Un emperador romano y un dios nubio en el templo de Kalabsha
El Templo de Kalabsha, situado sobre una península rocosa en el Lago Nasser junto a la Gran Presa de Asuán, es uno de los mayores templos exentos de piedra arenisca de la Baja Nubia. Mandado edificar hacia el 30 a.C. por el emperador romano César Augusto en honor a la deidad solar nubia Mandulis, fue reubicado con éxito en los años sesenta para salvarlo de las aguas.
Por Daniel
- Ubicación
- Península de Nueva Kalabsha, junto al extremo oeste de la Gran Presa de Asuán
- Cómo llegar
- En taxi hasta el muelle de la presa y breve traslado en lancha rápida
El Templo de Kalabsha es uno de los monumentos más grandiosos y serenos de Asuán. Ubicado sobre un promontorio aislado en medio de las aguas azules del inmenso Lago Nasser en Egipto, este complejo sintetiza con maestría el arte imperial romano adaptado a los cánones religiosos y mitológicos del valle del Nilo.

Augusto y el dios solar Mandulis
Aunque fundado sobre un santuario anterior de la XVIII Dinastía, de Amenhotep II, el templo actual fue levantado durante el mandato del emperador Augusto.
Sus muros exteriores de arenisca están decorados con magníficos bajorrelieves donde Augusto aparece representado como faraón ortodoxo con el faldellín ceremonial, rindiendo ofrendas de incienso y vino al dios nubio Mandulis, tocado con una compleja corona de cuernos retorcidos, plumas y discos solares, y a la diosa Isis de Filae.
El kiosco de Kertassi y la estela cristiana
En el mismo islote arqueológico de Nueva Kalabsha se reubicaron otros tres monumentos rescatados: el Quiosco de Kertassi, con columnas hathóricas y papiriformes asomadas al agua; el templo rupestre de Beit el-Wali esculpido por Ramsés II con relieves de sus campañas militares en Nubia; y el santuario de Dedwen.
En los muros del templo de Kalabsha se conserva además una histórica inscripción cristiana del rey nubio Silko que conmemora su victoria sobre los blemios, en el siglo V.
Visita combinada con la Gran Presa: Kalabsha se encuentra justo al lado del acceso a la Gran Presa de Asuán, por lo que resulta ideal contratar un taxi que combine ambos lugares en una misma mañana.
De Talmis a Nueva Kalabsha: un templo que viajó
El templo no se levantó donde lo ves hoy. Su emplazamiento original estaba en la antigua Talmis, en plena Baja Nubia, varias decenas de kilómetros al sur de Asuán y a orillas del Nilo.
Con la construcción de la Gran Presa, esa zona iba a quedar bajo las aguas del Lago Nasser, y Kalabsha se convirtió en uno de los monumentos incluidos en la campaña internacional para salvar los templos de Nubia.
El traslado se hizo con el apoyo de la entonces República Federal de Alemania. El templo se desmontó en miles de bloques, que se numeraron y se reconstruyeron sobre el promontorio actual, junto a la presa.
Como agradecimiento por su colaboración, Egipto regaló a Alemania una puerta monumental de época romana procedente del conjunto, que hoy se expone en Berlín.
Fue una práctica habitual de aquella campaña: varios países que colaboraron recibieron templos o piezas, como el templo de Debod en Madrid o el de Dendur en Nueva York.
Qué ver en el templo de Mandulis
El recorrido sigue el esquema clásico de un templo egipcio. Se accede desde una terraza junto al agua, se atraviesa el pilono de entrada y se llega a un patio abierto rodeado de columnas.
Desde ahí se pasa a la sala hipóstila y, finalmente, a una sucesión de salas cada vez más pequeñas y oscuras que terminan en el santuario.
Esta progresión, de la luz a la penumbra, tenía un sentido religioso: acercarse a la morada del dios suponía ir dejando atrás el mundo exterior.
Presta atención a los capiteles de las columnas, con formas vegetales variadas, y a los relieves de las salas interiores, que conservan en algunos puntos restos de color.
Una parte de la decoración del templo quedó sin terminar, algo frecuente en los santuarios de época romana, y eso permite ver cómo se trabajaba la piedra por fases.
En los muros exteriores encontrarás además inscripciones en griego de distintas épocas, que muestran que el templo siguió siendo un lugar de referencia en la región durante siglos.
Mandulis, un dios nubio en un templo egipcio
Mandulis era una divinidad de origen nubio vinculada al sol, venerada sobre todo en la Baja Nubia. Los egipcios lo integraron en su propio panteón y lo relacionaron con Horus y con Ra, algo habitual en una religión que absorbía con facilidad a los dioses de los pueblos vecinos.
También aparece en Filae, lo que refleja la estrecha relación entre ambos santuarios y la importancia de las peregrinaciones en esta frontera entre Egipto y Nubia.
Que un emperador romano se hiciera retratar como faraón ofreciendo a un dios nubio resume bien el carácter de Kalabsha. Es un templo de frontera, donde se mezclan la tradición religiosa egipcia, el poder político de Roma y las creencias de los pueblos del sur.
Por eso resulta especialmente interesante para quien ya ha visto los grandes templos de Lúxor y quiere entender cómo evolucionó el Egipto faraónico en sus últimos siglos.
Beit el-Wali: los relieves de Ramsés II
Muchos visitantes llegan a Kalabsha por el templo principal y se sorprenden con el pequeño templo rupestre de Beit el-Wali, excavado en la roca en época de Ramsés II.
Sus paredes muestran escenas de las campañas del faraón contra nubios y pueblos del norte, y sobre todo una célebre procesión de tributos procedentes de Nubia: animales exóticos como jirafas, monos y leopardos, colmillos de marfil, pieles y otros productos del sur.
Estos relieves son uno de los mejores documentos visuales de la relación entre Egipto y Nubia, y en algunas zonas conservan colores bastante vivos.
Como es un espacio pequeño, se recorre en pocos minutos, pero merece la pena detenerse a mirar los detalles: la forma en que se representa a los distintos pueblos, sus peinados y su vestimenta dice mucho sobre cómo los egipcios veían a sus vecinos.
Consejos para la visita
Kalabsha recibe muchos menos visitantes que Filae, lo que permite recorrerlo con calma y a menudo casi en soledad. Calcula entre una hora y hora y media para el templo principal, Beit el-Wali y el quiosco de Kertassi.
Ve a primera hora o a media tarde, lleva agua y protección para el sol, y calzado cómodo, porque el terreno alrededor de los monumentos es irregular.
Conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir, así como confirmar cómo funciona en ese momento el traslado en barca.
En los alrededores de la presa puede haber controles de seguridad y limitaciones para fotografiar determinadas instalaciones, así que lleva tu documentación y pregunta antes de sacar la cámara en zonas que no sean claramente turísticas.
Qué ver cerca de Kalabsha
La visita encaja de forma natural con la Gran Presa de Asuán, donde puedes asomarte al Lago Nasser y ver el monumento a la amistad egipcio-soviética, una torre con forma de flor de loto que recuerda la cooperación que hizo posible la obra.
En la misma zona sur de la ciudad están el embarcadero hacia el Templo de Filae y el Obelisco Inacabado, de modo que puedes dedicar una mañana completa a los grandes monumentos rescatados y a las canteras de Asuán.
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