Jacarandas moradas alrededor del lago Anosy de Antananarivo
El Lago Anosy es un lago artificial con forma de corazón ubicado en el corazón meridional de Antananarivo. Construido en 1830 por el ingeniero británico James Cameron, alberga en su islote central el Monument aux Morts coronado por una estatua dorada de ángel alada, y es famoso por la floración morada de cientos de jacarandas durante la primavera austral.
Por Daniel
El Lago Anosy es un lago artificial con forma de corazón ubicado en el corazón meridional de Antananarivo. Construido en 1830 por el ingeniero británico James Cameron, alberga en su islote central el Monument aux Morts coronado por una estatua dorada de ángel alada, y es famoso por la floración morada de cientos de jacarandas durante la primavera austral.
- Creación
- 1830 bajo el mandato de la reina Ranavalona I por James Cameron
- Monumento central
- Monument aux Morts de la Primera Guerra Mundial inaugurado en 1927
- Escultura cumbre
- Ángel triunfante de bronce dorado alado mirando hacia el Rova
- Fenómeno botánico
- Floración masiva de jacarandas moradas en octubre y noviembre
- Acceso al islote
- Pasarela peatonal ajardinada conectada con la orilla sur

Un espejo de agua diseñado por un ingeniero británico
En el siglo XIX, la zona que hoy ocupa el lago era un cenagal pantanoso.
El misionero e ingeniero escocés James Cameron canalizó los manantiales de las colinas para crear una laguna artificial que sirviera tanto de defensa para la forja de pólvora como de espacio ornamental frente a las colinas de la corte.
El Ángel dorado del Monument aux Morts
En el centro del lago se proyecta una península artificial a la que se accede por una calzada pavimentada flanqueada por sauces llorones.
En su corazón se yergue el Monument aux Morts, un solemne arco de triunfo que honra a los soldados malgaches y franceses caídos en la Primera Guerra Mundial, coronado por una figura alada de bronce dorado que refleja los rayos del sol.
La primavera púrpura de las jacarandas
Entre octubre y noviembre, las riberas del lago Anosy se transforman en un espectáculo botánico muy llamativo.
Los cientos de ejemplares de jacaranda que bordean el paseo peatonal estallan en una profusa floración de color azul violeta, cubriendo el asfalto de una alfombra de pétalos sobre la que pasean parejas de estudiantes y fotógrafos.
Un lago con nombre de isla
El nombre del lago ya cuenta buena parte de su historia. En malgache, nosy significa isla, y Anosy puede entenderse como el lugar de la isla, en referencia al islote central que hoy ocupa el monumento.
El lago nació en el siglo XIX, durante el reinado de Ranavalona I, cuando la corte merina impulsaba obras de ingeniería con ayuda de técnicos europeos.
Transformar una zona baja y encharcada al pie de la colina real en una lámina de agua ordenada fue también una manera de embellecer el entorno del poder.
Con el paso del tiempo, el barrio que rodea el lago se convirtió en una de las zonas administrativas de la capital, con ministerios, oficinas y grandes hoteles en sus orillas.
Aun así, el lago conserva algo de remanso en medio del tráfico de Antananarivo: es uno de los pocos lugares del centro donde la vista se abre y el cielo se refleja en el agua, con la silueta del Rova recortada en lo alto de la colina.
La forma de corazón y la mejor manera de verla
Desde la orilla es difícil darse cuenta, pero vista desde arriba la silueta del lago recuerda a un corazón, algo que muchos habitantes de la ciudad señalan con orgullo. Para apreciarla necesitas altura: los miradores de la Haute Ville, en el camino hacia el Rova, son el mejor lugar.
Desde allí se entiende también la relación entre el lago y la colina real, que parecen pensados para contemplarse mutuamente.
Abajo, el paseo que bordea el agua permite dar la vuelta caminando y observar el monumento desde distintos ángulos. La calzada que conduce al islote es el punto más fotografiado, sobre todo cuando el sol ilumina la figura dorada que corona el conjunto.
Por la mañana temprano, con menos tráfico y el aire más limpio, el reflejo del monumento en el agua es más nítido.
Curiosidades del Monument aux Morts
El monumento recuerda a los soldados que murieron en la Primera Guerra Mundial, entre ellos muchos malgaches reclutados por Francia, que por entonces gobernaba la isla como colonia. Miles de hombres de Madagascar viajaron a Europa para combatir o trabajar en la retaguardia, un episodio poco conocido fuera del país.
Por eso el monumento tiene una lectura doble: es un homenaje a los caídos y, a la vez, un recuerdo del periodo colonial.
Otra curiosidad está en los árboles que dan fama al lago. Las jacarandas no son autóctonas de Madagascar: proceden de Sudamérica y fueron introducidas en la ciudad, donde se adaptaron muy bien al clima templado de las Tierras Altas.
Hoy son parte del paisaje urbano de Antananarivo y su floración marca para muchos habitantes el cambio de estación, justo antes de que empiecen las lluvias.
Consejos para la visita
El lago no tiene una visita formal: se disfruta paseando por su contorno, algo que lleva entre media hora y una hora sin prisas. Si puedes elegir, ve en la época de floración de las jacarandas, cuando el paisaje cambia por completo.
En la estación seca, entre mayo y octubre, el cielo suele estar más despejado, y en la temporada de lluvias conviene ir por la mañana, antes de las tormentas de la tarde.
La avenida que rodea el lago tiene mucho tráfico, así que presta atención al cruzar y camina por el lado del agua siempre que puedas.
Como en el resto del centro, lleva poco encima, no dejes el teléfono a la vista y evita pasear por la zona cuando ya ha oscurecido. Si quieres fotografiar a las personas que pasean o descansan en los bancos, pide permiso antes.
Mejor momento: primeras horas de la mañana y época de jacarandas.
Tiempo recomendado: entre media hora y una hora.
Mejor vista del conjunto: desde los miradores de la Haute Ville.
Precaución: tráfico intenso en la avenida que rodea el lago.
Qué ver cerca del lago
El lago Anosy es un buen punto de enlace entre la ciudad baja y la alta. Muy cerca está Mahamasina, con su gran estadio, en una llanura que fue escenario de ceremonias reales en el siglo XIX.
Subiendo por la colina llegas al Palacio de Justicia de Ambatondrafandrana, al Palacio de Andafiavaratra y al Rova, que puedes combinar en un mismo recorrido.
Algo más lejos, en dirección sur, está el Parque Botánico y Zoológico de Tsimbazaza, donde puedes ver lémures y plantas de distintas regiones de la isla sin salir de la capital.
Una buena forma de ordenar el día es empezar por la parte alta, con el Rova y los palacios de la colina, y bajar después hacia el lago para terminar el paseo junto al agua.
Así haces la cuesta en sentido descendente, que a esta altitud se agradece, y llegas a Anosy con la perspectiva de haberlo visto antes desde arriba. Si te queda tiempo, desde el lago puedes seguir hacia el centro comercial de Analakely, a una distancia razonable en taxi.





