Goya y Benlliure en el museo de la plaza de toros de la Maestranza

La Real Maestranza de Caballería de Sevilla, cuya construcción se prolongó durante buena parte del siglo XVIII y hasta 1881, es una de las plazas de toros más antiguas de España, con capacidad para más de 11.000 espectadores y una característica forma ligeramente ovalada. Alberga el Museo Taurino, con obras de Goya, Fortuny y Benlliure, visitable fuera de los días de corrida.

Por

Ubicación
Paseo de Cristóbal Colón, frente al río, Sevilla
Construcción
Obras escalonadas desde el siglo XVIII hasta 1881
Capacidad
Más de 11.000 espectadores
Museo Taurino
Obras de Goya, Fortuny y Benlliure

La Real Maestranza de Caballería es una de las plazas de toros más antiguas y reconocibles de España, frente al río en Sevilla.

Fachada de la Real Maestranza, la plaza de toros más antigua de España.
Diego Delso (CC BY-SA 4.0)

Más de un siglo de obras por etapas

Promovida por la Real Maestranza de Caballería, una institución nobiliaria sevillana, las obras comenzaron en el siglo XVIII con un primer ruedo en parte de madera; la construcción permanente en piedra, de estilo barroco tardío, se prolongó por etapas hasta su finalización en 1881, dando lugar a un edificio de más de un siglo de obras superpuestas.

Su forma ligeramente ovalada, poco habitual entre las plazas de toros españolas, es una de sus señas de identidad arquitectónicas.

El Museo Taurino y las visitas guiadas

Con capacidad para Más de 11.000 espectadores, la plaza acoge corridas especialmente durante la Feria de Abril y la Feria de San Miguel en septiembre.

Fuera de esas fechas, se puede visitar el Museo Taurino, que recorre la relación entre la tauromaquia, el arte y la historia sevillana con salas dedicadas a pintura taurina del siglo XVIII (incluidas obras de Goya, Fortuny y Benlliure), grabados históricos y trajes de luces originales, además de recorrer espacios como el Patio de Caballos y la Capilla de los Toreros.

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La Puerta del Príncipe, arquitectura del coso y el Paseo de Cristóbal Colón

La Real Maestranza de Caballería de Sevilla posee singularidades constructivas que la distinguen de otras plazas.

Una de las más notorias es la ligera irregularidad geométrica de su ruedo, que presenta una planta poliédrica casi ovalada debido a las sucesivas fases de edificación que se prolongaron durante más de ciento veinte años.

Hacia el exterior destaca la celebérrima Puerta del Príncipe, rematada por una espléndida rejería de hierro forjado del siglo XVIII.

Cruzar esta puerta a hombros es el máximo honor al que puede aspirar un torero en la capital hispalense, reservado exclusivamente a faenas extraordinarias que alcanzan la gloria de la aclamación unánime del público.

En el interior de la plaza, el mirador de la arquería superior está sostenido por columnas de orden toscano, coronado por un tejado de teja tradicional que aporta una armonía cromática inconfundible en tonos albero y blanco.

En el centro de la grada alta se sitúa el Palco del Príncipe, reservado a la Familia Real.

Bajo los graderíos, las galerías abovedadas acogen la biblioteca especializada y la pinacoteca taurina, donde cuelgan lienzos y grabados originales de grandes maestros de la pintura española, entre ellos Francisco de Goya, que testimonian la evolución estética y sociológica de este festejo tradicional a lo largo de los siglos.

La plaza se integra de manera armónica en la ribera del Guadalquivir, ocupando una posición emblemática en el Paseo de Cristóbal Colón dentro del histórico barrio del Arenal.

Desde sus inmediaciones se divisa la silueta dorada de la Torre del Oro y la otra orilla del río hacia el emblemático barrio de Triana.

La visita cultural a las instalaciones guiadas permite pisar el callejón, contemplar los antiguos corrales, las caballerizas y la capilla donde los lidiadores rezan antes de salir a la arena.

Para disfrutar de un recorrido tranquilo y sin aglomeraciones, es preferible acudir en las primeras horas de la mañana durante jornadas sin eventos programados.

El ruedo de albero y la Real Maestranza como institución

El ruedo de la plaza está cubierto de albero, la arena de color ocre típica del sur de España, que da al conjunto un tono cálido muy reconocible en fotografías y retransmisiones.

Alrededor se organizan los tendidos, las gradas y el palco presidencial, con una disposición que busca que el público quede cerca de la arena.

La forma ligeramente ovalada del recinto y la blancura de las fachadas, rematadas con detalles en color albero, forman una de las imágenes más típicas de la ribera sevillana.

Detrás de la plaza hay una institución con larga historia: la Real Maestranza de Caballería, una corporación nobiliaria dedicada en origen al adiestramiento ecuestre y a las fiestas de la ciudad.

Esa vocación de caballeros aún se percibe en el carácter formal del edificio y en el cuidado con que se mantiene. Entender este origen explica por qué el coso no es solo un recinto taurino, sino también un símbolo de la aristocracia sevillana y de sus tradiciones.

Carmen, la ópera y los teatros de la orilla

Sevilla aparece en la literatura y la música como escenario de pasiones intensas, y la plaza de toros ocupa un lugar importante en esa imagen.

La ópera Carmen, de Bizet, se ambienta en la ciudad y culmina junto a una plaza de toros, y desde entonces el imaginario romántico europeo asocia a Sevilla con el toreo, el flamenco y los personajes de carácter fuerte.

Esa visión tiene mucho de estereotipo, pero ayuda a entender la fama internacional del recinto.

Al lado se encuentra el Teatro de la Maestranza, inaugurado en 1991 y dedicado a la ópera y la música, de modo que en pocos metros conviven dos formas de entender el espectáculo.

El toreo es una tradición que despierta posturas muy distintas, y conviene visitar el edificio como lo que es también: un monumento arquitectónico y un testimonio de la historia social de Sevilla. El museo y la visita guiada permiten acercarse a ese patrimonio con información y contexto.

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