Cada lago Momella tiene su propio color, del esmeralda al turquesa

Los Lagos Momella son un conjunto de siete lagos alcalinos someros situados en el sector nororiental del Parque Nacional Arusha. Originados por el colapso volcánico del Monte Meru hace milenios, cada lago presenta una coloración única —desde verdes esmeralda hasta turquesas lechosos— debido a su variada composición mineral y algas microscópicas.

Por

Ubicación
Sector noreste del Parque Nacional Arusha
Composición lacustre
7 lagos salinos (Gran Momella, Pequeño Momella, entre otros)
Avifauna
Gran variedad de aves acuáticas, con los flamencos enanos entre las más buscadas
Actividad permitida
Salidas en canoa con guía en el Lago Pequeño Momella

Enclavados en el relieve volcánico del Parque Nacional Arusha, los Lagos Momella constituyen uno de los humedales salinos más fascinantes de Tanzania. Las orillas de sus aguas ricas en minerales son el punto de reunión de cientos de aves acuáticas migratorias.

Bandadas de flamencos tiñendo de rosa la orilla de los lagos Momella en el Parque Nacional Arusha.
Roman Boed (CC BY 2.0)

Un caleidoscopio químico en siete cuencas lacustres

Aunque se hallan separados por apenas unos cientos de metros, cada lago recibe flujos subterráneos distintos. Esto genera concentraciones de salinidad y acidez dispares que favorecen especies de algas cianobacterias y diatomeas concretas, coloreando las aguas de intensos verdes musgo, azul zafiro o marrón cobrizo.

El contraste entre las aguas coloreadas y la cumbre del Monte Meru al fondo es una delicia fotográfica.

Santuario de flamencos y fauna de ribera

En Big Momella, en ciertas épocas los flamencos enanos y comunes forman orlas rosadas que cubren las orillas fangosas. En las colinas adyacentes pastan antílopes cobos de agua, dik-diks de Kirk y manadas de búfalos cafre que acuden al atardecer a refrescarse entre los cañaverales.

Mirador: Pide a tu guía acercarte a algún mirador de las colinas cercanas; desde allí se obtiene una panorámica de varios lagos con el cráter del volcán reflejado en sus aguas.

Cómo se formaron los lagos

Los Lagos Momella son hijos directos del Monte Meru. Hace milenios, una parte del flanco oriental del volcán se derrumbó y una enorme masa de rocas, cenizas y barro descendió por la ladera.

Ese material se depositó en la llanura en forma de montículos y hondonadas irregulares, y con el tiempo las depresiones se fueron llenando de agua procedente de manantiales subterráneos y escorrentías.

Por eso los lagos no forman una sola cuenca, sino un rosario de lagunas poco profundas separadas por pequeñas colinas cubiertas de hierba y arbustos. Ninguno recibe un río importante que los renueve, de modo que las sales se concentran de manera distinta en cada uno.

Esa es la base de sus colores cambiantes y también la razón de que atraigan especies de aves diferentes según el lago.

Un escenario de cine

La zona de Momella tiene una curiosa historia cinematográfica. A comienzos de los años sesenta se rodó aquí buena parte de Hatari!, la película de Howard Hawks protagonizada por John Wayne sobre un grupo de cazadores que capturaban animales vivos para zoológicos.

Las llanuras y las colinas que rodean los lagos aparecen en muchas escenas de persecución.

Uno de los actores del reparto, el alemán Hardy Krüger, quedó tan unido a este paisaje que se instaló durante años en una granja de la zona, cerca de los lagos.

Hoy, cuando recorras las pistas entre las lagunas con el Meru al fondo, te resultará fácil reconocer el tipo de horizonte abierto que buscaban los directores de aquella época para retratar África Oriental.

Recorrido por los lagos

La pista que bordea los lagos permite ir parando en varios miradores y orillas.

No todos los lagos tienen el mismo aspecto ni la misma vida: en unos predominan las aves limícolas y los flamencos, en otros es más fácil ver hipopótamos parcialmente sumergidos o patos y garzas entre los juncos.

Un buen guía sabe en qué lago conviene detenerse según la época y la luz del día.

El Gran Momella es el más extenso y el que suele reunir más flamencos cuando las condiciones del agua son favorables. El Pequeño Momella, más resguardado, es el escenario habitual de las salidas en canoa.

Los lagos menores, como El Kekhotoito o Kusare, tienen orillas más íntimas donde es frecuente ver jirafas o antílopes acercándose a beber con toda tranquilidad.

  • Flamencos, pelícanos, garzas, espátulas y numerosos patos y limícolas

  • Hipopótamos en algunos de los lagos de aguas más dulces

  • Jirafas, cebras, búfalos y cobos de agua en las colinas de alrededor

  • El Monte Meru reflejado en el agua en los días sin viento

Los flamencos y su presencia cambiante

Los flamencos son la imagen más buscada de Momella, pero conviene saber que su presencia varía mucho.

Estas aves se alimentan de algas microscópicas y pequeños invertebrados que dependen del nivel y la salinidad del agua, y se desplazan entre los lagos alcalinos del Rift en busca de las mejores condiciones.

Hay temporadas en que las orillas se tiñen de rosa y otras en que apenas se ven unos pocos ejemplares.

Por eso vale la pena ir sin expectativas cerradas. Aunque los flamencos no estén, los lagos siguen siendo uno de los mejores lugares del norte de Tanzania para ver aves acuáticas, y el paisaje con el volcán de fondo compensa de sobra el trayecto.

Si la observación de aves es tu prioridad, lleva una guía de campo de aves de África Oriental y unos buenos prismáticos.

Consejos para la visita

Las primeras horas de la mañana y el final de la tarde son los momentos más agradables: la luz es más suave, el viento suele estar en calma y los reflejos del Meru sobre el agua salen mejor en las fotos.

Además, muchos animales se acercan a beber en esas franjas del día. A mediodía la luz es dura y la calima puede ocultar la montaña.

Si piensas hacer la salida en canoa, reserva con tiempo a través de tu operador o del propio parque y pregunta qué incluye. Lleva protector solar, gorra y una bolsa estanca para la cámara y el teléfono.

Las condiciones de las actividades y las tarifas pueden cambiar, así que conviene consultarlas en la web oficial antes de ir.

Para disfrutar de los lagos sin prisas, reserva al menos medio día dentro de un safari por el parque. Es fácil combinarlos con las praderas centrales y, en la misma jornada, con los miradores del Cráter Ngurdoto.

Qué ver cerca

Los lagos están en la puerta de entrada al Monte Meru: desde el sector de Momella parte la ruta de ascenso al volcán, y aunque no subas a la cumbre, algunas caminatas guiadas cortas por la parte baja permiten conocer el bosque de montaña. Al sur, el Cráter Ngurdoto completa el trío de paisajes del parque.

Fuera del parque, la carretera entre Arusha y Moshi da acceso a plantaciones de café de las laderas del Meru y del Kilimanjaro, y a lugares de baño natural como las Termas de Chemka, que se pueden visitar en otra jornada.

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