Templo de Filae: Isis, una barca y una isla salvada piedra a piedra
El Templo de Filae, erigido en honor a la diosa Isis sobre la isla de Agilkia en el río Nilo, es uno de los santuarios más bellos y románticos de Egipto. Reubicado piedra a piedra por la UNESCO tras la construcción de la presa de Asuán, fue el último bastión donde se practicó la religión faraónica tradicional y se grabaron inscripciones jeroglíficas en el año 394 d.C.
Por Daniel
- Ubicación
- Isla de Agilkia, al sur del centro de Asuán (acceso en lancha a motor)
- Rescate histórico
- Operación de salvamento de la UNESCO en los años setenta
El Templo de Filae es la perla monumental de Asuán. Situado en un entorno fluvial donde las aguas azules del Nilo bañan las terrazas de granito y las palmeras datileras, este legendario templo consagrado a Isis, diosa de la maternidad y la magia, encarna la supervivencia espiritual del Antiguo Egipto.

El rescate internacional de la UNESCO
Con la construcción de la primera presa de Asuán por los británicos a comienzos del siglo XX, el templo original en la isla de Filae quedaba sumergido bajo el agua gran parte del año.
En la década de 1970, ante la inminente inundación permanente provocada por la Gran Presa, la UNESCO acometió una colosal hazaña de ingeniería: se construyó un ataguía alrededor del templo, se bombeó el agua, se desmontaron miles de bloques de arenisca numerados y se reconstruyó el conjunto con gran precisión sobre la vecina isla de Agilkia, remodelada previamente para imitar la topografía original.
Pilonos monumentales y el Quiosco de Trajano
El recorrido comienza por el gran dromos columnado que desemboca en el Primer Pilono con bajorrelieves de Ptolomeo XII castigando a los enemigos de Isis.
Tras cruzar el patio del Mammisi (capilla del nacimiento divino de Horus), en la puerta de Adriano se conserva la última inscripción jeroglífica fechada que se conoce (24 de agosto de 394 d.C.).
Junto a la orilla del agua se yergue el elegante Quiosco de Trajano, un pabellón hipóstilo rectangular de catorce columnas con capiteles florales inacabados que servía de embarcadero ceremonial al paso de la barca sagrada de la diosa.
Logística de las lanchas: El precio de la barca desde el embarcadero de Marina Shellal hasta la isla no está incluido en la entrada. Conviene pactar con el barquero la tarifa de ida y vuelta antes de zarpar y acordar una estancia de 1,5 a 2 horas en la isla.
Isis, Osiris y la isla sagrada
Para entender la importancia de Filae hay que recordar el mito de Osiris. Según la tradición egipcia, Osiris fue asesinado por su hermano Seth, que despedazó su cuerpo y lo esparció por el país.
Isis, su esposa, recorrió Egipto buscando los fragmentos, lo reconstruyó y, gracias a su magia, concibió a su hijo Horus.
Isis se convirtió así en símbolo de lealtad, de maternidad y de poder protector, y su culto se extendió mucho más allá de Egipto, hasta llegar a todo el mundo grecorromano.
Junto a la isla original de Filae se encuentra la isla de Biga, que los antiguos egipcios consideraban uno de los lugares donde reposaba Osiris. Ese vínculo convirtió a Filae en el gran santuario de Isis y en un destino de peregrinación durante siglos.
Llegaban fieles de todo Egipto, pero también de Nubia, cuyos pueblos mantuvieron una devoción especial por la diosa. Su importancia era tal que el culto pagano sobrevivió aquí mucho después de haber desaparecido en el resto del país.
El final del culto a Isis
El Imperio romano adoptó el cristianismo y, a finales del siglo IV, los templos paganos fueron perdiendo su función. Filae resistió más que ningún otro, en parte porque los pueblos nubios del sur tenían acuerdos que les permitían seguir acudiendo al santuario.
En el templo se conservan las inscripciones jeroglíficas más tardías que se conocen, y también grafitos en demótico, la escritura cursiva egipcia, fechados ya a mediados del siglo V.
El cierre llegó en el siglo VI, por orden del emperador bizantino Justiniano. Tras él, parte del templo se transformó en iglesia. Durante el recorrido verás las huellas de esa etapa: cruces coptas grabadas en los muros y relieves de dioses y faraones con el rostro picado intencionadamente.
Lejos de restarle interés, estas marcas cuentan la historia de un lugar que pasó de ser el último refugio de la religión faraónica a un espacio de culto cristiano.
Qué ver en la isla además del templo principal
Aunque la imagen de Filae se asocia al gran templo de Isis, la isla reúne varios monumentos de distintas épocas. La mayoría se construyó bajo los Ptolomeos, la dinastía de origen macedonio que gobernó Egipto tras Alejandro Magno, y bajo los emperadores romanos, que se hicieron representar como faraones.
Uno de los elementos más antiguos es el pequeño pabellón de Nectanebo I, uno de los últimos faraones egipcios, situado en el extremo sur de la isla, al comienzo del gran patio de columnas.
El templo de Hathor, con relieves de músicos y del dios Bes tocando instrumentos, muy ligados a las celebraciones en honor de la diosa.
La puerta de Adriano, donde se conserva una conocida representación de las fuentes del Nilo, con el dios Hapi en una cueva bajo las rocas.
La sala hipóstila tras el segundo pilono, donde algunos capiteles todavía conservan restos de su color original.
Los grafitos que dejaron viajeros y expedicionarios del siglo XIX en los muros, un testimonio curioso de la época de los grandes viajes a Egipto.
Filae y el desciframiento de los jeroglíficos
Filae ocupa también un lugar en la historia de la egiptología. De esta isla procede un obelisco con una inscripción bilingüe, en griego y en jeroglíficos, que fue trasladado a Inglaterra a comienzos del siglo XIX.
En su texto aparecen los nombres de Ptolomeo y de Cleopatra, y su estudio ayudó a Jean-François Champollion a confirmar el valor fonético de varios signos, en paralelo a su trabajo con la piedra de Rosetta.
Por eso, además de su belleza, el santuario tiene un valor simbólico: en el mismo lugar donde se escribieron los últimos jeroglíficos de la Antigüedad se encontró una de las claves que permitieron volver a leerlos siglos después.
Si te interesa este tema, fíjate en los cartuchos reales, los óvalos que encierran los nombres de los soberanos; los verás repetidos en pilonos y columnas.
Consejos para la visita
Una buena hora para visitar Filae es a primera hora de la mañana, cuando la luz es suave, el calor todavía es soportable y llegan menos grupos. A última hora de la tarde la piedra adquiere un tono dorado muy fotogénico.
Calcula al menos una hora y media en la isla para recorrer los templos sin prisas, y lleva agua, gorra y protector solar, porque buena parte del recorrido es al aire libre.
Los horarios, las tarifas y el programa del espectáculo nocturno de luz y sonido cambian con cierta frecuencia, así que conviene consultarlos en la web oficial antes de ir. Si vas por tu cuenta, lo habitual es llegar en taxi al embarcadero y cruzar en lancha.
Desde la barca, al acercarte a la isla, tendrás una de las mejores vistas del conjunto: no te sientes de espaldas al templo.
Qué ver cerca de Filae
Filae encaja bien en una mañana dedicada a la zona sur de Asuán. De camino al embarcadero puedes detenerte en el Obelisco Inacabado, que muestra cómo se extraía la piedra de los monumentos, y después continuar hasta la Gran Presa, la obra que obligó a trasladar este y otros templos.
Algo más al sur, junto al Lago Nasser, está el Templo de Kalabsha, otro gran santuario rescatado de las aguas y mucho menos concurrido que Filae.
Planifica tu viaje a Asuán y el sur de Egipto:





