tailandia.

Los tres chedis reales y las cenizas de la dinastía
Ubicado dentro del recinto amurallado del Gran Palacio Real de Ayutthaya, este monasterio no albergaba monjes residentes, utilizándose exclusivamente para coronaciones de monarcas, juramentos de lealtad de la nobleza y ceremonias de estado.
Su perfil inconfundible lo componen tres gigantescos chedis cónicos de estilo campana ceilandesa alineados de este a oeste sobre una elevada plataforma de ladrillo.
Los dos primeros chedis fueron erigidos en 1492 por el rey Ramathibodi II para resguardar las cenizas de su padre (el rey Trailokanat) y de su hermano mayor (Borommaracha III).
El tercer chedi fue levantado en 1532 por el rey Borommaracha IV para acoger los restos del propio Ramathibodi II, conformando la tríada arquitectónica más conocida de Ayutthaya.
El Buda de oro robado y la destrucción de 1767
En la capilla principal del templo se entronizaba antiguamente el Phra Si Sanphet, una colosal estatua de Buda de pie de 16 metros de altura fundida en bronce y completamente recubierta por más de 170 kilogramos de láminas de oro macizo.
Durante la invasión birmana de 1767, las tropas invasoras prendieron fuego al santuario para fundir el oro, destruyendo la estatua y los techos de madera del templo.
Restos del Buda dorado: El núcleo de bronce dañado de la colosal estatua fue rescatado años después por el rey Rama I de Bangkok y trasladado a Wat Pho, donde fue enterrado ceremoniosamente en el interior de una de las grandes estupas reales de la capital.
De palacio real a templo de la corona
Antes de ser un templo, este terreno fue el corazón político de Ayutthaya. Cuando el rey U-Thong fundó la ciudad a mediados del siglo XIV, levantó aquí su residencia, sobre una isla rodeada por los ríos Chao Phraya, Lopburi y Pa Sak que servía de defensa natural.
Casi un siglo después, el rey Borommatrailokanat trasladó el palacio un poco más al norte y consagró el antiguo recinto como templo real. Así nació un santuario pensado para la monarquía, sin comunidad monástica propia y reservado a los grandes rituales del Estado.
Esa condición explica su importancia simbólica. Durante más de dos siglos, Wat Phra Si Sanphet fue el escenario donde el rey se presentaba como protector del budismo y donde los funcionarios renovaban su fidelidad al trono.
Cuando Rama I fundó Bangkok tras la caída de Ayutthaya, tomó este modelo para crear Wat Phra Kaew dentro del Gran Palacio: un templo sin monjes residentes, pegado a la residencia real y dedicado a la imagen de Buda más venerada del reino.
Visitar las ruinas es, en cierto modo, ver el prototipo de lo que luego se construyó en la capital.
Recorrido por el recinto: qué mirar
Los tres chedis son la imagen que todos buscan, pero el conjunto tiene más capas. Cada estupa se levanta sobre una base escalonada y tiene en sus cuatro lados pequeños pórticos o capillas que conducen a una cámara interior.
Entre un chedi y otro había mondops, pequeños pabellones cuadrados que guardaban imágenes sagradas y de los que hoy quedan bases y fragmentos de muro.
Fíjate en la forma de campana y en el remate en aguja con anillos superpuestos: es el estilo de origen cingalés que los reyes de Ayutthaya adoptaron como emblema de un budismo theravada ortodoxo.
Alrededor de la plataforma central se reconocen las bases de varios viharns, las grandes salas de culto donde se reunían los fieles, y los restos de la galería que cercaba el conjunto. Muchas paredes de ladrillo conservan todavía huecos para vigas y marcas del revestimiento de estuco que las cubría.
Pasear entre esas bases ayuda a imaginar la escala original del templo, con techos de madera escalonados y tejas vidriadas. En distintos puntos verás pequeños chedis secundarios, algunos inclinados por el asentamiento del terreno, que servían como relicarios de miembros de la familia real y de la nobleza.
Hacia el norte del recinto se extienden los cimientos del antiguo palacio real, el Wang Luang. De los edificios de madera no queda nada, pero las plataformas de ladrillo permiten seguir el trazado de salones de audiencia y pabellones.
Es una zona más tranquila y con menos visitantes, útil para entender que el templo formaba parte de un complejo palaciego mucho más grande.
Curiosidades del templo de los tres chedis
Una de las cosas que más sorprenden es lo poco que queda de la ornamentación. Los chedis estaban revestidos de estuco blanco y, según las crónicas, tenían partes doradas que brillaban a gran distancia.
Hoy se ve sobre todo el ladrillo desnudo, con tonos que van del gris al rojizo según la luz. Esa desnudez, que parece parte del encanto, es en realidad consecuencia del saqueo de 1767 y de siglos de abandono, cuando la selva cubrió buena parte de la antigua capital.
Las excavaciones y restauraciones del siglo XX, dirigidas por el Departamento de Bellas Artes de Tailandia, devolvieron al conjunto la silueta que se ve ahora.
En 1991 la UNESCO inscribió la Ciudad Histórica de Ayutthaya en la lista del Patrimonio Mundial, y Wat Phra Si Sanphet es la imagen que suele ilustrar esa declaración.
La fotografía de los tres chedis alineados aparece en carteles oficiales, portadas de libros y material turístico de todo el país, hasta el punto de funcionar casi como un símbolo de la historia siamesa.
Consejos para disfrutar la visita
El recinto es amplio, está al aire libre y tiene poca sombra, así que conviene ir a primera hora de la mañana o al final de la tarde, cuando el calor afloja y la luz lateral resalta las texturas del ladrillo.
Los meses más frescos en la región central de Tailandia suelen ser de noviembre a febrero; de marzo a mayo el calor es intenso y en la temporada de lluvias los chaparrones de la tarde son frecuentes.
Lleva sombrero, protector solar y agua, y calzado cómodo para caminar sobre césped y ladrillo irregular.
Aunque sea una ruina, sigue siendo un lugar sagrado para muchos tailandeses. Se espera ropa que cubra hombros y rodillas, y no está permitido trepar a los chedis ni posar sentado sobre imágenes de Buda o sus restos.
Calcula entre 45 minutos y una hora para recorrerlo con calma, algo más si quieres acercarte a las ruinas del palacio. Los horarios y el precio de la entrada pueden cambiar, así que conviene consultarlos en la web oficial del Parque Histórico antes de ir.
Qué ver cerca de Wat Phra Si Sanphet
Justo al lado se encuentra el Viharn Phra Mongkhon Bophit, un santuario reconstruido en el siglo XX que alberga una de las mayores imágenes de Buda sentado en bronce del país.
A diferencia de las ruinas vecinas, es un lugar de culto activo, con ofrendas, incienso y fieles que colocan pan de oro. Entrar después de ver los chedis permite comparar la ruina con un templo en funcionamiento.
A pocos minutos caminando están Wat Mahathat, famoso por la cabeza de Buda atrapada entre las raíces de un árbol, y Wat Ratchaburana, con su prang y su cripta pintada.
Enfrente se abre el parque de Bueng Phra Ram, una zona verde con un estanque que viene bien para descansar a la sombra. Si vas en bicicleta, puedes seguir hacia el oeste hasta Wat Lokayasutharam, donde un gran Buda reclinado descansa al aire libre entre campos.
Sigue explorando los templos, palacios y ruinas de Ayutthaya y Tailandia: Guía completa de Ayutthaya, Wat Mahathat, Wat Chaiwatthanaram y Guía de Tailandia.





