Dos millones de años de río tallaron el cañón de Sesriem
El cañón de Sesriem es una garganta de cerca de un kilómetro de largo y hasta unos 30 metros de profundidad, excavada por el río Tsauchab a unos 4 kilómetros de la puerta de Sesriem, la entrada a Sossusvlei. En algunos tramos mide solo dos metros de ancho y conserva agua durante todo el año, algo poco frecuente en el desierto del Namib.
Por Daniel
Casi todo el mundo pasa por Sesriem con prisa. Es la puerta del parque y el último sitio con tienda antes de las dunas, y la mayoría de los coches sale disparada hacia Sossusvlei y Deadvlei. A cuatro kilómetros de esa puerta, sin embargo, el suelo del desierto se abre en una grieta que merece una hora de tu tiempo.
El cañón de Sesriem es lo contrario de las dunas: en lugar de arena roja y horizontes infinitos, paredes de roca a ambos lados, sombra y, al fondo, agua. Para quien viene de horas de sol, bajar a esa garganta es casi un alivio físico.
- Ubicación
- Parque Nacional Namib-Naukluft, junto a la puerta de Sesriem
- Cómo llegar
- Unos 4 km desde la puerta del parque
- Dimensiones
- Cerca de 1 km de largo y hasta unos 30 m de hondo
- Tiempo de visita
- Entre 45 minutos y hora y media
- Mejor momento
- Media mañana o mediodía, tras las dunas
- Entrada
- Con el permiso del parque; tarifas en la web de NWR
Seis correas de cuero y un cubo
El nombre lo explica todo. Sesriem significa seis correas en afrikáans. Se lo pusieron los colonos del Dorsland Trek, que atravesaron la región a finales del siglo XIX: para sacar agua del fondo del cañón tenían que atar seis correas de cuero crudo hasta que el cubo llegaba a las pozas.

La anécdota da una idea de la profundidad y de la importancia de este lugar. En un desierto donde el agua es lo que decide si se puede pasar o no, una garganta con pozas permanentes era una parada obligada para personas y animales. Hoy el nombre se aplica también al pequeño asentamiento y a la puerta del parque.
Una grieta tallada por el Tsauchab
El cañón lo ha excavado el río Tsauchab a lo largo de millones de años, cortando la roca sedimentaria de la zona. Mide alrededor de un kilómetro de largo y alcanza unos 30 metros de profundidad. En algunos puntos se estrecha tanto que las paredes quedan a solo dos metros una de otra.
El Tsauchab casi nunca lleva agua en superficie, y es el mismo río que acaba en Sossusvlei, al final de la carretera asfaltada que sale de Sesriem. Que llegue a inundar aquel salar es un acontecimiento raro. Sesriem y Sossusvlei son, en cierto modo, dos capítulos de la misma historia.
Cómo leer las paredes
Fíjate en la roca mientras caminas. Las paredes muestran capas de sedimentos depositados por el río en épocas distintas, unas con piedras más gruesas y otras más finas. Es una forma sencilla de entender que este desierto no siempre fue tan seco y que el agua, cuando corre, tiene fuerza para mover piedras.
Bajar al cauce y recorrerlo
Desde el aparcamiento, un sendero baja al fondo del cañón. Una vez abajo, caminas por el lecho seco, entre piedras redondeadas y arena firme, con las paredes cada vez más altas. Hay pasajes estrechos donde conviene apoyarse con las manos y alguna roca que exige mirar dónde pones el pie.
En el tramo más encajonado aparecen las pozas. Según la oficina que gestiona el campamento de Sesriem, se rellenan tras las buenas lluvias, y una parte del cañón conserva agua de forma permanente: por eso es uno de los pocos puntos de la zona donde beben los animales. No te bañes ni ensucies el agua.
Calzado cerrado con buena suela: el lecho es de piedra suelta.
Agua de sobra, aunque la visita sea corta.
Sombrero y protector solar para el camino de ida y vuelta al coche.
Una linterna pequeña o el móvil, por si exploras los recovecos más oscuros.
A qué hora ir
La lógica del día en Sossusvlei suele ser: dunas al amanecer, cuando la luz es baja y la arena aún está fresca, y cañón después. Al mediodía, cuando las dunas son un horno, el fondo de la garganta da sombra durante buena parte del día y la temperatura se nota más llevadera.
Si te interesan las fotos, ten en cuenta que la luz cambia mucho dentro de una garganta tan estrecha: hay momentos en que el sol entra hasta el fondo y otros en que todo queda en penumbra. Merece la pena probar varios ángulos. Calcula entre 45 minutos y una hora y media para la visita.
Cuando no hay que bajar
Ten presente que el Tsauchab baja con lluvias en su cuenca, no necesariamente donde tú estás. Si ves nubes de tormenta hacia el interior o el personal de la puerta te advierte, no entres en el cauce: en una garganta de dos metros de ancho no hay dónde apartarse.
Llegar desde la puerta del parque
El cañón queda a unos 4 o 4,5 kilómetros de la puerta de Sesriem, la entrada principal al Parque Nacional Namib-Naukluft, y está señalizado. Sesriem está a unos 334 kilómetros de Windhoek. El asentamiento es poco más que una gasolinera con servicios básicos, así que reposta allí antes de seguir hacia las dunas.
Para visitarlo necesitas el permiso de entrada al parque, que se paga en la puerta. Las tarifas y los horarios de las puertas cambian a lo largo del año; consulta los vigentes en la web de Namibia Wildlife Resorts antes de ir.
Dormir cerca y combinar con las dunas
Namibia Wildlife Resorts gestiona el Sesriem Campsite, a pocos kilómetros del cañón, con 44 parcelas, gasolinera y tienda junto a la puerta del parque, y organiza desde allí salidas guiadas por la mañana, al atardecer y al propio cañón.
Su Sossus Dune Lodge, dentro del parque, permite a sus huéspedes llegar a Sossusvlei antes del amanecer y ofrece paseos guiados al cañón.
Si vas por tu cuenta, recuerda cómo es el camino hacia las dunas: de Sesriem a Sossusvlei hay unos 66 kilómetros, y los últimos 6 solo se pueden recorrer en 4x4, porque el asfalto termina y empieza la arena. El lugar donde acaba se conoce como el aparcamiento 2x4.
En la región se organizan también vuelos en globo sobre las dunas al amanecer. Si duermes dos noches cerca, una buena forma de repartirlo es dunas y Deadvlei el primer día, y cañón, globo o la duna Elim el segundo, sin prisas.
Apenas a cuatro kilómetros de la puerta de entrada al parque, el Cañón de Sesriem ofrece un marcado contraste con las extensiones arenosas de Sossusvlei. Este cañón es una ventana abierta a la historia geológica de Namibia, mostrando los estratos de guijarros aluviales acumulados en épocas donde el clima era sustancialmente más húmedo.
Si te quedas más días en Sossusvlei, puedes seguir por Duna 7, la gran duna costera junto a Walvis Bay, ¿Buscas silencio en Sossusvlei? Camina hasta Hiddenvlei o La Duna 45 toma su nombre del kilómetro donde se alza.
¿Qué significa Sesriem?
Seis correas en afrikáans. Los colonos del Dorsland Trek tenían que atar seis correas de cuero crudo para que su cubo llegara al agua del fondo del cañón. El nombre pasó después al asentamiento y a la puerta del parque.
¿Hace falta un permiso aparte para el cañón?
No, basta con el permiso de entrada al Parque Nacional Namib-Naukluft, el mismo que necesitas para Sossusvlei. Se paga en la puerta de Sesriem. Consulta tarifas y horarios vigentes en la web de Namibia Wildlife Resorts.
¿Es difícil la caminata por el cañón?
No especialmente. Se baja por un sendero desde el aparcamiento y se camina por el lecho seco, con algunos pasos estrechos donde ayuda apoyar las manos. Lleva calzado cerrado y agua, aunque la visita dure menos de dos horas.
¿Qué precauciones debo tomar?
No entres en el cauce si hay tormentas en las montañas del interior, aunque en Sesriem haga sol: el Tsauchab puede crecer de golpe. Respeta las pozas, que son agua para la fauna, y sigue las indicaciones del personal del parque.





