Faraones, griegos, coptos y califas en el Museo Nacional de Alejandría

El Museo Nacional de Alejandría (ANM), inaugurado en 2003 en una restaurada villa señorial de estilo italiano que perteneció al magnate de la madera Asaad Bassili Pasha, exhibe cerca de 1.800 piezas maestras que narran de forma ordenada las cuatro grandes eras de la ciudad: la faraónica, la grecorromana, la copta y la islámica.

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Ubicación
Calle Tariq al-Horreya (antigua Vía Canópica), centro de Alejandría
Museografía
Estructura en 3 plantas temáticas en un palacete restaurado

El Museo Nacional de Alejandría es uno de los espacios museísticos más didácticos de Alejandría. Alojado en un palacete de principios del siglo XX rodeado de jardines en Egipto, ofrece un recorrido por los cinco mil años de historia compartida entre el Nilo y el Mediterráneo.

Elegante palacete de estilo italiano que alberga las colecciones faraónica, grecorromana e islámica del Museo Nacional de Alejandría.
Papillus (CC BY-SA 3.0)

Las piezas sumergidas de la bahía y Heracleion

En la planta dedicada a la era grecorromana sobresalen las esculturas rescatadas del fondo marino de la bahía oriental de Alejandría y de las ciudades sumergidas de Heracleion y Canopo por expediciones arqueológicas submarinas: esfinges de granito negro, estatuas colosales de reinas ptolemaicas vestidas como la diosa Isis y cabezas de mármol de Alejandro Magno.

De la corte faraónica a los palacios otomanos

En el sótano se exhiben piezas faraónicas de las dinastías del Imperio Antiguo y Nuevo halladas en el Delta, mientras que la planta superior acoge obras maestras del período copto (iconos, tejidos y cruces) y tesoros islámicos mamelucos y otomanos, incluyendo monedas de oro, armas damasquinadas y porcelanas de la corte real de Muhammad Alí.

Una villa señorial convertida en museo

Parte del encanto del museo está en el propio edificio. La villa se construyó en la primera mitad del siglo XX para Asaad Bassili Pasha, un rico comerciante de madera, en la época en que Alejandría era una ciudad cosmopolita donde convivían egipcios, griegos, italianos, armenios, judíos y levantinos.

Su arquitectura de inspiración italiana, con jardín, escalinatas y amplios salones, es un buen ejemplo de las residencias que la burguesía de entonces levantaba a lo largo de las grandes avenidas del centro.

Tras la etapa privada, la casa pasó por otros usos, entre ellos el de sede consular estadounidense, antes de que las autoridades de antigüedades egipcias la adquirieran y la adaptaran como museo.

La restauración conservó buena parte de la estructura original, de modo que recorrer las salas es también asomarse a la Alejandría de principios del siglo XX, una ciudad que hoy se intuye sobre todo en fachadas, cafés antiguos y algunos palacetes del centro.

Cómo está organizado el recorrido

La gran virtud del museo es su orden cronológico, muy fácil de seguir. Cada planta corresponde a un gran periodo de la historia de la ciudad y del país, y las piezas se presentan en vitrinas bien iluminadas, con cartelas en árabe e inglés.

Es un museo de tamaño manejable, pensado para entender la historia de un vistazo, sin la sensación de agotamiento que producen las grandes colecciones de El Cairo.

  • Sótano: época faraónica, con estatuaria, objetos funerarios, sarcófagos y piezas de uso cotidiano.

  • Planta baja: época grecorromana, el periodo en que Alejandría fue capital de los Ptolomeos y uno de los grandes centros culturales del Mediterráneo.

  • Planta alta: época copta e islámica, con arte cristiano, textiles, monedas, cerámica y objetos de la etapa otomana y de la dinastía de Muhammad Alí.

Un buen consejo es hacer el recorrido de abajo hacia arriba, siguiendo el hilo del tiempo.

Así verás cómo cambian los materiales, los motivos decorativos y la forma de representar a los dioses y a los gobernantes a medida que Egipto pasa de la tradición faraónica al mundo helenístico, después al cristianismo y finalmente al islam.

Por qué la sala grecorromana es la clave

Alejandría fue fundada por Alejandro Magno y durante casi tres siglos fue la capital de la dinastía ptolemaica, hasta la muerte de Cleopatra VII y la llegada de Roma.

De aquella ciudad legendaria, la de la Biblioteca y el Faro, queda muy poco en pie, porque la Alejandría moderna se construyó encima de la antigua y parte de los barrios reales se hundieron en el mar.

Por eso las piezas de esta planta tienen un valor especial: son una de las pocas ventanas a esa metrópolis desaparecida.

Fíjate en la mezcla de estilos. Muchas esculturas combinan rasgos griegos con atributos egipcios: reyes ptolemaicos representados como faraones, divinidades como Serapis, creada precisamente para unir las tradiciones griega y egipcia, o reinas asimiladas a la diosa Isis.

Esa fusión cultural es la verdadera identidad de la Alejandría antigua, y el museo la explica mejor que muchos yacimientos, donde los restos son más difíciles de interpretar.

Curiosidades de la colección

Las piezas recuperadas bajo el agua son las que más sorprenden. Muchas conservan marcas de su larga estancia en el fondo del mar, con superficies erosionadas o restos de concreciones, y ayudan a entender que una parte importante del patrimonio alejandrino sigue sumergida en la bahía. Para muchos visitantes es la primera vez que ven arqueología subacuática de cerca.

En la planta alta, la sección copta muestra cómo el cristianismo arraigó muy pronto en Alejandría, sede de uno de los grandes patriarcados de la Antigüedad. Los tejidos, con sus motivos geométricos y figurativos, y los iconos permiten ver la transición del arte tardorromano al arte cristiano egipcio.

La parte islámica, por su parte, reúne objetos que hablan del papel de la ciudad como puerto comercial durante siglos, antes de su gran renacimiento en el siglo XIX.

Consejos para tu visita

Calcula entre una hora y hora y media para verlo con calma. Es un museo ideal para empezar tu estancia en Alejandría, porque te da el contexto necesario para entender después los yacimientos dispersos por la ciudad, desde las catacumbas hasta el teatro romano.

Si viajas en verano, visitarlo en las horas centrales del día es una buena manera de refugiarte del calor y la humedad.

Las normas sobre fotografía y el uso de cámaras pueden cambiar, así que pregunta en la entrada.

Lleva algo de efectivo en moneda local por si hace falta, y conviene consultar horarios y precios en la web oficial del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto antes de ir, ya que las tarifas para visitantes extranjeros se actualizan con frecuencia.

Qué ver cerca del museo

El museo está sobre la gran avenida que sigue, aproximadamente, el trazado de la antigua Vía Canópica, el eje principal de la ciudad ptolemaica.

A poca distancia tienes el Anfiteatro Romano de Kom el-Dikka, con su graderío de mármol y los restos de baños y aulas de estudio, y el Museo Grecorromano, que complementa muy bien la colección.

Un poco más allá, hacia el mar, se levanta la Bibliotheca Alexandrina, heredera simbólica de la biblioteca antigua.

Si te quedan fuerzas, puedes terminar el día en alguno de los cafés históricos del centro o dando un paseo por la Corniche.

Otra opción es dedicar la siguiente jornada a las Catacumbas de Kom el-Shoqafa y la llamada Columna de Pompeyo, en el sur de la ciudad, que cobran mucho más sentido después de haber visto el museo.

Planifica tu viaje a Alejandría y la costa mediterránea:

• Qué hacer en Alejandría

• Bibliotheca Alexandrina

• Anfiteatro Romano de Kom el-Dikka

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