Bakklandet, callejones adoquinados al otro lado del Nidelva
Bakklandet es el barrio histórico más entrañable y pintoresco de Trondheim. Extendido a lo largo de la orilla oriental del río Nidelva, este antiguo arrabal obrero y marinero del siglo XVII cautiva a los visitantes con sus callejones adoquinados flanqueados por coquetas casas de madera de colores pastel, cafeterías de especialidad y talleres de artesanía.
Por Florencia · Publicado el 14 de septiembre de 2026
- Ubicación
- Ribera este del río Nidelva, frente al centro de Midtbyen
- Origen
- Primeros asentamientos obreros y de pescadores hacia mediados del siglo XVII
- Ambiente
- Peatonal, ciclista, bohemio y gastronómico
- Comercios
- Tiendas vintage, diseño escandinavo, librerías y pastelerías
Bakklandet es el barrio histórico más entrañable y pintoresco de Trondheim.
Extendido a lo largo de la orilla oriental del río Nidelva, este antiguo arrabal obrero y marinero del siglo XVII cautiva a los visitantes con sus callejones adoquinados flanqueados por coquetas casas de madera de colores pastel, cafeterías de especialidad y talleres de artesanía. Encuentra más rutas y consejos prácticos en nuestra Guía completa de viaje a Trondheim.

Historia y significado de barrio histórico de Bakklandet
Durante los siglos XVII y XVIII, Bakklandet fue un suburbio pobre donde vivían artesanos, marineros y carpinteros navales que vivían fuera de los límites de la antigua ciudad de Trondheim.
En la década de 1960, el Ayuntamiento proyectó una autopista de cuatro carriles que habría demolido gran parte de sus casas de madera. Una enérgica movilización de vecinos, estudiantes universitarios y arquitectos logró salvar el barrio, que hoy es el mayor orgullo patrimonial de la ciudad.
Qué ver y puntos más destacados
Caminar por la calle principal Nedre Bakklandet permite descubrir cafeterías de culto como Baklandet Skydsstation, instalada en un edificio de 1791 con cojines bordados, vajillas desparejadas y una sopa de pescado casera muy comentada.
Patios interiores ocultos albergan talleres de cerámica contemporánea, joyerías de orfebrería nórdica y pequeñas galerías de arte independiente atendidas directamente por los artistas residentes.
Información práctica y consejos
Aspecto clave | Detalle recomendado | Consejo práctico |
|---|---|---|
Café de especialidad | Probar un café filtrado de tueste nórdico en Dromedar Kaffebar | Cafetería muy conocida en el barrio |
Cultura de la bicicleta | Calles estrechas y adoquinadas, muy usadas por ciclistas | Ambiente tranquilo |
Paseo fluvial | Sendero peatonal ajardinado que bordea la orilla oriental del Nidelva | Tranquilidad absoluta |
Haz una parada obligatoria para almorzar o tomar chocolate caliente en Baklandet Skydsstation; el edificio data de 1791.
Orígenes en el siglo diecisiete como arrabal de artesanos y pescadores
El barrio histórico de Bakklandet, emplazado en la orilla oriental del río Nidelva justo enfrente de la península central de Midtbyen, nació hacia mediados del siglo diecisiete como un modesto suburbio extramuros.
Mientras que el núcleo urbano al otro lado del río albergaba a la burguesía mercantil y a las jerarquías eclesiásticas, Bakklandet creció como el hogar de jornaleros, carpinteros de ribera, marineros y pescadores que dependían directamente de la actividad del muelle.
El asentamiento sufrió una destrucción casi absoluta en 1658, cuando las tropas invasoras suecas asediaron la ciudad durante las guerras del norte y el barrio fue incendiado; en 1718, durante la Gran Guerra del Norte, las fuerzas noruegas volvieron a quemarlo para defender la ciudad.
Pese a ello, los habitantes reconstruyeron con tenacidad sus viviendas sobre las mismas parcelas estrechas, consolidando una trama de callejuelas orgánicas que contrastaba con el rígido plano ortogonal diseñado más tarde para el centro de Trondheim.
Esa identidad popular y marinera arraigó con fuerza en sus cimientos, moldeando un vecindario de escala humana que ha logrado conservar intacta su fisonomía vernácula a lo largo de más de tres siglos.
La calle Nedre Bakklandet y las casas de madera polícromas
La columna vertebral del barrio la conforman las calles Nedre Bakklandet y Øvre Bakklandet, pavimentadas con adoquines de piedra redondeada y bordeadas por hileras continuas de casas bajas de madera de uno o dos pisos.
Estas viviendas tradicionales, levantadas con muros de troncos escuadrados y revestidas con tablas de pino machihembradas, lucen una rica paleta de pigmentos tradicionales donde sobresalen el rojo óxido de Falun, los amarillos mostaza, los blancos crema y los tonos ocres intensos.
Al caminar por sus aceras empedradas llaman la atención los pequeños detalles de carpintería: marcos de ventanas moldurados con motivos florales, puertas de dos hojas con llamadores de forja y jardineras repletas de geranios y lavandas durante el verano.
Entre las fachadas se abren estrechos portones que dan acceso a patios traseros interiores (bakgårder), donde antiguamente se resguardaban huertos, cobertizos para leña y pequeños talleres familiares.
Las parcelas estrechas son fruto del crecimiento orgánico del barrio, con cobertizos y talleres que se extendían hacia el interior.
Hoy el barrio figura entre los entornos culturales de interés nacional de Noruega, un reconocimiento que ayuda a conservar su carácter.
Calzadas adoquinadas tradicionales de ambiente tranquilo.
Viviendas históricas de madera de los siglos dieciocho y diecinueve con carpintería vista.
Patios interiores comunitarios ajardinados que preservan el trazado parcelario original.
Perspectivas diagonales hacia el portal neogótico del puente de madera Gamle Bybro.
El ascensor de bicicletas Trampe en la cuesta de Brubakken
Uno de los elementos más singulares y representativos del barrio es el ascensor de bicicletas Trampe (modernizado posteriormente bajo la denominación CycloCable), situado al comienzo de la empinada cuesta de Brubakken, a escasos pasos de la cabecera este de Gamle Bybro.
Inventado en 1993 por el ingeniero local Jarle Wanvik para facilitar la movilidad cotidiana de los ciclistas sobre las pronunciadas colinas de la ciudad, se convirtió en el primer remonte para bicicletas del mundo.
El funcionamiento del sistema es tan ingenioso como intuitivo: el usuario coloca el pie derecho sobre una pequeña plataforma metálica que emerge de un carril empotrado en el suelo, manteniendo el cuerpo sobre el sillín con la pierna izquierda extendida.
Al accionarse el mecanismo por cable subterráneo, la plataforma empuja suavemente al ciclista colina arriba a una velocidad constante, venciendo una pendiente de alrededor del veinte por ciento sin requerir pedaleo.
Contemplar a estudiantes, trabajadores y turistas haciendo uso de este remonte técnico en plena calle histórica ilustra a la perfección el equilibrio de Trondheim entre la preservación patrimonial y la innovación urbana sostenible.
La movilización ciudadana de los años setenta y el rescate del barrio
El aspecto bucólico que hoy seduce a quienes pasean por Bakklandet estuvo a punto de desaparecer de forma irreversible a mediados del siglo veinte.
En las décadas de 1960 y 1970, las autoridades municipales y los planificadores urbanísticos consideraban el barrio un arrabal degradado e insalubre, aprobando un proyecto para demoler gran parte de sus casas históricas y construir en su lugar una autopista de cuatro carriles.
Ante la inminencia de las excavadoras, surgió un formidable movimiento vecinal apoyado por estudiantes de arquitectura, artistas, historiadores y colectivos comunitarios. Durante años se movilizaron para defender el valor estético y social de las casas de madera.
La perseverancia cívica logró que el plan viario fuera archivado, marcando un hito en la historia del conservacionismo arquitectónico en Noruega.
Cafés con historia, talleres de autor y ambiente bohemio
En las últimas décadas, Bakklandet ha canalizado esa energía comunitaria hacia un vibrante ecosistema creativo. Sus locales comerciales huyen de las cadenas multinacionales para dar cobijo a pequeños obradores de pan de masa madre, tostadores de café artesano, talleres de orfebrería, librerías anticuarias y tiendas de diseño textil nórdico sostenible.
Una parada emblemática es Baklandet Skydsstation, un edificio de 1791 convertido en un acogedor café con papel pintado tradicional, manteles bordados y muebles de época.
En su comedor se sirven platos caseros reconfortantes, como sopa marinera de pescado blanco, albóndigas noruegas (kjøttkaker) con salsa de arándanos y tartas caseras de manzana servidas con café recién filtrado.
Paseo ribereño y senda verde hacia la fortaleza de Kristiansten
Recorrer Bakklandet invita a prolongar la marcha por dos senderos complementarios de gran atractivo escénico.
Por un lado, la senda peatonal que discurre en paralelo al curso del Nidelva permite caminar a la sombra de los viejos sauces, descubriendo miradores tranquilos donde los reflejos de los almacenes palafíticos sobre el agua invitan a la contemplación serena.
Por otro lado, remontando la colina de Brubakken más allá del remonte de bicicletas se accede a una rampa arbolada que serpentea hasta las murallas de la fortaleza de Kristiansten.
Este ascenso gradual regala perspectivas panorámicas cambiantes donde los tejados a dos aguas de Bakklandet se dibujan en primer término con la silueta gótica de la catedral de Nidaros y el amplio fiordo de fondo.
Para recorrer el barrio con calma conviene vestir calzado cómodo y con buen agarre que amortigüe el paso sobre el empedrado irregular.
En invierno, cuando la nieve cubre las aceras y las guirnaldas de luces iluminan los ventanales de madera, el entorno adquiere un encanto sereno y acogedor, contrastando con la animación estival de las terrazas abiertas hacia el río.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo se tarda en recorrer Bakklandet a pie?
Un paseo pausado por sus dos calles principales deteniéndose en tiendas y cafeterías toma aproximadamente entre 1,5 y 2 horas.
¿Las tiendas abren los domingos?
En Noruega muchas tiendas cierran los domingos, mientras que algunas cafeterías y restaurantes sí abren; comprueba el horario de cada local.
¿Se puede pasear de noche por Bakklandet?
Es un barrio residencial y tranquilo; como en cualquier ciudad, conviene usar el sentido común.
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