Tres especies de baobab en una sola reserva: Andranomena
La Reserva Especial de Andranomena es un espacio protegido de seis mil cuatrocientas hectáreas ubicado treinta kilómetros al noreste de Morondava. Alberga una extraordinaria concentración de tres especies distintas de baobab (Adansonia grandidieri, Adansonia rubrostipa y Adansonia za), además de lagunas estacionales donde acuden aves acuáticas raras como la garza malgache y lémures pardos.
Por Daniel
La Reserva Especial de Andranomena es un espacio protegido de seis mil cuatrocientas hectáreas ubicado treinta kilómetros al noreste de Morondava. Alberga una extraordinaria concentración de tres especies distintas de baobab (Adansonia grandidieri, Adansonia rubrostipa y Adansonia za), además de lagunas estacionales donde acuden aves acuáticas raras como la garza malgache y lémures pardos.
- Creación
- 1958 como reserva especial para la protección de la flora del Menabe
- Superficie
- 6.420 hectáreas de bosque deciduo seco denso y humedales
- Especies de baobabs
- 3 especies nativas coexistiendo en el mismo ecosistema
- Avifauna protegida
- 48 especies de aves, 11 de ellas exclusivas de Madagascar
- Lagunas interiores
- 4 lagos estacionales que sirven de abrevadero durante la estación seca

El Triángulo de los Baobabs de Madagascar
Pocos lugares en el mundo permiten comparar en un radio de pocos kilómetros tres morfologías tan divergentes de baobab: la esbelta y colosal Adansonia grandidieri de corteza gris platinada, la achaparrada y rojiza Adansonia rubrostipa con su tronco en botijo estriado, y la elegante Adansonia za con su copa aparasolada.
Los senderos botánicos de la reserva guían a través de rodales vírgenes de estos árboles milenarios.
Fauna endémica del bosque seco
Andranomena es hogar de ocho especies de lémures, entre ellos el juguetón sifaka de Verreaux, célebre por su pelaje blanco sedoso y máscara negra, y el lémur pardo de frente roja. En el sotobosque espinoso también habitan camaleones de alfombra (Furcifer lateralis) y la esquiva boa de Madagascar (Acrantophis madagascariensis).
Humedales estacionales y aves raras
Durante los meses de lluvias, las hondonadas arcillosas se llenan de agua formando lagunas temporales bordeadas de lirios acuáticos.
Estos oasis atraen a ornitólogos internacionales atraídos por la posibilidad de avistar al zampullín malgache, la cerceta malgache (una de las anátidas más amenazadas del mundo) y el águila pescadora de Madagascar.
Un bosque seco que resiste
Los bosques secos caducifolios del oeste de Madagascar están entre los ecosistemas más amenazados de la isla. Durante el siglo XX y lo que va del XXI, grandes superficies del Menabe se transformaron en campos de cultivo y pastos, sobre todo mediante la tala y la quema.
Andranomena es uno de los fragmentos que sobrevivieron gracias a su condición de reserva especial, una categoría de protección pensada para conservar ecosistemas o especies concretas.
Hoy la reserva está gestionada por Madagascar National Parks, el organismo encargado de la red de áreas protegidas del país, y forma parte de un paisaje más amplio de bosques, lagos y humedales del Menabe que se intenta conservar de forma conjunta.
Su valor está en la combinación de baobabs, bosque denso, sotobosque espinoso y zonas húmedas estacionales en un espacio relativamente pequeño y cercano a Morondava.
Las presiones sobre el bosque no han desaparecido. La agricultura de tala y quema, la producción de carbón vegetal, la extracción de madera y los incendios que se escapan de los pastos siguen afectando a los bosques del Menabe.
Por eso los programas de conservación de la región trabajan también con las comunidades vecinas, con la idea de que el bosque aporte beneficios a quienes viven a su alrededor, por ejemplo a través del turismo o del trabajo como guías.
Para el viajero, esto significa que cada visita con guía local contribuye de forma directa a que el bosque tenga más valor en pie que talado.
Andranomena recibe muchos menos visitantes que Kirindy o la Avenida de los Baobabs, y precisamente por eso ofrece una experiencia más tranquila y cercana a la vida cotidiana de la zona.
Qué ver en un recorrido
Los senderos permiten pasar del bosque cerrado, con árboles de hoja caduca, lianas y matorrales, a claros donde se alzan los baobabs aislados.
Merece la pena detenerse ante cada especie y comparar la forma del tronco, el color de la corteza y la silueta de la copa: es una lección de botánica al aire libre que ayuda a entender después lo que se ve en la Avenida de los Baobabs y en otros lugares de la región.
Con paciencia y un buen guía se pueden ver lémures diurnos moviéndose por el dosel, aves del bosque seco como los couas, de cola larga y plumaje llamativo, y reptiles escondidos entre la hojarasca y la corteza.
Si la visita coincide con la temporada de lluvias o las semanas posteriores, las lagunas temporales añaden reflejos de agua al paisaje y atraen a aves acuáticas que no se ven en los meses más secos.
Curiosidades de Andranomena
El nombre suele interpretarse en malgache como lugar del agua roja, una referencia al color que adquiere el agua en las lagunas y charcas por la tierra arcillosa de la zona.
En la estación seca muchos árboles pierden las hojas y el bosque parece casi muerto, pero con las primeras lluvias reverdece en pocas semanas.
La presencia de varias especies de baobab en el mismo lugar es poco habitual incluso en Madagascar, donde cada especie suele tener su propia área de distribución.
Muchos animales del bosque seco son nocturnos o pasan las horas de calor escondidos, así que el amanecer y el final de la tarde son buenos momentos para verlos.
Consejos para la visita
Andranomena está a poca distancia de Morondava, junto a la ruta que lleva hacia el norte, y suele visitarse en una excursión de medio día.
En las áreas protegidas de Madagascar la visita se hace con guía local, y además de ser la norma es una buena forma de encontrar fauna y entender lo que se ve.
Consulta en Morondava o con Madagascar National Parks las condiciones de acceso, los permisos y las tarifas vigentes antes de ir, ya que pueden cambiar.
La estación seca, aproximadamente de abril o mayo a noviembre, facilita el acceso por las pistas; la de lluvias trae más verde y más agua, pero también barro y mosquitos. Lleva calzado cerrado para caminar entre plantas espinosas, pantalón largo, agua, sombrero y repelente.
Si te interesan las aves, unos prismáticos marcan la diferencia. Camina en silencio, no te salgas de los senderos y no toques ni alimentes a los animales.
Dos o tres horas bastan para un recorrido tranquilo por los senderos principales. Si te quedas con ganas de más bosque seco, conviene reservar tiempo para una visita larga, con salida nocturna incluida, en la cercana Reserva Forestal de Kirindy.
Qué ver cerca
Andranomena encaja muy bien en la ruta hacia el norte de Morondava. En el mismo recorrido están la Avenida de los Baobabs, perfecta para terminar el día con la puesta de sol, y los Baobabs Enamorados, con su leyenda sakalava.
Más al norte, la Reserva Forestal de Kirindy ofrece caminatas diurnas y nocturnas y la posibilidad de ver al fosa. De regreso a la ciudad, los manglares del delta y la playa de Morondava completan una estancia variada.





