Goletas de madera hechas a mano en la playa de Belo sur Mer

Belo sur Mer es una apacible aldea pesquera y salinera situada ochenta kilómetros al sur de Morondava, accesible por pista 4x4 o en lancha rápida. Célebre internacionalmente por sus rústicos astilleros artesanales en plena playa abierta, donde maestros carpinteros Vezo construyen enormes goletas botry de madera siguiendo diseños bretones del siglo XIX sin planos ni maquinaria eléctrica.

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Belo sur Mer es una apacible aldea pesquera y salinera situada ochenta kilómetros al sur de Morondava, accesible por pista 4x4 o en lancha rápida. Célebre internacionalmente por sus rústicos astilleros artesanales en plena playa abierta, donde maestros carpinteros Vezo construyen enormes goletas botry de madera siguiendo diseños bretones del siglo XIX sin planos ni maquinaria eléctrica.

Acceso
Pista arenosa 4x4 de 4 horas desde Morondava o 2 horas en lancha motora
Patrimonio artesanal
Construcción naval tradicional de goletas botry de hasta 25 metros
Origen técnico
Planos navales introducidos por carpinteros franceses de Bretaña en 1880
Materiales
Madera de eucalipto, palisandro y clavazón de madera forjada a mano
Islotes vecinos
Archipiélago de 7 islas coralinas vírgenes ideales para snorkel y buceo
Construcción artesanal de goletas de madera tradicionales en la playa pesquera de Belo sur Mer.
Cactus0625 (CC BY-SA 4.0)

Los maestros de hacha de la costa del Menabe

Caminar por la orilla de Belo sur Mer transporta a otra época. Bajo la sombra de toldos de paja, equipos de carpinteros dan forma a quillas de madera maciza utilizando únicamente azuelas, hachas de mano y sierras manuales.

Cada barco, destinado al transporte de sal y mercancías pesadas a lo largo de la costa de Madagascar, tarda entre dos y tres años en completarse.

Arrecifes coralinos y playas silenciosas

Frente a la bahía de Belo sur Mer emergen pequeños islotes de coral como Nosy Andriangory y Nosy Tania, rodeados de fondos marinos cristalinos donde prosperan corales cerebro, tortugas carey y mantarrayas. Son destinos perfectos para excursiones de una jornada en piragua a vela con picnic marinero en playas desiertas.

La laguna salada y las marismas de evaporación

A espaldas de la aldea se extienden inmensas salinas naturales conectadas con el mar donde miles de flamencos enanos se alimentan de pequeños crustáceos salinos.

Los montículos de sal marina cosechados a mano forman un laberinto blanco que contrasta con el azul profundo del océano y los tonos terracota de las dunas.

Los vezo, un pueblo que vive del mar

Belo sur Mer es, ante todo, un pueblo vezo. Los vezo son las comunidades de pescadores de la costa suroeste de Madagascar, y más que una etnia en sentido estricto se definen por un modo de vida: saber navegar, pescar y moverse con el mar.

Su nombre suele asociarse a la idea de remar o luchar con el agua, y en la práctica todo en la aldea gira en torno a las mareas, el viento y la pesca del día.

Muchas familias vezo mantienen una tradición de desplazamientos a lo largo de la costa: durante parte del año se trasladan a otras playas o islotes siguiendo la pesca, montan campamentos temporales y vuelven después al pueblo.

Por eso en Belo sur Mer es habitual ver piraguas cargadas con redes, velas, utensilios de cocina y hasta pequeños refugios desmontables. Es una cultura marinera muy distinta de la de los agricultores del interior, y visitar la aldea es una buena forma de asomarse a ella.

Qué ver en la aldea

Lo más llamativo es el frente de playa con los barcos en construcción.

Los cascos a medio terminar, apoyados sobre maderos en la arena, permiten ver cómo se arma una embarcación desde la quilla hasta el forro: primero el esqueleto de cuadernas, después las tablas del casco y, al final, el calafateado y la arboladura.

Es un trabajo lento y colectivo, y si preguntas con respeto, los carpinteros suelen explicar con gusto en qué fase está cada barco.

Detrás de la primera línea de playa está el pueblo, con casas de madera y techos vegetales, calles de arena y pequeños comercios.

A primera hora de la mañana y a media tarde se ve la llegada de las piraguas y el reparto del pescado, que se sala o se seca al sol para conservarlo.

Al otro lado se extienden las salinas y las lagunas, donde la producción de sal marina sigue siendo una actividad importante para las familias del lugar.

Curiosidades de Belo sur Mer

  • Existe otro Belo en la región, Belo sur Tsiribihina, a orillas del río del mismo nombre: el apellido sur Mer sirve precisamente para distinguir a este pueblo costero.

  • Las goletas que se construyen aquí se usan para el cabotaje, es decir, para transportar mercancías entre puertos de la costa oeste, en una región donde muchas carreteras son pistas difíciles.

  • Las piraguas vezo se tallan a partir de un solo tronco y llevan un balancín lateral que les da estabilidad en el mar abierto.

  • La ausencia de grandes infraestructuras turísticas mantiene el pueblo muy tranquilo, con pocas luces por la noche y cielos estrellados muy limpios.

Consejos para la visita

Llegar a Belo sur Mer ya es una pequeña expedición. Por tierra se va en 4x4 por una pista arenosa que atraviesa bosque seco, sabanas y cursos de agua; por mar, en lancha o en embarcación a vela desde Morondava, siempre dependiendo del estado del mar y del viento.

La estación seca, aproximadamente de abril o mayo a noviembre, es la más recomendable. En la de lluvias algunos tramos de pista se vuelven intransitables y el mar puede estar más agitado, así que conviene consultar en Morondava antes de organizar el viaje.

Lo ideal es dedicarle al menos una o dos noches, porque el trayecto de ida y vuelta en el mismo día resulta agotador.

El alojamiento es sencillo y la electricidad puede ser limitada, así que lleva linterna, baterías de repuesto, algo de efectivo, protector solar, repelente y lo que necesites de farmacia básica.

Si quieres salir en piragua a los islotes o hacer snorkel, organízalo con los pescadores o con tu alojamiento, que conocen bien las mareas y el viento de cada día.

Ten presente que los astilleros son lugares de trabajo. Pide permiso antes de fotografiar de cerca a los carpinteros, no te subas a los cascos sin autorización y respeta las zonas donde se trabaja con herramientas afiladas o madera pesada.

Qué ver cerca

Belo sur Mer es la puerta de entrada al Parque Nacional de Kirindy-Mitea, un espacio protegido que combina bosque seco, bosque espinoso, dunas, manglares y lagos costeros donde es posible ver aves acuáticas, incluidos flamencos en ciertas épocas.

No hay que confundirlo con la Reserva Forestal de Kirindy, que está al norte de Morondava. Los islotes coralinos frente a la costa son otra excursión clásica, con buenas oportunidades para nadar y ver peces de arrecife.

De regreso hacia el norte, Morondava ofrece la playa de Nosy Kely, los paseos por los manglares del delta y la visita a la Avenida de los Baobabs al atardecer.

Muchos viajeros encadenan unos días en Belo sur Mer con la ruta de los baobabs, Kirindy y los Tsingy de Bemaraha para completar un recorrido bastante completo por el oeste de Madagascar.

Para saber más