Un templo egipcio para elefantes en el Zoo de Amberes

Fundado en 1843 junto a la Estación Central de Amberes, el Zoo es uno de los zoológicos más antiguos del mundo todavía en funcionamiento, con pabellones históricos declarados patrimonio arquitectónico y una notable colección de especies. Su templo egipcio, construido en el siglo XIX para albergar a los elefantes, es en sí mismo una curiosidad arquitectónica dentro del recinto.

Por · Publicado el 14 de septiembre de 2026

Fundado en 1843 junto a la Estación Central de Amberes, el Zoo es uno de los zoológicos más antiguos del mundo todavía en funcionamiento, con pabellones históricos declarados patrimonio arquitectónico y una notable colección de especies. Su templo egipcio, construido en el siglo XIX para albergar a los elefantes, es en sí mismo una curiosidad arquitectónica dentro del recinto.

Ubicación
Koningin Astridplein 26, Amberes (junto a la Estación Central)
Fundación
1843
Curiosidad arquitectónica
Templo egipcio del siglo XIX (pabellón de elefantes)
Tiempo recomendado
2 a 3 horas
Entrada histórica del Zoo de Amberes, junto a la Estación Central, uno de los zoológicos más antiguos del mundo.
Fred Romero from Paris, France (CC BY 2.0)

Historia, origen y significado cultural

Fundado en 1843 por un grupo de naturalistas y filántropos locales, el Zoo de Amberes es uno de los más antiguos del mundo todavía en funcionamiento, concebido originalmente tanto como espacio de ocio para la burguesía de la ciudad como centro de estudio zoológico según los criterios científicos de la época.

Su ubicación, pegada a la Estación Central, se debe a que la estación se construyó junto a un zoo que ya funcionaba desde 1843.

Qué ver y puntos más destacados

Varios de los pabellones históricos, con fachadas ornamentadas en estilos exóticos de inspiración egipcia, morisca o hindú según la moda decimonónica, están hoy protegidos como patrimonio arquitectónico, independientemente de su función zoológica original.

El templo egipcio, construido en el siglo XIX específicamente para albergar a los elefantes, es una de las curiosidades más fotografiadas del recinto: una fachada monumental de inspiración faraónica que nada tiene que ver funcionalmente con Egipto, pero que ejemplifica bien el gusto exotizante de la arquitectura zoológica de la época.

Información práctica y consejos

Aspecto clave

Detalle recomendado

Consejo práctico

Entrada combinada

Descuentos disponibles con otras atracciones de Amberes

Consultar ofertas vigentes

Cómo llegar

Junto a la Estación Central, en pleno centro

Muy fácil de combinar con cualquier visita al centro histórico

Duración recomendada

2 a 3 horas

Más si se viaja con niños

Combina la visita al Zoo con la Estación Central, justo al lado: la estación se construyó entre 1895 y 1905, y ambos se pueden ver en un mismo paseo sin apenas desplazamiento.

Un zoológico nacido de una sociedad científica

El zoológico nació de la mano de la Real Sociedad Zoológica de Amberes, una asociación privada que sigue gestionándolo hoy, y su primer director fue el naturalista Jacques Kets.

En sus comienzos el recinto era mucho más pequeño y se amplió poco a poco a lo largo del siglo XIX, a medida que la sociedad compraba terrenos vecinos y sumaba nuevas colecciones.

El zoo era también un lugar de encuentro social: la burguesía de la ciudad acudía a pasear, a escuchar conciertos y a asistir a actos en sus salones, una tradición que explica que dentro del recinto haya salas de fiestas y de conciertos.

Esa vocación de espacio cultural sigue presente. Junto al zoo se encuentra la Koningin Elisabethzaal, la gran sala de conciertos de la ciudad, y los salones históricos del recinto se alquilan para congresos y celebraciones.

Al mismo tiempo, la sociedad que lo gestiona participa en programas de cría de especies amenazadas y en proyectos de conservación, y también administra otro parque de animales en las afueras de Malinas, Planckendael, mucho más espacioso.

Un paseo por el recinto

Aunque el zoo ocupa un espacio relativamente compacto para estar en pleno centro, reúne una gran variedad de ambientes.

Además del templo egipcio, verás pabellones de aire oriental, invernaderos, un acuario con peces tropicales y de agua fría, una casa de reptiles y una zona nocturna donde se observan animales de hábitos nocturnos con luz tenue.

Entre los animales, suelen despertar más interés los grandes simios, los felinos, los hipopótamos y las aves exóticas, aunque los recintos y las especies cambian con el tiempo según los proyectos del zoo.

Una de las especies más ligadas a la historia del zoo es el okapi, un pariente de la jirafa originario de las selvas de la actual República Democrática del Congo.

Por los lazos coloniales de Bélgica con esa región, Amberes fue uno de los primeros zoológicos europeos en tener okapis, y el animal se convirtió en uno de sus símbolos. Hoy la sociedad zoológica apoya proyectos de conservación del okapi en su hábitat natural.

Arquitectura para mirar sin prisa

Parte del encanto del zoo está en sus edificios, que son un pequeño catálogo de la arquitectura exótica del siglo XIX. Los pabellones imitan templos, palacios y construcciones de lugares lejanos que el público de la época sólo conocía por grabados y relatos de viajeros.

Mirados hoy, con ojos actuales, dicen tanto sobre la manera en que Europa imaginaba el resto del mundo como sobre los propios animales. Si te interesa la arquitectura, fíjate también en las rejas, los relieves y los frisos de animales que decoran fachadas y puertas.

Esa condición de patrimonio tiene consecuencias prácticas para el zoo. Cada vez que se renuevan las instalaciones para adaptarlas a las necesidades actuales de los animales, que exigen recintos más amplios y variados que los del siglo XIX, hay que conservar las fachadas y los elementos protegidos.

El resultado es una convivencia curiosa entre edificios decimonónicos cuidadosamente restaurados y recintos modernos que intentan reproducir los hábitats naturales, algo que se aprecia bien si recorres el zoo prestando atención a los contrastes entre unas zonas y otras.

Consejos para la visita

  • Llega temprano: los animales suelen estar más activos a primera hora y el recinto se llena más a partir del mediodía, sobre todo en vacaciones escolares y fines de semana.

  • Pregunta en la entrada o en la web oficial por los horarios de comidas y presentaciones del día, y organiza el recorrido alrededor de ellos.

  • Buena parte del recorrido es al aire libre: con lluvia, aprovecha el acuario, la casa de reptiles y la zona nocturna.

  • Si viajas con niños pequeños, hay zonas de juegos y espacios para descansar repartidos por el recinto.

Qué ver cerca del zoo

La ubicación es inmejorable. Al salir tienes a un paso la Estación Central, que merece una visita por sí sola, y el distrito de los diamantes, con sus joyerías y su ambiente tan particular.

Justo al lado está también el pequeño barrio chino de la ciudad, práctico para comer algo después de la visita.

Desde la plaza de la estación puedes bajar por la avenida De Keyserlei hacia la Meir, la calle comercial principal, y seguir hasta el casco antiguo, la catedral y la Grote Markt en un paseo agradable.

Preguntas frecuentes

¿Es el Zoo de Amberes uno de los más antiguos del mundo?

Sí, fue fundado en 1843 y sigue en funcionamiento en su emplazamiento original, lo que lo convierte en uno de los zoológicos urbanos más antiguos todavía activos del mundo.

¿Por qué hay un templo egipcio dentro del Zoo de Amberes?

Se construyó en el siglo XIX como pabellón para albergar a los elefantes, siguiendo la moda decimonónica de dar a los recintos zoológicos fachadas de inspiración exótica, sin relación funcional real con Egipto.

¿Cuánto tiempo hace falta para visitar el Zoo de Amberes?

Entre dos y tres horas permiten un recorrido completo por los distintos pabellones y especies, más tiempo si se viaja con niños que quieran ver todas las áreas con calma.

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