Cuatro arrecifes en fila cierran el Estrecho de Tirán

El Estrecho de Tirán es el paso marítimo estratégico de apenas seis kilómetros de anchura que conecta el Golfo de Áqaba con el Mar Rojo entre la costa de Sharm el-Sheij y la isla de Tirán. Célebre por sus cuatro arrecifes de coral en línea (Jackson, Woodhouse, Thomas y Gordon), ofrece buceo con tiburones de martillo, mantarrayas y pecios históricos encallados.

Por

Ubicación
Entrada del Golfo de Áqaba, accesible en barco desde Sharm el-Sheij
Los 4 grandes arrecifes
Jackson Reef, Woodhouse Reef, Thomas Reef y Gordon Reef
Pecio emblemático
Lara (en Jackson) y Loullia (en Gordon, visible sobre el agua)
Fauna pelágica estelar
Tiburones martillo, tortugas carey y bancos de jureles gigantes

El Estrecho de Tirán es el gran santuario pelágico del norte del Mar Rojo en Sharm el-Sheij. La estrechez del paso geográfico acelera las corrientes marinas que oxigenan de forma excepcional los fondos de Egipto, creando ecosistemas de arrecife con corales de dimensiones colosales.

Embarcación de buceo fondeada en las lagunas de arrecife del Estrecho de Tirán frente a la costa del Sinaí.
Marc Ryckaert (MJJR) (CC BY 3.0)

Los cuatro arrecifes míticos de Tirán

Bautizados en honor a los cartógrafos británicos que levantaron los primeros mapas de la zona, los cuatro arrecifes forman una barrera natural.

Jackson Reef es el más famoso, célebre por su jardín de coral rojo fuego y la presencia estival de escuelas de tiburones martillo en el azul norte; Woodhouse Reef destaca por sus largas derivas a lo largo de un cañón submarino poblado por tortugas marinas; Thomas Reef impresiona por sus arcos y chimeneas submarinas a gran profundidad; y Gordon Reef cautiva por el casco oxidado del carguero mercante panameño Loullia, varado sobre la cresta del arrecife desde 1981.

Excursiones de día completo en barco

Las salidas al Estrecho de Tirán zarpan diariamente desde los puertos de Sharm en confortables embarcaciones de recreo de dos cubiertas.

La navegación dura aproximadamente noventa minutos, realizando dos o tres paradas de snorkel o inmersión con botellas en lagunas protegidas de aguas turquesas y transparentes con almuerzo buffet servido a bordo.

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Los pecios de Jackson Reef, corrientes pelágicas y fauna mayor

El Estrecho de Tirán constituye un paso marítimo de extraordinaria relevancia oceanográfica, estrechando las aguas que comunican el extenso mar Rojo con el profundo golfo de Áqaba.

Esta constricción geográfica genera intensas corrientes submarinas cargadas de nutrientes que barren de manera incesante las paredes verticales de los cuatro arrecifes que componen el paso: Jackson, Woodhouse, Thomas y Gordon.

Como resultado, estos arrecifes sumergidos exhiben una gran densidad de coral duro y abanicos gigantes de gorgonias, atrayendo a buceadores avanzados de todas las nacionalidades.

En la superficie de estos arrecifes destacan dos hitos visuales imponentes y dramáticos: los cascos oxidados de grandes buques mercantes encallados en las crestas coralinas.

En Jackson Reef quedan restos del mercante chipriota Lara, encallado a comienzos de los años ochenta, mientras que en Gordon Reef reposa el casco del carguero panameño Loullia desde hace más de cuatro décadas.

Bajo estas moles de metal marino, la vida submarina florece con vigor inusitado: es habitual realizar inmersiones a la deriva acompañados por bancos multitudinarios de jureles, barracudas de gran porte, tortugas carey que mordisquean las esponjas y avistamientos regulares de tiburones de arrecife en las aguas abiertas que circundan las caídas verticales.

Las excursiones al estrecho se organizan habitualmente como salidas de día completo en embarcaciones de safari diurno que parten desde los muelles de Sharm el-Sheij, ofreciendo navegación tranquila de una hora y media hasta los fondeaderos resguardados.

Es aconsejable comprobar la previsión de viento antes de reservar la salida, ya que con mar picado las corrientes pueden resultar exigentes para el snorkel en aguas abiertas.

En los arrecifes resguardados, no obstante, las lagunas someras permiten disfrutar de una visibilidad cristalina que con frecuencia supera los treinta metros, ideal para observar la vida subacuática.

Un cuello de botella para el mar y para los barcos

El estrecho de Tirán es la puerta de entrada al golfo de Áqaba, un brazo del mar Rojo que baña las costas de Egipto, Israel, Jordania y Arabia Saudí.

Por esta razón ha tenido un papel estratégico en la historia reciente de la región, y su control ha sido motivo de tensiones diplomáticas.

Para el visitante, la importancia es otra: la estrechez del paso y la presencia de arrecifes crean corrientes de agua que atraen una enorme variedad de vida marina.

Los marineros conocen bien esta zona. Los canales profundos entre los arrecifes obligan a navegar con precisión, y los bajíos, que a veces apenas sobresalen del agua, exigen atención constante. Observa desde cubierta cómo el color del mar pasa del azul oscuro al turquesa sobre los fondos someros.

Aves en el cielo del Sinaí

La península del Sinaí forma parte de una de las grandes rutas migratorias del planeta. Cada primavera y cada otoño, millones de aves viajan entre Europa y África, y muchas aprovechan las corrientes térmicas del desierto para planear con poco esfuerzo.

Aunque tu atención esté puesta en el agua, levanta la vista de vez en cuando: es posible ver rapaces, cigüeñas y otras aves en pleno vuelo, según la época del año.

Prepararte para un día en el mar

Una excursión de un día completo implica horas de navegación bajo un sol fuerte, con brisa constante y poco abrigo. Lleva sombrero, gafas con cordón, protector solar y una prenda ligera para cuando refresque. Bebe agua con frecuencia y come algo ligero si tiendes al mareo.

Si eres propenso, consulta con tu médico antes de viajar y pregunta al operador por las mejores zonas de la embarcación para minimizar el balanceo.

Mirar sin dañar

Si practicas esnórquel, respeta las indicaciones del guía, mantén una distancia prudente con el coral y evita tocar a los animales. Las corrientes pueden ser intensas, así que nada con calma, permanece cerca del grupo y utiliza un chaleco si no dominas el nado en mar abierto.

Una actitud prudente y respetuosa contribuye a la conservación de estos arrecifes y permite que otros visitantes puedan disfrutarlos en el futuro.