La Gran Presa de Asuán domó las crecidas del Nilo y creó el lago Nasser
La Gran Presa de Asuán (Sadd el-Aali), inaugurada en 1971 durante la presidencia de Gamal Abdel Nasser con apoyo técnico soviético, es una de las grandes obras de ingeniería civil del siglo XX. Con 3.830 metros de longitud y 111 metros de altura, domó las milenarias crecidas del Nilo y formó el inmenso Lago Nasser, uno de los mayores embalses artificiales del planeta.
Por Daniel
- Ubicación
- Al sur de Asuán, sobre el cauce del Nilo
- Capacidad del embalse
- Lago Nasser: unos 500 km de longitud y unos 132.000 millones de metros cúbicos
La Gran Presa de Asuán transformó radicalmente la geopolítica, la agricultura y el paisaje de Asuán y todo Egipto. Al regular el caudal del Nilo de un año para otro, protegió al país de sequías y crecidas extremas, favoreciendo cosechas anuales continuas y produciendo cerca de la mitad de la electricidad del país en sus primeros años.

Ingeniería monumental de materiales sueltos
A diferencia de las presas de hormigón convencionales, la Gran Presa es una presa de escollera de materiales sueltos construida con roca, arena y arcilla, con un núcleo de arcilla impermeable.
Para levantarla se emplearon 43 millones de metros cúbicos de material (el equivalente a diecisiete veces el volumen de la Gran Pirámide de Keops). La presa retiene las aguas del Lago Nasser, que se extiende por unos quinientos kilómetros adentrándose en territorio de Sudán.
El monumento a la Amistad soviético-egipcia
En el lado occidental de la presa se erige la Torre de la Amistad Soviético-Egipcia, una estructura brutalista de hormigón de 72 metros de altura inspirada en la flor de loto.
Desde su mirador se aprecia una vista de contrastes: hacia el sur se extiende la inmensidad azul del Lago Nasser perdiéndose en el desierto de Nubia, mientras que hacia el norte el Nilo fluye apaciblemente canalizado entre las compuertas de la central hidroeléctrica.
Antes de la Gran Presa: la presa antigua
La Gran Presa no fue el primer intento de controlar el Nilo en Asuán.
A comienzos del siglo XX, bajo la administración británica, se construyó unos kilómetros río abajo la llamada presa antigua o presa baja de Asuán, una obra de mampostería que se recreció en dos ocasiones en las décadas siguientes para almacenar más agua.
Aquella primera presa ya inundaba cada año parte de Nubia y dejaba sumergido durante meses el templo de Filae, que los viajeros de la época visitaban en barca entre sus columnas.
La presa antigua sigue en pie y todavía se cruza por carretera cuando vas desde Asuán hacia el embarcadero de Filae o hacia la Gran Presa.
Fíjate en ella al pasar: su hilera de compuertas y su estructura de piedra dan una buena idea de la escala de la ingeniería de hace más de un siglo, y permiten comparar con el gigantesco terraplén de la presa moderna.
Una obra con mucha política detrás
La construcción de la Gran Presa fue uno de los grandes proyectos del Egipto de Gamal Abdel Nasser, que la presentó como símbolo de independencia y modernización.
Cuando Estados Unidos y el Reino Unido retiraron su apoyo a la financiación del proyecto, Nasser respondió nacionalizando el canal de Suez en 1956, una decisión que desembocó en la crisis de Suez.
Finalmente fue la Unión Soviética la que aportó créditos, maquinaria y técnicos, y de esa colaboración nace el monumento de la Amistad que se alza junto a la presa.
Las obras comenzaron a principios de los años sesenta y se prolongaron durante toda la década. Nasser murió en 1970, poco antes de la inauguración oficial, que se celebró ya bajo la presidencia de su sucesor, Anwar el-Sadat.
Para muchos egipcios, la presa sigue siendo uno de los grandes logros colectivos del siglo XX en el país.
Nubia bajo las aguas
El precio humano y cultural de la presa fue enorme. El lago Nasser cubrió buena parte de la antigua Nubia, un territorio con miles de años de historia repartido entre Egipto y Sudán, y decenas de miles de nubios tuvieron que abandonar sus aldeas para ser reasentados en otras zonas.
Para muchas familias, la pérdida de la tierra de sus antepasados sigue muy presente, y la cultura nubia que puedes conocer hoy en Asuán es en parte la de una comunidad desplazada.
Al mismo tiempo, la amenaza sobre los monumentos nubios motivó la gran campaña internacional impulsada por la UNESCO, en la que se desmontaron y trasladaron templos enteros a lugares más altos. Abu Simbel, Filae o Kalabsha se salvaron así.
Como agradecimiento, Egipto regaló algunos templos pequeños a los países que colaboraron, y por eso hoy se pueden ver en Madrid el templo de Debod y en Nueva York el templo de Dendur.
Qué cambió en el Nilo
La presa transformó el funcionamiento del río de una manera que conviene conocer para entender el Egipto actual. Estos son algunos de sus efectos más citados:
Terminaron las crecidas anuales que durante milenios marcaron el calendario agrícola egipcio.
El agua almacenada permite regar todo el año y obtener varias cosechas, además de producir electricidad.
El limo fértil que antes traía la crecida queda retenido en el lago, por lo que los agricultores dependen más de los fertilizantes.
La falta de sedimentos contribuye a la erosión de la costa del delta del Nilo, en el Mediterráneo.
Por eso la presa es también un caso de estudio habitual cuando se habla de grandes obras hidráulicas: resolvió problemas históricos del país y, a la vez, generó otros nuevos que Egipto sigue gestionando.
El lago Nasser hoy
Desde lo alto de la presa, el lago Nasser parece un mar interior rodeado de desierto.
Sus orillas están muy poco pobladas y apenas tienen carreteras, lo que ha convertido al lago en un territorio aislado donde viven cocodrilos del Nilo y numerosas aves acuáticas, y donde la pesca es una actividad importante para la región.
En la parte sudanesa, el mismo embalse recibe el nombre de lago Nubia. Los cruceros que lo recorren permiten visitar templos rescatados que de otra forma son difíciles de alcanzar.
Consejos para la visita
La visita a la presa suele ser breve, de media hora a una hora, y casi siempre se hace dentro de una excursión que incluye otros lugares de la zona.
Al tratarse de una infraestructura estratégica, hay controles de seguridad y puede haber restricciones para fotografiar determinadas instalaciones, así que sigue las indicaciones del personal. Sobre la presa no hay sombra y el viento puede ser fuerte, por lo que conviene llevar gorra, agua y protección solar. Horarios y precios pueden cambiar, de modo que es mejor consultarlos antes de ir.
Qué ver cerca de la presa
La Gran Presa se combina con facilidad con el templo de Filae, al que se llega en barca desde un embarcadero situado entre las dos presas, y con la cantera del obelisco inacabado, ya en las afueras de Asuán.
En la orilla occidental del lago, muy cerca de la presa, se encuentra el templo de Kalabsha, uno de los rescatados por la campaña de la UNESCO y mucho menos concurrido que Filae.
Y si viajas hacia Abu Simbel por carretera o haces un crucero por el lago Nasser, la presa es el punto de partida natural del recorrido por la Nubia egipcia.
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