Tortugas gigantes de Aldabra en la isla Prisión de Changuu
Changuu Island, conocida popularmente como Isla Prisión, se encuentra a casi seis kilómetros al noroeste de Stone Town. Aunque el complejo carcelario construido en 1893 por el gobernador colonial Lloyd Mathews nunca alojó reclusos de larga duración —sirvió como estación de cuarentena contra la fiebre amarilla—, hoy es mundialmente famosa por albergar una colonia protegida de tortugas gigantes de Aldabra centenarias.
Por Daniel
- Distancia
- 5,6 km al noroeste de Stone Town, a poca distancia en barca
- Fauna principal
- Tortugas gigantes de Aldabra (Aldabrachelys gigantea), animales muy longevos
- Historia
- Antigua estación de cuarentena británica de 1893 y prisión no utilizada
Navegar en barca de madera a motor desde el puerto de Stone Town hasta Isla Prisión (Changuu) es una de las excursiones de medio día más populares de Zanzíbar. Este islote de ochocientos metros de longitud aúna historia colonial y conservación faunística de primer nivel.

Santuario de gigantes centenarios del archipiélago de Seychelles
En 1919, el gobernador británico de las islas Seychelles envió cuatro tortugas gigantes de Aldabra a la isla. Con el paso de las décadas, la colonia llegó a unos doscientos ejemplares hacia 1955, cayó a siete en 1996 por los robos y desde entonces se protege.
Los visitantes pueden alimentar a estos pacíficos reptiles con hojas frescas y acariciar sus arrugados cuellos; las más veteranas son ejemplares de edad muy avanzada.
Ruinas de la cuarentena y bancos de coral para el snorkel
Alrededor del complejo carcelario colonial, hoy parcialmente restaurado, proliferan pasillos de piedra cubiertos de enredaderas y un antiguo hospital de aislamiento.
En la orilla oriental, una franja de arena blanca virgen conduce a un arrecife somero donde se aprecian corales y peces de arrecife a escasa distancia de la playa.
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Tráfico marítimo y extracción histórica de piedra coralina
Antes de la llegada de las autoridades coloniales británicas, el islote de Changuu desempeñó un papel lúgubre en las redes comerciales del océano Índico. Durante la década de 1860, el sultán cedió la isla a dos árabes, que la usaron para retener a esclavos rebeldes antes de enviarlos fuera o venderlos en Stone Town.
La posición insular dificultaba cualquier fuga.
Asimismo, la isla albergó canteras a cielo abierto donde se extraía coral. Los huecos que dejó esa extracción se limpiaron más tarde y se usaron como piscinas.
El contraste entre aquel pasado sombrío y la pacífica reserva natural actual ilustra la profunda transformación de la sociedad zanzibarí.
El lazareto británico y la prevención epidemiológica
Hacia finales del siglo XIX, el primer ministro del sultanato, el general británico Lloyd Mathews, compró la isla en 1893 para construir una prisión. No obstante, las instalaciones carcelarias nunca llegaron a custodiar penados comunes.
Debido sobre todo a la amenaza de la fiebre amarilla, el gobierno decidió reconvertir el complejo en un hospital de cuarentena marítima.
Todos los barcos mercantes y vapores de pasajeros con escalas sospechosas debían fondear frente a Changuu y permanecer aislados entre una y dos semanas. Los casos sospechosos se vigilaban durante ese tiempo antes de autorizar el desembarco en Unguja.
Hoy en día, recorrer las construcciones de la antigua estación permite conocer las medidas sanitarias de la época.
El embarcadero de madera y la avifauna del litoral
La llegada a Isla Prisión se realiza a través de una pintoresca pasarela elevada de madera que se adentra decenas de metros sobre el mar turquesa. Desde este muelle podrás observar con claridad bancos de peces loro y erizos de espinas largas nadando entre las formaciones coralinas someras.
La playa adyacente ofrece aguas calmas protegidas del viento, ideales para darse un baño refrescante tras la caminata por el santuario de tortugas.
Los jardines y arboledas del interior dan cobijo a una vistosa colonia de pavos reales, que se pasean confiados entre los visitantes. En las ramas de los manglares costeros anidan martines pescadores de plumaje azul brillante y garcetas blancas que buscan alevines durante la bajamar.
Esta combinación de historia médica y riqueza biológica convierte la excursión a Changuu en una parada muy completa durante tu estancia en Zanzíbar.





