Giros de 360 grados entre paredes de roca con el Shotover Jet
El Shotover Jet es una de las actividades de aventura más célebres y veteranas de Nueva Zelanda. Sus potentes lanchas a propulsión por chorro de agua navegan a más de 85 km/h por angostos desfiladeros de esquisto del río Shotover, realizando vertiginosos giros completos de 360 grados sobre el agua.
Por Natalia
Información clave
- Potencia propulsora
- Dos motores V8 de 700 caballos de fuerza combinados
- Velocidad máxima
- Hasta 85 km/h navegando en aguas de apenas 10 cm de profundidad
- Maniobra estrella
- Shotover 360° Spin (giro completo sobre el propio eje de la lancha)
- Ubicación del embarque
- Arthurs Point, a 10 minutos en coche del centro de Queenstown
- Pasajeros por viaje
- Pasajeros provistos de chaleco salvavidas e impermeable
Qué ver y experiencia en la visita

Operando ininterrumpidamente desde 1965 y habiendo transportado a millones de personas, el Shotover Jet es la única compañía autorizada para navegar por los cañones superiores del río Shotover.
Sus lanchas rojas utilizan la tecnología de hidrojet inventada en Nueva Zelanda por Sir William Hamilton, que permite impulsarse sin hélices exteriores.
La travesía transcurre por un cañón de paredes verticales de roca de esquisto separadas en algunos puntos por menos de dos metros.
Los expertos pilotos esquivan salientes rocosos a velocidades de vértigo, rozan las paredes del cañón y ejecutan de forma sorpresiva los legendarios giros de 360 grados, levantando cortinas de espuma ante el asombro y las risas de los tripulantes.
El entorno de Arthurs Point cuenta con áreas verdes de picnic junto al río, tienda de recuerdos, taquillas seguras y servicio de traslado regular en autobús desde el centro neurálgico de Queenstown, haciendo de esta experiencia un clásico indispensable para cualquier viajero en busca de emociones fuertes.
La fiebre del oro en el cañón Shotover y la tecnología hidrojet
El estrecho cañón por donde serpentean las lanchas del Shotover Jet encierra una interesante crónica minera vinculada a la fiebre del oro de Otago iniciada en 1861.
En aquellos años, buscadores de fortuna de todo el mundo acudieron en masa al río Shotover, bautizándolo como 'el río más rico del mundo' tras extraer fabulosas cantidades de pepitas de oro de entre las hendiduras de la roca esquistosa.
Aún hoy es posible divisar antiguos túneles de prospección y restos de compuertas mineras en los paredones verticales.
La posibilidad de surcar estos cañones estrechos a velocidades vertiginosas sobre aguas que en ocasiones apenas superan los diez centímetros de profundidad se debe a una genial invención neozelandesa: el motor hidrojet, patentado por Sir William Hamilton en la década de 1950.
Al prescindir de hélices sumergidas convencionales y propulsar la nave mediante una potente tobera de agua orientable, la lancha puede virar con agilidad instantánea y deslizarse sobre fondos pedregosos sin rozar el lecho fluvial.
Los célebres giros completos de trescientos sesenta grados sobre el propio eje de la embarcación, conocidos mundialmente como 'Hamilton spins', elevan la emoción de los pasajeros al rozar las paredes rocosas a escasos centímetros antes de continuar río abajo entre pulverizaciones de agua cristalina.
Sujetarse firmemente a las barras térmicas de la lancha durante los giros cerrados de trescientos sesenta grados.
Observar las formaciones geológicas de esquisto y los antiguos vestigios de la fiebre del oro en el cañón.
Vestir el chaleco salvavidas y chubasquero impermeable suministrados por la organización antes del embarque.
Consultar si hay servicio de traslado que conecte el centro de Queenstown con la base del río en Arthurs Point.
Una invención neozelandesa
La lancha de chorro, o jet boat, es un invento ligado a Nueva Zelanda.
Su desarrollo se atribuye a Bill Hamilton, un ingeniero de la isla Sur que buscaba una embarcación capaz de navegar por los ríos de poca profundidad y lecho de grava de su región, donde las hélices tradicionales se dañaban con facilidad.
La solución consistió en aspirar el agua y expulsarla a presión por la popa, de modo que no hay pieza que sobresalga por debajo del casco.
Gracias a ese principio, el piloto puede acercarse mucho a las paredes del cañón, rozar las rocas con precisión y maniobrar en aguas muy someras. Es una combinación de técnica mecánica y habilidad humana que explica por qué el recorrido se siente tan cercano al paisaje.
Qué esperar a bordo
Prepárate para sentir velocidad, salpicaduras y cambios bruscos de dirección. Es normal que te salpique el agua, sobre todo en los giros, así que lleva ropa que se seque pronto y evita llevar objetos que no quieras mojar.
Si utilizas gafas, sujétalas con una cinta. Escucha las explicaciones del piloto antes de arrancar, porque suele indicar cómo agarrarte y qué señal usará para avisar de los giros.
Mirar más allá de la adrenalina
Aunque la sensación de velocidad lo domina todo, merece la pena fijarte en las paredes de piedra, en la vegetación que se aferra a las laderas y en la transparencia verdosa del agua.
Los cañones del Shotover forman parte de una zona de gran valor paisajístico, y el recorrido es una manera particular de verla desde dentro. Respeta las normas de la embarcación, mantén los brazos dentro de la barra de sujeción y disfruta del viaje con atención.
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