Un disco solar de granito para la nueva Bibliotheca Alexandrina
La Bibliotheca Alexandrina, inaugurada en 2002 junto a la bahía de Alejandría como renacimiento de la mítica biblioteca de la Antigüedad, es un prodigio arquitectónico de vanguardia diseñado por el estudio noruego Snøhetta. Su edificio en forma de gigantesco disco solar inclinado de granito de Asuán alberga una sala de lectura para más de 2.000 personas, museos de antigüedades y planetario.
Por Daniel
- Ubicación
- Calle El Shatby, frente a la Corniche marítima, Alejandría
- Hito arquitectónico
- Muro de granito de 160 metros tallado con caracteres de 120 escrituras del mundo
La Bibliotheca Alexandrina es el faro del conocimiento contemporáneo en Alejandría. Heredera del sueño universal de Alejandro Magno y Ptolomeo I de reunir en un solo lugar todas las obras escritas de la civilización en Egipto, este colosal complejo cultural fusiona memoria histórica, ciencia y arte contemporáneo.

Un disco solar emergiendo del Mediterráneo
El edificio principal está concebido como un disco circular de 160 metros de diámetro inclinado hacia el mar, simbolizando el sol del conocimiento que amanece sobre el Mediterráneo.
Su fachada curva exterior está revestida con miles de bloques de granito gris de Asuán esculpidos con letras, ideogramas, jeroglíficos y símbolos de más de 120 sistemas de escritura diferentes desarrollados por la humanidad.
La gran sala de lectura escalonada
Bajo una cubierta en diente de sierra provista de lucernarios especialmente orientados hacia el norte para filtrar una luz natural homogénea y sin deslumbramientos, se abre la sala de lectura hipóstila: una inmensa cascada de once niveles escalonados sostenidos por esbeltas columnas de hormigón que evocan los tallos de papiro del Nilo, con capacidad para albergar hasta ocho millones de volúmenes.
Museos interiores: manuscritos y arqueología
El complejo alberga varios museos especializados: el Museo de Antigüedades (con piezas ptolemaicas y romanas rescatadas del lecho marino de la bahía), el Museo de Manuscritos (con manuscritos y libros antiguos), el Museo de Historia de la Ciencia y el Planetario esférico suspendido sobre una plaza exterior.
La biblioteca de la Antigüedad
La Biblioteca de Alejandría original nació a comienzos del siglo III antes de Cristo bajo los primeros Ptolomeos, la dinastía de origen macedonio que gobernó Egipto tras la muerte de Alejandro Magno.
Formaba parte del Museion, una institución dedicada a las musas donde sabios de todo el Mediterráneo vivían, investigaban y enseñaban con el apoyo de la corte.
La ambición era reunir copias de todos los libros conocidos, y las fuentes antiguas cuentan que incluso se copiaban los rollos que llevaban los barcos que atracaban en el puerto.
Por sus salas pasaron figuras decisivas para la ciencia y las letras.
Eratóstenes calculó la circunferencia de la Tierra con una precisión notable para su época, Calímaco elaboró los Pinakes, considerados uno de los primeros catálogos bibliográficos, y generaciones de gramáticos fijaron los textos de Homero tal como hoy los leemos.
La desaparición de la biblioteca no fue un único incendio, como a menudo se repite, sino un declive largo en el que se sumaron guerras, recortes de apoyo y conflictos a lo largo de varios siglos.
Cómo nació el proyecto moderno
La idea de devolver a Alejandría una gran biblioteca surgió en los años setenta del siglo XX desde la Universidad de Alejandría y fue tomando forma con el respaldo del gobierno egipcio y de la UNESCO.
Se convocó un concurso internacional de arquitectura que ganó el estudio noruego Snøhetta, entonces casi desconocido, con una propuesta que se alejaba de cualquier imitación de lo antiguo y apostaba por un edificio contemporáneo cargado de símbolos.
El emplazamiento no es casual: el edificio se levanta en el barrio de Shatby, frente al puerto oriental, cerca de la zona donde se cree que se extendía el barrio real de los Ptolomeos.
Desde su inauguración, la biblioteca ha querido ser algo más que un depósito de libros: un centro cultural y científico con programas de investigación, archivos digitales, conciertos, congresos y actividades educativas que atraen tanto a estudiantes locales como a visitantes de todo el mundo.
Qué ver además de la sala de lectura
Muchos visitantes se quedan sólo con la gran sala, pero el complejo da para bastante más. En la plaza exterior, el volumen esférico del planetario forma parte del centro científico, con actividades pensadas para público general y familias.
Dentro, además de los museos principales, hay exposiciones permanentes que cambian el ritmo de la visita y ayudan a conocer la cultura egipcia contemporánea. Algunas que suelen interesar:
El museo dedicado al presidente Anwar el-Sadat, con objetos personales y documentos de su trayectoria política.
Las colecciones sobre la historia de Alejandría a través de grabados, mapas y fotografías antiguas.
Las muestras de artistas y cineastas egipcios, que acercan una cara menos conocida del país.
Las salas especializadas de la biblioteca, como las de libros raros, música o recursos para personas con discapacidad visual.
Curiosidades del edificio
El muro exterior de granito funciona casi como un gran libro abierto: entre los signos grabados puedes buscar letras de alfabetos que reconozcas, caracteres de escrituras asiáticas o jeroglíficos egipcios, un pequeño juego que entretiene mucho a quienes viajan con niños.
El edificio también tiene una relación estrecha con el agua: un estanque lo rodea en parte y refleja la fachada, reforzando la imagen de un sol que surge del mar.
Otra curiosidad es su vocación digital. La biblioteca ha trabajado desde sus inicios en la preservación de documentos en formato electrónico y llegó a albergar una copia del Internet Archive, el gran archivo de la web con sede en Estados Unidos.
Es una manera moderna de retomar el propósito de la antigua institución: conservar el conocimiento de su tiempo para las generaciones futuras.
Consejos para la visita
Calcula entre dos y tres horas si quieres ver la sala de lectura y al menos un par de museos sin prisas. En la entrada hay controles de seguridad y es habitual que pidan dejar las bolsas grandes en consigna, así que conviene llevar lo mínimo.
Las entradas a museos y al planetario pueden venderse por separado y los horarios cambian según el día y la temporada, de modo que lo mejor es consultar la web oficial antes de ir. Recuerda que en la sala de lectura se espera silencio.
Una buena forma de organizar la visita es empezar por la plaza exterior, rodear el edificio para ver el muro de granito y el disco inclinado desde distintos ángulos, y entrar después a la sala de lectura.
Así entenderás mejor cómo la luz del norte que entra por la cubierta se reparte por los niveles escalonados.
Deja los museos para el final y, si te queda tiempo, sal a la Corniche para ver el edificio desde el paseo marítimo, que es donde mejor se aprecia su forma de sol naciente.
Qué ver cerca de la Bibliotheca Alexandrina
Frente a la biblioteca se abre la Corniche, que puedes seguir a pie hacia el oeste para llegar al centro y, más adelante, a la Ciudadela de Qaitbay, siempre con la bahía a la vista.
Muy cerca se encuentra la necrópolis de Shatby, uno de los cementerios helenísticos más antiguos de la ciudad, interesante para quien quiera conectar la biblioteca moderna con la Alejandría de los primeros Ptolomeos. Hacia el interior, a poca distancia, están el Museo Nacional y el yacimiento de Kom el-Dikka.
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